Ecuador. lunes 18 de diciembre de 2017
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El laberinto de Borges en Venecia

Borges amaba Venecia. Con su enmarañado de canales y su presencia casi onírica la ciudad italiana ejercía sobre él una enorme fascinación. Al fin y al cabo el escritor argentino era un apasionado de los laberintos, y Venecia constituye un laberinto en si misma. “Llegó a pensar incluso en establecerse a vivir en esta ciudad”, señaló su viuda, Maria Kodoma a diario El Mundo de España.


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Ahora, cuando se cumplen 25 años de la muerte de Borges, la Serenissima rinde homenaje a Borges inaugurando en su honor en una de sus islas, la de San Giorgio Maggiore, un gigantesco jardín-laberinto formado por 3.200 plantas y en el que hay que recorrer al menos 1,2 kilómetros para lograr salir. Se trata del segundo más grande del mundo, después del que en 2003 fue levantado en Los Alamos, en Argentina.

Este nuevo laberinto borgiano, inspirado en su famoso relato ‘El jardín de los senderos que se bifurcan’, fue concebido en los años 80 por el arquitecto inglés Randoll Coate y, visto desde arriba, representa un libro abierto con el nombre de Borges escrito sobre él en sentido normal y al contrario (como en un juego de espejos) e integrando algunos de los símbolos preferidos del escritor: un bastón, un reloj de arena, un tigre, un signo de interrogación…

En total, este jardín laberíntico ocupa una superficie de 2.300 metros cuadrados y para realizarlo se han utilizado 3 kilómetros lineares de plantas, cortadas a una altura de 75 centímetros para evitar amplificar el efecto claustrofóbico. Para conseguir salir de él se tarda una media hora, siguiendo las indicaciones que muestran las dos vías de escape existentes: una de 1,2 kilómetros y la otra de 1,5.

Y aún falta añadir un pasamanos en alabastro en el que estará grabado, en braille, el relato ‘El jardín de los senderos que se bifurcan’, y que permitirá a quien sea ciego (como lo era Borges) encontrar sin dificultad la salida de esa espiral vegetal. “El objetivo, por supuesto, es salir. Pero yo en el laberinto prefiero perderme”, destacó Maria Kodama en la inauguración de esta obra.