Ecuador. martes 12 de diciembre de 2017
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Guerrilla femenina contra Nobel de Literatura V.S. Naipaul

 


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Mysogynist prick (gilipollas misógino) es el poco amable epíteto que la escritora Keri Hulme dedica desde las antípodas a V. S. Naipaul y a su exabrupto sobre la “inferioridad” de cualquier obra salida de la pluma de una mujer. Si el mundillo literario de Reino Unido, acostumbrado a la controvertida personalidad del Nobel 2001, no se rasgó en exceso las vestiduras cuando este señaló como común denominador de todas las literatas el “sentimentalismo” y “visión estrecha del mundo”, la autora neozelandesa ha decidido abandonar su habitual reclusión para responderle con dureza. Su colega estadounidense Francine Prose también se ha sumado a la crítica, al ridiculizar la pretensión de Naipaul de que su obra es muy superior a la de, por ejemplo, Jane Austen.

“A medida que envejece, su comportamiento y juicios se vuelven más repugnantes. Muchos miles de escritoras le superan y le superarán”, ha escrito Hulme en una web literaria. Como cuestionable puntilla, la poetisa, autora de relatos cortos y de una única novela que mereció el Premio Booker en 1985 (The Bone People),concluye que la obra de Naipaul ya no tiene la relevancia de hace tres décadas. “Y no me sobrevivirá”, añade.

Las declaraciones del autor de Una casa para el señor Biswas, Guerrillas y una dilatada narrativa sobre el mundo colonial, implican para Francine Prose una sensible cuestión de fondo: la persistencia de una noción de inferioridad en lo que atañe a las autoras. “La idea de que Naipaul se considere mejor escritor que Jane Austen sería simplemente risible si el prejuicio que revela no fuera todavía habitual ni tuviera un efecto tan dañino sobre lo que muchas mujeres hemos decidido hacer con nuestras vidas”, subraya.

“¿Cree realmente [el Nobel] que Hilary Mantel, A. S. Byatt o Iris Murdoch son ‘sentimentales’?”, escribió el crítico literario británico Alex Clark cuando Naipaul formuló sus polémicas declaraciones a principios de mes, durante una entrevista celebrada en la Royal Geographic Society de Londres. “Desde luego, sería difícil encontrar a una escritora con un ego que iguale al suyo”, apostilló su colega del Daily Telegraph, Helen Brown, remitiendo a una reciente biografía autorizada donde se describe al escritor de origen indio y nacido en Trinidad (1932) como un personaje inmaduro, egoísta, misógino y psicológicamente cruel con las mujeres.

Él mismo nunca ha renegado de esas etiquetas, como tampoco ha huido nunca de la polémica -más bien parece alimentarla- a la hora de establecer juicios sobre el islam como una religión que somete a sus fieles, o de revelar su desprecio hacia aquellas naciones que consiguieron tardíamente la independencia (“son países a medio construir”).

Genio y figura a sus 78 años, V. S. Naipaul solo se ha permitido una debilidad en los últimos tiempos, la reconciliación pública con el novelista estadounidense Paul Theroux, a quien había jurado “odio eterno” hace tres lustros. Cuanto menos, sus compañeros de género sí merecen la consideración del Nobel, afirmó un reportaje de Diario El País.