Ecuador. lunes 18 de diciembre de 2017
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Luis Pérez Oramas es el curador de la próxima Bienal de Sao Paulo

 


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Luis Pérez Oramas, curador de la edición de la edición de la Bienal de Sao Paulo en el 2012, buscaría privilegiar la densidad histórica, según una entrevista de la Revista Ñ.

La posibilidad de dirigir la próxima edición de la Bienal de San Pablo le llegó a Luis Pérez Oramas justo cuando había empezado a convencerse de que lo mejor era abocarse a proyectos pequeños. Exposiciones a escala razonable como El Alfabeto Enfurecido en la que hizo coincidir las obras de Mira Schendel y León Ferrari en el MOMA o inclusive la más compleja “Nuevas perspectivas del arte latinoamericano 1930 a 2006”, en la que reformuló la propia colección del MOMA con una visión distinta de la que había difundido la propia institución hasta entonces. Sin embargo, según sus propias palabras se encuentra a gusto en medio de este lío. El historiador de arte venezolano ha frecuentado Buenos Aires por distintas razones, entre otras su trabajo con Ferrari. Pero esta vez estuvo tras la “definición de la cartografía de la Bienal” –una investigación que lo lleva de un lado a otro escoltado por los tres jóvenes curadores que integran su equipo– e intenta graficar en estos términos: El núcleo instrumental de la Bienal va a ser la noción de Constelaciones. Imagino la Bienal de 2012, como una propuesta constelar cuyo subtítulo será La inminencia de las poéticas. Estamos trabajando una cartografía imaginaria de relaciones posibles.

¿Por qué “la inminencia de las poéticas”?

La idea se relaciona con lo que está por decirse, como la palabra en la punta de la lengua. ¿Quién lo va a decir, cuándo lo va a decir? En La invención de lo cotidiano, un libro para mí fundamental, Michel Certau refiere a la cuestión de los “espacios oscuros del pensamiento”, a los espacios que están entre o en el archipiélago. La noche de la filosofía, la poesía.

Me preocupa la profesionalización del arte que hace del artista contemporáneo un especialista de lenguajes, de códigos y sobre todo el dueño de las palabras de una tribu. Eso que nos expulsa de la posibilidad de ser un actor en el espacio del conocimiento general que se ocupa de la condición humana como experiencia. Me preocupa porque el tema del conocimiento, como conocimiento general, está siendo abandonado

No era así en las vanguardias, si uno piensa en Kandinsky, Schönberg, la Bauhaus, Duchamp, Raymond Russel.

De los legados modernos nos quedó esa relación entre el artista visual, el poeta y el filósofo, el músico o el hombre de teatro. El espacio actual de profesionalización de las artes ha suprimido esos vínculos. ¿Cómo están hablando los poetas con el arte y con el arte popular? Eso es lo que me interesa; como legado que el arte moderno usó contra el disciplinamiento de la academia. Aquello de que hay una potencialidad universal de hacer arte que no necesita de la academia. Por eso una de las pocas cosas que puedo adelantar es que una de las figuras centrales de la Bienal será Artur Bispo do Rosario.

Una figura histórica aunque haya sido valorada no hace tanto tiempo. ¿Esto significa que se va a recuperar el peso de lo histórico que en la de San Pablo fue más fuerte que en otras bienales?

San Pablo siempre fue una plataforma de exposición de artistas históricos para comprender la producción contemporánea y potenciar el arte brasileño. La bienal 2012 será una bienal contemporánea donde el presente tendrá una densidad histórica. Queremos escapar a lo que llamo el curador etnógrafo, ese que va buscando la raza desconocida, la etnia o la cultura desconocida y también al curador consumista que anda por los pasillos del gran supermercado del arte buscando lo último. Entre esas dos tentaciones estamos elaborando un argumento curatorial que trabaje la producción del presente pero a la vez haga visible esa densidad histórica. Así habrá artistas históricos y también artistas contemporáneos. Fundamentalmente nos interesa ese asunto “constelar” de “la inminencia de las poéticas” de que hablaba.

¿Cómo lo pondrá de manifiesto?

Pareciera que el arte contemporáneo, en muchas de sus prácticas inminentes tiende a ser cada vez más discursivo. ¿Por qué entonces permanece considerado como un arte no discursivo? ¿Por qué el artista continúa tratado como si fuera un ser diferente -ése que alimentó el mito del artista moderno- un ser que tuvo la intuición de un lenguaje único, que no tiene traducción? Si todo esto ha sido desmontado por las prácticas artísticas dominantes, mi argumento es que hay que plantear de nuevo la pregunta poética. ¿Qué es una poética? ¿Como se establecen plataformas discursivas, cómo se toma la decisión expresiva o la decisión no expresiva; la decisión de callar? ¿Que significa la decisión de no hacer arte nunca más si se es artista? ¿Qué significa el silencio en el arte? ¿Cómo las poéticas se multiplican, se diseminan, se transforman entre ellas o se deforman?’

Me pregunto también cómo pueden estos enunciados convertirse en algo que el público pueda percibir. Ese pasaje que constituye uno de los mayores desafíos del trabajo curatorial.

Si, es fundamental, más allá de que consideremos el margen de fracaso que pueda reservarse esta experiencia puntual. Pero sería contradictorio con nuestro proyecto que descuidáramos ese aspecto del vínculo entre el enunciado y el acto de enunciación. Una cosa es una idea que se formaliza y otra es su desarrollo en el espacio, donde la gente va a ir, va a recorrer y va a tener la posibilidad de extenuarse o decidir abandonar. Cuidar eso es muy importante. Todo mi interés en el tema de las poéticas y mi crítica –que pondría en términos de una crítica de desmontaje a eso que llamo la profesionalización disciplinaria de la práctica artística– pasa por entender que el arte, la acción artística, es una enunciación. Es decir que no existe hasta tanto no se produce como una experiencia. No existe en el papel, no existe en la idea, no existe en el silencio del sueño de la noche. Existe sí cuando deviene en acto y se hace más o menos comunicable. Y ese acto no admite teoría, no hay teoría que lo maneje. Por eso estoy muy atento en regular y articular áreas de mayor densidad y áreas de menor densidad. De lectura y de visión, de escucha y de otro tipo de aproximaciones.