Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
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Hablar de destrucción global desde el arte y la filosofía

Una más de las embestidas culturales del pintor Francisco Toledo, opina diario Proceso, es el simposio filosófico realizado en el Centro de Artes de San Agustín (CaSa), en el poblado de Etla, en las inmediaciones de Oaxaca, durante seis días y al que concurrieron 17 especialistas en torno a los temas Mundo, Arte y Muerte, basado en un ensayo del pensador Martin Heidegger que es una toma de posición crítica respecto al control y masificación técnico-funcional que hace peligrar al mundo, y cuya única solución es recurrir al arte y a la filosofía, como lo explican los doctores alemanes Dietmar Koch y Markus Raab.


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SAN AGUSTÍN ETLA, OAXACA (Proceso).- Como un remanso en medio del caos que vive el país, el Centro de las Artes de San Agustín (CaSa) de esta tranquila localidad fue durante seis días espacio para la reflexión filosófica sobre el arte y el ser, a partir del pensamiento del filósofo alemán Martin Heidegger (1889-1976), cuya crítica al mundo tecnificado y global no sólo es vigente sino una vía para la salvación de la especie humana.

El origen de este proyecto, en el cual participaron 17 especialistas de Alemania, Austria, Colombia, Chile, Croacia, Italia y México, tuvo su origen hace tres años cuando el pintor Francisco Toledo, presidente honorario del Consejo de Planeación del CaSa, ofreció la sede al filósofo alemán Markus Raab, quien invitó a su vez a su colega Dietmar Koch.

Así se inició la organización del Simposio Mundo, Arte y Muerte. Sobre la determinación de Martin Heidegger del lugar del arte moderno en el pensamiento del Ereignis (acontecimiento), apoyado por Auswärtiges Amt, Forum Scientiarum, Philosophisches Seminar de la Universidad de Tubinga, Galería Arvil, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Universidad Nacional Autónoma de México, entre otras instituciones, y desde luego CaSa, fundada por Toledo.

Con la traducción de la filósofa y estudiante de postgrado por la UNAM y la Universidad de Friburgo, Federica González-Luna Ortiz, ambos filósofos, Raab y Koch, hablan a Proceso del encuentro realizado del 29 de agosto al 3 de septiembre. Recuerda Koch:

“Mi reflexión acerca de esta invitación de Francisco Toledo es que había que poner el arte plástico en relación con la filosofía. La manera de establecer esa relación era encontrar al filósofo adecuado.”

Decidieron que sería Heidegger y partirían de su texto El origen de la obra de arte (1936), en el cual se funda la relación entre el pensador alemán y el arte. Explica el doctor Koch que se trata de una discusión en torno al concepto de técnica y de otro difícil de traducir que es Ge-stell, que significa maniobrar.

Y menciona el manifiesto del simposio, donde se explica que el texto de Heidegger es una toma de posición crítica respecto a la concepción técnico-funcional. Él intenta recobrar a las cosas “su digna inutilidad, en su particularidad no sometible al cálculo y en su poder de apertura al mundo, a través de una elaboración filosófica. Tal proyecto va en contra de la total utilización, masificación y planeación técnico-funcionales, y contra un control absoluto, orientado a la aceleración de la totalidad de aquello con lo que el hombre tiene que ver”.

Para Koch la pregunta es cómo pueden la filosofía y el arte opinar en este contexto y en este tipo de acontecer global técnico. Aclara que no hay que tomar a la técnica en el sentido antropológico “como un medio o como un instrumento del hombre, sino más bien en el contexto de la modernidad en Europa, donde surge un pensar que no se resume en la filosofía de la subjetividad. ¿Qué significa la filosofía de la subjetividad? Que hay una especie de antropocentrismo en donde el hombre es el centro de todas las cosas y todo lo remite a sí mismo en todos los ámbitos de la vida”.

Además de la filosofía como punto de reflexión, el encuentro académico toma en cuenta al arte plástico de Toledo y de otros artistas que tienen relación con la expresión del pintor juchiteco, como Paul Klee.

Según el documento de presentación del simposio, Heidegger vio en la obra pictórica de Klee una cercanía y una conexión con lo que él denomina, desde una perspectiva histórica, el “otro principio” del temprano pensamiento griego, y a su historia de retraimiento que desemboca en un pensamiento desenfrenado de producción y consumo de un pensar puramente técnico-mecánico.

“El puente que se hace entre Toledo, Heidegger y Klee –dice Koch– es que Klee es un punto de referencia tanto para Heidegger como para Toledo. Heidegger con respecto al concepto de imagen, al concepto de arte, y Toledo porque en su búsqueda o autobúsqueda artística de juventud siempre se remitió a los escritos y al arte de Klee.”

Se le pregunta si Toledo es lector del filósofo autor de Ser y tiempo y si expresa sus ideas en su creación artística. Él cree más bien, aunque confiesa no estar seguro, que el pintor no conocía muy bien al filósofo pero cuando supo que sería el tema del simposio se puso a investigar más. Es posible también, agrega, que la amistad de Toledo con el también filósofo y escritor Leonardo Da Jandra, quien sí es lector de Heidegger, lo hubiera llevado a establecer una relación con la filosofía heideggeriana.

–¿Entonces son ustedes como investigadores quienes buscan la relación de Toledo con Heidegger?

–El contenido versa más bien sobre Heidegger, pero Toledo está como merodeando alrededor del tema del arte en Heidegger. Es como un homenaje a Toledo.

 

Un arte auténtico

 

A su vez, el doctor Markus Raab, quien además de filósofo es alcalde de la ciudad de Esslingen am Neckar en Alemania, indica que se partió del texto El origen de la obra de arte, pues es bastante notorio que Heidegger fue conmovido profundamente por Paul Klee. Y menciona que la relación del pensamiento filosófico con el arte fue expuesto por el profesor Damir Barbaric, de la Universidad de Zagreb, en su ponencia “¿Habitando la muerte? Afinidad electiva Heidegger-Klee”.

“Para Heidegger, por supuesto, Klee no es el único que constituye un gran artista, también tuvo otras amistades como Eduardo Chillida y Paul Cézanne. A partir de lo que Heidegger dice sobre el arte, es posible hablar sobre el artista contemporáneo y definir cuál es el artista auténtico. En esta definición, el artista que propiamente cumple con la esencia de un artista auténtico se encuentra tanto en Toledo como en Klee.

“Y para tocar dos puntos concretos acerca del arte y del artista auténtico, en el caso de Toledo, en el pensamiento de Heidegger sobre la obra de arte se señala que el gran artista tiene la gran exigencia de unir el arte (en el sentido habitual de bellas artes) con la artesanía.”

Explica entonces el estudioso que, de hecho, la palabra griega techne, utilizada para designar el arte, indica ambas actividades, tanto la manual como la artística en el sentido habitual.

“De esta tesis podemos desprender que Toledo es sin duda un artista en el sentido manual (artesanal) como en el artístico, pues se pueden notar en su vasta obra los diferentes usos de material, la experimentación…”

A decir de Raab hay un aspecto mucho más importante que no es necesariamente el artista, pues para Heidegger el artista no es un sujeto genial, un creador que tenga concebido un plan y se apegue a este plan para realizar su obra. Más bien el artista sería aquel que se encuentra en una situación tal que le resulta posible unir el ser y el tiempo en un acontecimiento llamado arte:

“Cuando los críticos de arte o los teóricos del arte le preguntan a Toledo en qué consiste tal obra, la respuesta típica de él es: ‘No sé’. Y no considero que responda así por coquetería o timidez, sino que está constatando un fenómeno: en sus obras no se ve sólo un mundo de imágenes sino cosas que están ahí en metamorfosis, en constante movimiento y transformación. Una oración que resume la obra de Toledo es que se trata de un cosmos fantástico.

“En relación con Heidegger, el proyecto artístico de Toledo es un contraproyecto de este mundo técnico y funcional que Heidegger precisamente critica y describe como un peligro para la humanidad.”

Raab cuenta que fue en Europa cuando ya hace veinte años conoció la obra de Toledo a través de catálogos. Visitó entonces México y envió un fax al pintor para que lo recibiera y pudiera ver de cerca la obra, entonces vino a Oaxaca. Y desde aquella época se ha dedicado a su estudio:

“Yo trabajé en Reutlingen, en el Museo Spendhaus. Se trata de un museo dedicado exclusivamente a los grabadores de madera tanto modernos como contemporáneos. Ahí hubo una exposición de los grabados en madera de Toledo titulada El triunfo de la muerte, la cual fue presentada también en Puebla y en el IAGO (Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca). También hubo una muestra internacional de fotografía en el 2007, con una sección dedicada al arte mexicano donde participó Toledo con fotografías de él.”

–¿Resulta vigente Heidegger para estudiar artistas contemporáneos como Toledo, sigue siendo vigente?

–Voy a responder de otra manera, pues Heidegger no es alguien que se pueda considerar un crítico de arte o alguien que hace estética. Más bien la perspectiva de Heidegger en su estudio sobre el arte va en otra dirección. Él apunta de manera crítica a la tecnificación de nuestro tiempo, en el sentido de que constituye un peligro para el mundo. En relación con ello, Heidegger critica también el punto de vista según el cual nosotros como sujetos vemos al mundo como mero objeto, lo que significaría que las cosas están siempre a nuestra disposición, que las podemos usar y explotar en la medida en que todo está disponible para nosotros.

“Un aspecto del planteamiento de Heidegger que ahora resulta fundamental es que estamos hoy en un punto de tal peligro que, con los actuales medios militares y las crisis ecológicas, podemos llegar a una destrucción de nosotros mismos: esto sería el máximo peligro.”

Agrega que ahora, cuando pronto vamos a conocer nuestra estructura del genoma, podría significar que aquellas cosas que se creían bajo control dan un vuelco:

“Nosotros que creíamos ser los creadores sin límite vamos a convertirnos en objetos resultado de una producción. Dicho de manera radical: el hombre fue el señor de la técnica y en el futuro será el resultado de ésta: un producto de la técnica.”

Pone como ejemplo que el hombre fue creando a partir del conocimiento genético mejores cerdos, pero en un futuro esta creación se le revertirá y él mismo será una creación de otros. En esto consiste para él precisamente el peligro. Agrega:

“Ahora, a su pregunta: como ya dije, Heidegger plantea una concepción distinta respecto al arte. Para él, el artista no es creador de un producto, el arte no es la consumación de un intento por poseer y dominar el mundo. Al contrario, el arte abre otra perspectiva, otra relación con el mundo, no la que se encuentra en el marco del peligro sino una en la cual el mundo se muestra, y se muestra un trato distinto con él respetando su dignidad. Y de acuerdo con esta interpretación del mundo nuestra estancia en él se transforma. Por esta razón escribí mi ponencia como un diálogo político.”

Se le pregunta si sabe que en México desde hace tiempo se ha pretendido eliminar a la filosofía de la enseñanza media superior, porque la Secretaría de Educación Pública considera que no es de utilidad. Luego de que asiente, se le cuestiona:

–¿El simposio demuestra lo contrario?

–Buena pregunta, porque esta idea de que se puede eliminar el arte o la filosofía porque no es importante constituye exactamente el pensamiento del peligro. El caso de aquellos que quieren eliminar la filosofía corresponde justamente a lo que Heidegger critica y yo toco en mi ponencia (“Heidegger, Klee, Toledo-Tentativa de una conversación política”).

“La creencia de que pueden eliminar la filosofía se funda en la creencia de que todo está a su disposición. Y la creencia de la inutilidad del arte, de la música, de la poesía, si lo pensamos a fondo, dirige precisamente al peligro del cual habla Heidegger, pues el mundo no está ahí en la medida en que es útil para nosotros, el mundo tiene su propia dignidad y justificación y es desconocido, por ejemplo, por estos políticos.”

Raab pone énfasis en este punto, siendo él mismo un político asume que tales políticos “del peligro” son sus adversarios. Afirma también que lo mismo está sucediendo en Alemania, con la eliminación de la filosofía o del pensamiento humanista y advierte:

“Estamos en verdad en una época de peligro: es la primera vez en la historia de la humanidad que tenemos la capacidad de destruirnos y todo porque creímos que podíamos controlarlo todo. El artista, en cambio, escucha al ser –y no es cortesía–, pero creo que es el caso de Toledo. Contrario a lo que se piensa no sólo en México, sino en otros lugares del mundo, el pensamiento de Heidegger demuestra que la música, la poesía, la filosofía, son lo único que puede salvarnos de la destrucción”.

 

El lugar de la pintura

 

En el simposio participaron Hans-Dieter Bahr, emérito de la Universidad de Viena, con el tema “Muerte y belleza”; Kristin Funcke, de la Universidad de Tubinga, con “Paul Klee y el reino intermedio”; y Stefanie Killkofer, de la Universidad de Palermo, con “El ingreso en el Ereignis. Los signos para ello-Klee”. Además Roberto Rubio, de la Universidad Alberto Hurtado, de Santiago de Chile, con “Arte y plasticidad en Heidegger”, y quien se encargó también de organizar e invitar a los filósofos en la parte latinoamericana; Rebeca Maldonado, de la UNAM, con “Physis y arte: la contienda mundo y tierra/mortales y divinos desde el arte mexicano contemporáneo”; y Leonardo Da Jandra, de Oaxaca, con “La indefensión del filósofo Heidegger ante la vida”, entre otros especialistas.

En una de las salas ubicadas en la planta alta del CaSa, el pintor suizo Christian Veeter realizó durante el encuentro académico una instalación con pintura, en la cual expresó su visión sobre la filosofía de Heidegger. Según el curador Andreas Baur, Veeter pinta en el contexto de la pregunta: ¿Cómo se puede pintar en este tiempo? Y si se puede pintar, sobre qué se pinta y dónde es el lugar de la pintura.

“En este sentido hay otro puente hacia Heidegger puesto que busca su lugar en la construcción del significado. Nosotros aportamos esta obra en el sentido de que no es algo conceptual relacionado con la palabra o el lenguaje, como lo hace la filosofía, sino que ofrecemos algo que significa vivencia o participación… Es un diálogo con el público y es de lo que se trata en un simposio.”

Se anunció ya que el próximo simposio en 2013 será sobre Friedrich Nietzsche.