Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
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Milton Barragán presenta una exposición antológica

 


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Milton Barragán es arquitecto, sin embargo en el mundo del arte se lo conoce como escultor. Sus grandes y complejas piezas en metal así como su uso de la madera lo dieron a conocer en este ámbito que siempre ha sido menos explorado por los artistas ecuatorianos.

En una exposición antológica en en Centro Cultural de la Universidad Católica de Quito, Barrágan está presentando hasta el 26 de noviembre más de noventa obras realizadas entre 1968 y el 2011.

La exposición, que fue planteada con el auspicio de la Fundación Dante Alighieri, de Italia, procura cubrir todos los trabajos que Barragán viene realizando desde 1968, tanto en metal como en madera; además, de la escultura monumental urbana que se encuentra en diversos sectores de Quito y que fue construida con base de hormigón y hierro, informó diario El Universo. Una de ellas, es el Templo de la Patria, que está ubicado en las faldas del volcán Pichincha, en Quito.

En esta exposición, una primera sala contiene la obra de Barragán trabajada desde 1968 hasta 1988 y que está elaborada en metal, con una técnica que tiene como elementos fundamentales el acero y la suelda.

En una segunda sala se encuentran las obras realizadas desde 1993, trabajadas una vez que el artista terminara una pausa a la que se vio obligado por sus actividades al frente de la Presidencia de la Casa de la Cultura ecuatoriana. En esta sala están esculturas elaboradas hasta el 2005 y casi exclusivamente en madera.

Luego de este lapso Barragán volvió a concebir creaciones ejecutadas en acero muy fuerte; son obras muy grandes y pesadas, aunque en apariencia se ven como livianas, pero tienen una consistencia sumamente poderosa.

El hecho de que se trate de una exposición antológica no quiere decir que aquí se ha terminado la creación de Milton Barragán. Y así lo admite el artista: “No dejaré de crear hasta que tenga un aliento de vida, porque para mí vivir es crear. La más importante misión del ser humano es poner en práctica su capacidad creativa y, específicamente, cuando se tiene la suerte de poseer cierta sensibilidad para el tema plástico”, señala. Y la sensibilidad ha sido una virtud que a Barragán le ha caracterizado desde muy niño.

“Siempre me apasionó el dibujo, el modelado y el trabajo manual. De pequeño trabajaba mis propios juguetes y ya de viejo moriré trabajando estos juguetes que me dan muchas satisfacciones, especialmente, si considero que hay mucha gente que manifiesta también su satisfacción cuando observa mis obras”, confiesa.

Pero si es generoso con su obra, también lo es con colegas escultores. “Creo que hay un número muy importante de escultores, quizás mucho mayor del que tuvimos en el siglo XX. Hasta los años setenta habían poquísimos y la actividad escultora era casi nula. Y lo único que había, provenía de la Escuela de Bellas Artes que fue creada a fines del siglo XIX y que tenía la escuela tradicional de trabajo en piedra, mediante el tallado. A partir de medianos del siglo XX, cuando empiezo a trabajar, lo hago con técnicas modernas. Utilizo el hierro y los perfiles provenientes del hierro de la construcción y la suelda eléctrica. Esta técnica se originó a principios del siglo XX, con escultores de la importancia de Pablo Picasso, Julio González y muchos otros europeos”, precisa. Y siendo una exposición tan grande e importante, una de las inquietudes es buscar la posibilidad de que esta muestra se convierta en itinerante para que en otras ciudades también se la pueda apreciar.

Barragán tiene esa misma inquietud. “Una exposición itinerante resulta difícil cuando se cuenta con aproximadamente el 50% de obras prestadas y esta es una muestra de más de 90 esculturas. Este tipo de obras requieren embalajes especiales para que cuando sean trasladadas no se estropeen. Pero si hay instituciones que tengan interés en que esta exposición se pueda presentar en otras ciudades del país, haríamos el esfuerzo para que la muestra se presente fuera de Quito. Me encantaría llevar la exposición a Guayaquil. Siempre he tenido un gran público en el Puerto Principal. En esa ciudad se ha seguido con mucho interés mi trabajo cuando lo he expuesto a través del Banco Central, de la Municipalidad y en galerías particulares que se han preocupado por llevar mi obra desde los años setenta”.