Ecuador. lunes 18 de diciembre de 2017
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Un “libro para habitantes de Marte” busca las claves de las crisis actuales

Berlín, 17 sep (EFE).- Los libros sobre el futuro, más que profecías o pronósticos, son, con frecuencia, diagnósticos críticos del presente. “Nicht von euch auf Erden” (Nada de vosotros en la tierra) de Reinhard Jirgl, publicado por la editorial Hanser, no constituye una excepción.


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Jirgl, nacido en 1953, es un escritor ya consagrado que incluso ganó en 2010 el Premio Georg Büchner, el galardón más importante que se otorga en Alemania a la carrera de un escritor, y una de las señas de identidad de si obra son los experimentos lingüísticos y tipográficos que abundan en “Nada de vosotros en la tierra”.

Lo anterior hace que la obra de Jirgl pida mucho del lector y la convierte difícil de comercializar, puesto que su afán de experimentación va muchas veces hasta los límites de la legibilidad

Sin embargo, la nueva novela de Jirgl -su primera incursión en el género de la ciencia ficción- está entre las finalistas al premio a la mejor novela alemana del año, probablemente el premio literario más comercial de Alemania.

El jurado del premio ha caracterizado “Nada de vosotros en la tierra” como un libro que “nos lleva a un futuro lejano y a otro planeta” pese a lo cual está bastante cerca de nuestro presente”.

La novela empieza con una parte titulada “Libro de los comentarios”, destinada expresamente a “habitantes de marte”.

Los habitantes de marte son descendientes de terrícolas que, en el siglo XXIII, fueron enviados primero a la luna y luego a Marte en un programa de colonización que se compara expresamente con el plan de colonización de Australia por parte del imperio británico.

Es decir, así como los británicos recurrieron ante todo a presidiarios para colonizar Australia en los siglos XVII y XVIII para la colonización de la luna y de Marte, en el siglo XXIII, se recurrió a grupos cuyo “estatus social y psicomental estaba en un ámbito problemático”.

Esto no abarcaba sólo a criminales propiamente dichos sino a individuos que no cumplían con “los mandamientos de la higiene y el cuidado de la salud” y a aquellos que tendían a comportamiento agresivo.

La crítica ha calificado la novela de distopía, es decir lo contrario a una utopía, y algunos han recordado que eso forma parte de una tendencia que esta en boga últimamente.

En la tierra los terrícolas se han convertido en gente pacífica, tras tratamientos de tecnología genética que, como efecto secundario, los ha hecho también incapaces de procrear. Sólo la parte de la humanidad que ha emigrado al espacio es capaz de reproducir y ahora, en el siglo XXV, regresa a la tierra con la intención de recolonizarla.

El regreso se debe a que cada vez es más difícil mantener a Marte como un planeta habitable y se planifica una operación que lo ponga en la misma posición de la tierra con respecto al sol que, por lo demás, pondrá a todo el universo al borde de la destrucción.

Mientras tanto, los habitantes de Marte se refugian en la tierra y se toman el poder de manera sangrienta ante una humanidad que se ha vuelto incapaz de defenderse y que viven en un mundo completamente virtual.

Los emigrantes, en cambio, han mantenido y aumentado su agresividad que en Marte los lleva incluso a crear restaurantes donde se ofrece carne de niños,

El mundo que se describe es un mundo apocalíptico. Los rastros de los que hoy entendemos por humanidad quedan ante todo en los libros.

El tono a ratos es bíblico, a veces pretendidamente científico, a veces hondamente melancólico. Y la historia es la historia de una humanidad que termina por abolirse a sí misma.

El tiempo narrado abarca cuatro siglos. Jirgl en varias entrevistas ha precisado que se trata del mismo tiempo que nos separa a nosotros de la Guerra de los 30 años con la que, para él, se inició un ciclo cultural.

Jirgl, un escritor nacido y formado en la extinta RDA, no pudo publicar nada antes de la reunificación alemana en 1990. Su primer manuscrito, “Padre madre” fue rechazado en 1985 en la RDA por razones ideológicas.EFE