Ecuador. jueves 14 de diciembre de 2017
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La calabaza y la hoja del naranjo “cantan” contra el racismo en Ecuador

QUITO (ECUADOR), 15/11/2014.- Fotografía sin fecha cedida hoy, sábado 15 de noviembre de 2014 de Pablo Palacios, director del documental "Los sonidos del tiempo", con el investigador Jose Chala, en el día del Afroecuatoriano. Arrancar música a la cáscara hueca y seca de una calabaza o a una hoja de naranjo es el orgullo de la "Banda Mocha" del valle ecuatoriano del Chota, quizá la última en su tipo, según el cineasta Pablo Palacios que, en su documental "Los sonidos del tiempo", alerta sobre el racismo y la pérdida de tradiciones. EFE

Quito, 15 nov (EFE).- Arrancar música a la cáscara hueca y seca de una calabaza o a una hoja de naranjo es el orgullo de la “Banda Mocha” del valle ecuatoriano del Chota, quizá la última en su tipo, según el cineasta Pablo Palacios que, en su documental “Los sonidos del tiempo”, alerta sobre el racismo y la pérdida de tradiciones.


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Arcesio Carabalí, uno de los integrantes de la “Banda Mocha”, cuyo integrante menos longevo tiene 78 años, sostiene en este trabajo que los jóvenes muestran “emoción” por la música pero se “desobligan” al momento de aprenderla, lo que no pasa con el “reggaetón”.

Con ese mismo lamento, un grupo de mujeres mayores, conocidas como “Las tres Marías”, trabajan la tierra mientras con sus bocas imitan sonidos de instrumentos musicales y cantan letras que se conjugan en canciones, pues la verdadera pasión de esas tres mujeres- declaradas por el Estado patrimonio inmaterial de Ecuador– es la música.

Palacios cree que la música es para los habitantes del Chota “una forma de sacar sus pesares”, pero también contagian con ella alegría al ritmo, por ejemplo, de la “bomba”, una rítmica expresión musical que invita al baile.

Pero al temor a que se pierda la cultura tradicional se suma el dolor por el racismo que sienten los afroecuatorianos del Chota, un asunto que es “estructural”, según el cinesata ecuatoriano, quien se remonta a la época de la esclavitud para explicar la historia de exclusión en la que las mujeres resultan doblemente afectadas.

“La mujer está en lo último de la escala social porque es mujer y porque es negra“, señaló Palacio al hablar con Efe sobre su documental, en el que Alicia Villalba una joven oriunda del Chota reclama porque no se les trata como iguales ni en lo básico.

“En Ecuador no es tan fácil porque todavía somos tratados diferente. Por ejemplo cuando se refieren a una mujer negra no le dicen señora, le dicen negrita o morenita, ¿por qué no puede ser igual una señora?, igual tenemos un nombre”, dice Villalba en el documental.

En el Chota, cuna de grandes deportistas, Villalba habla desde la tristeza: “Se ha logrado grandes triunfos en lo que es el fútbol, (…) pero qué hay de las mujeres, qué pasa con las mujeres, a qué se dedican, qué papel desempeñan ellas en la sociedad?, me parece que eso es más importante”.

En la pieza, elaborada en el Chota, Quito, Estados Unidos y Senegal, el sociólogo ecuatoriano John Antón, docente investigador del Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN), denuncia los estereotipos: “Hay una carga de prejuicio racial muy fuerte creada por el blanco sobre el negro, porque lo negro es lo malo, esclavo, perverso”.

Villalba, una artesana que en una de sus obras expresa el “descontento” sobre la educación en el valle del Chota y la falta de apoyo, asegura que en el pueblo se sienten “iguales” pero cuando salen a las ciudades hay “diferencia”.

Con su documental, Palacios quiere compensar la “deuda social” existente con los afroecuatorianos y lo define como un “vehículo” para “amplificar el pensamiento y la voz” de quienes “expresan las injusticias que se han cometido contra ellos”.

“Quisiera que nos pongamos en sus zapatos por alguna vez y sintamos; creo que vamos a sufrir un remezón”, añadió Palacios, quien cree que “el gobierno, el país, debería volcarse fuertemente a apoyar el desarrollo de estas comunidades donde hay talentos increíbles”.

Las historias ocultas que salen a la luz en el documental de Palacios se suman a su serie documental sobre la herencia del período de esclavitud filmada en Cuba, Brasil EEUU y Ecuador.

Para Palacios, hay “falta de información, educación sobre los aportes de los afrodescendientes. Hay que reconocer la historia, de dónde vienen y reconocernos como una sociedad que ha sido antagónica a los afros”, reclamó.

Y precisamente eso se refleja en el documental, de algo más de una hora de duración, en el que la discriminación también se denuncia con música: “Adelante despertemos, compañeros del futuro, salgamos del conformismo, nos espera lo más duro”, canta una mujer escoltada por la “Banda Mocha”, esa en la que también “cantan” la calabaza y la hoja del naranjo. EFE