Ecuador. Jueves 23 de Marzo de 2017
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Jorge Enrique Adoum, el poeta partido entre Marx y una mujer desnuda

Jorge Enrique Adoum, poeta, novelista y ensayista ecuatoriano. Foto de El Universo.

Quito.- El pasado jueves el sello editorial Pinguin Random House presentó su edición de ‘Entre Marx y una mujer desnuda’, la novela que escribió en 1976 Jorge Enrique Adoum (Ambato, 1926) y que es considerada un clásico de la literatura ecuatoriana de todos los tiempos.

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Adoum se formó como lector joven leyendo a los autores del Grupo de Guayaquil, pero fue particularmente deslumbrado por la prosa de Joaquín Gallegos Lara. Antes de partir a Chile, en donde llegó a ser secretario de Pablo Neruda, el joven ambateño conoció en Guayaquil a Gallegos Lara y estableció amistad con él. Tiempo después, en Santiago, se enteró por medio de una pequeña reseña de prensa que su amigo novelista había muerto. Días más tarde le llegó un ejemplar de ‘Las cruces sobre el agua’ con una dedicatoria que recordaría por siempre. Gallegos Lara le había enviado por correo su obra cumbre, poco antes de morir.

Desde entonces Jorge Enrique Adoum sintió la necesidad de escribir sobre Gallegos Lara, sin embargo, con el paso implacable de los años entendería que no iba a escribir una biografía sino una obra de ficción o un “texto con personajes”, que es como llegó a definir a su novela.

Jorge Enrique Adoum

‘Entre Marx y una mujer desnuda’ es un libro que consagra los anhelos, aspiraciones y miserias de una época, quizá irrepetible, en la que el amor, la política y la poesía hablaban un mismo lenguaje y compartían un mismo sendero, que era la revolución. En 1996 el director Camilo Luzuriaga la adaptó al cine.

Su estructura está influenciada por el experimentalismo narrativo de aquellos días, que tuvo entre sus productos a la ‘Rayuela’ de Julio Cortázar. No es en vano, entonces, que en la novela de Adoum el prólogo aparezca casi al final, en el instante preciso en que el autor lo concibió.

Hoy, esta obra fundamental de la literatura ecuatoriana, vuelve a las librerías y a las manos de los lectores.

Además, les dejamos con una de las últimas entrevistas a Jorge Enrique Adoum, que respondió 52 días antes de su muerte.

– ¿Cuál es el tema o temas preferidos por Jorge Enrique Adoum al momento de escribir?

—Depende del momento, que es el que impone el tema. Pero casi todos los textos se refieren de alguna manera a Ecuador.

– ¿Considera que ha logrado crear un personaje inolvidable?

—No. Tengo sólo dos novelas y un libro de novelas cortas que son los géneros en que puede darse esa posibilidad. No he buscado, ni se me ha ocurrido nunca crear un personaje inolvidable. 

– ¿Por qué y para qué escribe Jorge Enrique Adoum?

—Porque es inevitable y para seguir vivo.

– ¿Qué es lo más difícil que le resulta al momento de escribir?

—Encontrar las palabras precisas para cada tema.

– ¿Cuándo empezó a hacer poesía tenía algún modelo de escritor al que quería imitar?

—Nunca, ni siquiera en esa época, traté de imitar a alguien.

– ¿En alguno de sus personajes u obras se puede ver reflejado Jorge Enrique Adoum?

—En todos y en todas. Tienen siempre algo de autobiografía, algo de confesión.

– ¿Escribe o intenta escribir pensando en el libro que le gustaría leer?

—No. Pienso, más bien, en el libro que me gustaría escribir.

– ¿Cuál fue el momento más difícil que tuvo que enfrentar como escritor?

—Cada vez que comienza a obsesionarme una idea, que no puedo evadir, y debo decidir la forma que he de darle y encontrar las primeras palabras.

– ¿Considera que la Literatura puede cambiar los esquemas de una sociedad?

—Creo que sí, siempre lo ha hecho, a tal punto que parecería ser su objetivo principal.

– ¿Qué es lo más trascendental que le dejó su amistad con Pablo Neruda?

—La certeza de que yo estaba en el camino correcto.

– ¿Siente temor por la crítica?

—Ningún temor: me da lo mismo que sea elogiosa o negativa, leerla o no leerla. Y eso desde la edad de 14 años.

– ¿Cómo se siente Jorge Enrique Adoum con su labor literaria de más de cincuenta años?

—Sigo buscando el libro que no he podido escribir hasta hoy, ése que justificaría mi existencia.

– ¿Qué significa para usted la medalla “Alejo Carpentier” que le otorgaron en La Habana?

—Como todos los actos de esa índole, me pareció inmerecido. Pero ése lo atribuí, como era lógico, a la amistad que hubo entre los dos.

– ¿A qué atribuye que sus obras tengan notoriedad internacional?

—¿Cree usted que la tienen?

– ¿En qué proyecto está trabajando actualmente?

—Estoy corrigiendo De cerca y de memoria y reescrbiendo Ecuador: señas particulares. Esas dos tareas se han intepuesto en mi trabajo habitual.

– Los índices de lectura en el Ecuador son notablemente inferiores a los de otros países, ¿a qué le atribuye usted esta falta de gusto por la lectura?

—A la falta de conocimiento de la lectura y de todo lo que ella aporta. Y de esto son responsables los padres de famiia y los profesores que, a su vez, sufrieron de lo mismo por las mismas causas.

– ¿Cree usted que los jóvenes del país leen y conocen literatura ecuatoriana?

—No. Ni la ecuatoriana ni ninguna otra.

– ¿Cree usted que desde los colegios se está impulsando la lectura como medio de expresión y adquisición de conocimientos?

—No.

– ¿Cuáles son los impulsos que faltan y de que sectores para que los escritores ecuatorianos puedan publicar sus obras?

—Creo que corresponde a todas las instituciones favorecer la edición de libros, porque es una situación de emergencia. Cierta vez que el Ministerio de Gobierno había ayudado a una editorial que publicó, junto a otros, un libro mío, un fiscal de la República dijo que eso era como si el Ministerio de Relaciones Exteriores construyera una carretera… Al parecer, tal ha sido la concepción general en esta materia…

– Finalmente, ¿qué consejo daría a los jóvenes que desean iniciarse como escritores?

—Desconfío de quienes quieren ser escritores; me interesan los que quieren escribir, que no es lo mismo. No suelo dar consejos a nadie pero, en este caso, les diría que aprovechen cada momento que les dejen libre otras tareas, para leer y escribir. (I)

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Entrevistador: Miguel Molina Díaz