Ecuador. Lunes 16 de enero de 2017
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Muere Harper Lee, autora de “Matar a un ruiseñor”

Harper Lee, en 1960, cuando se estrenaba el filme "Matar a un ruiseñor".

NUEVA YORK (AP) — Harper Lee, la evasiva novelista cuyo retrato desde una perspectiva infantil de una injusticia racial en un pequeño pueblo del sur de Estados Unidos plasmado en su novela “Matar a un ruiseñor” y que se convirtió en lectura obligada para millones de jóvenes y en una película ganadora del Oscar, ha muerto. Tenía 89 años.

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Lee murió pacíficamente el viernes, informó la editorial HarperCollins en un comunicado. La editorial no proporcionó otros detalles sobre el deceso.

“El mundo sabe que Harper Lee era una escritora brillante, pero lo que muchos desconocían es que era una mujer extraordinaria de gran júbilo, humildad y bondad. Vivía la vida de la manera que ella quería, en privado, rodeada de libros y las personas que la amaban”, dijo Michael Morrison, director de HarperCollins Estados Unidos, en el comunicado.

La mayor parte de su vida Lee dividía su tiempo entre Nueva York, donde escribió su novela en la década de 1950, y su natal Monroeville, Alabama, la cual inspiró al Maycomb ficticio de su libro.

matar a un ruiseñor“Matar a un ruiseñor”, “To Kill a Mockingbird” en su título original y publicada en 1960, es la historia de una niña apodada Scout que crece en un pueblo sureño de la época de la Gran Depresión. Un hombre negro es injustamente acusado de violar a una mujer blanca y el padre de Scout, el decidido abogado Atticus Finch, lo defiende a pesar de las amenazas y el desprecio de muchos.

El libro rápidamente se convirtió en un éxito de ventas, ganó el Premio Pulitzer y fue llevado al cine en una película memorable de 1962 con Gregory Peck, quien ganó un Oscar por su retrato de Atticus. A medida que crecía el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, la novela inspiró a toda una nueva generación de abogados, fue asignada en las secundarias de todo el país y se convirtió en una opción popular para los programas de lectura de las ciudades e incluso a nivel nacional.

Para 2015 sus ventas sumaban más de 40 millones de ejemplares a nivel mundial, de acuerdo con cifras de HarperCollins, lo que la convierten en una de las novelas estadounidenses más leídas del siglo XX. Cuando la Biblioteca del Congreso hizo un sondeo en 1991 sobre libros que han cambiado la vida de la gente, “Matar a un ruiseñor” era el segundo sólo después de la Biblia.

Lee se volvió más misteriosa a medida que su libro se volvió más famoso. Al principio lo promovía con diligencia. Solía hablar con la prensa, escribía y daba discursos, incluso uno fue ante una clase de cadetes de West Point.

Pero comenzó a rechazar las entrevistas a finales de la década de 1960, y hasta muy avanzada su vida, evitó firmemente hacer cualquier comentario público sobre su novela o su carrera. Fuera de algunos artículos para Vogue y McCall’s en la década de 1960 y el análisis a un libro de historia de Alabama del siglo XIX en 1983, no publicó ningún libro hasta que sorprendió al mundo en 2015 cuando permitió que viera la luz “Go Set a Watchman” o “Ve y pon un centinela” en español.

centinela“Watchman” fue escrita antes de “Matar a un ruiseñor” pero se desarrollaba 20 años después, en el mismo lugar y con muchos de los mismos personajes. Los lectores y críticos se sintieron desilusionados cuando encontraron un Atticus que no se parecía nada al héroe del libro publicado años antes. El hombre que retó el orden de las cosas en “Ruiseñor” era parte de él en “Watchman”, donde denuncia un fallo de la Suprema Corte que señala que la segregación en las escuelas es inconstitucional y señala que los negros no pueden tener una igualdad total.

A pesar de las reseñas poco entusiastas y las dudas sobre si Lee estaba en condiciones de aprobar su publicación, “Watchman” llegó a la cima de las listas de ventas a un día de su anuncio y se mantuvo así por meses.

Gran parte de la historia de Lee es la historia de “Ruiseñor”, y cómo respondió a ella. No era una fanfarrona como Norman Mailer, o una bebedora como William Faulkner, ni una reclusa, ni excéntrica. Según sus amigos y gente de Monroeville era una mujer cálida, vibrante y sabía que disfrutaba la vida, jugaba golf, leía vorazmente y asistía a obras de teatro y conciertos. Pero simplemente no quería hablar de ello públicamente.

Claudia Durst Johnson, autora de un libro crítico sobre la novela de Lee, la describe como una persona que protegía su privacidad “como otras personas de una generación anterior, que no salían y hablaban de ellos en Oprah o en el programa de Letterman a la menor provocación”. De acuerdo con Johnson, Lee también se quejaba de que los medios de comunicación invariablemente la citaban mal.

Lee emergió más en los últimos años, aunque no siempre de la manera en que hubiera preferido. Estuvo involucrada en numerosas batallas legales sobre los derechos de sus libros y negó que hubiese cooperado para la biografía, “The Mockingbird Next Door: Life With Harper Lee” de Marja Mills.

Pero en otras ocasiones lo hizo con más agrado. Escribió una carta de agradecimiento cuando la Biblioteca Pública de Chicago eligió a “Ruiseñor” para su primer programa One Book, One Chicago. En 2007 accedió a asistir a una ceremonia en la Casa Blanca en la que recibió la Medalla Presidencial de la Libertad. Por esas fechas también escribió un raro artículo para O, The Oprah Magazine, sobre cómo se volvió lectora cuando era niña en un pueblo de Alabama en la época de la Gran Depresión, y cómo lo siguió siendo el resto de su vida.

“Ahora, 75 años después en una sociedad abundante donde la gente tiene laptops, celulares, iPods, y mentes como habitaciones vacías, todavía camino lentamente con libros”, escribió.

Para 2014 entró a la era digital y permitió que su novela clásica fuera publicada como un e-libro, lo que calificó como un “‘Ruiseñor’ para una nueva generación”.

Una nueva adaptación teatral de “Matar a un ruiseñor” llegará a Broadway en la temporada 2017-18 bajo la dirección del ganador del Tony Bartlett Sher, escrita por el galardonado con el Oscar Aaron Sorkin.

Nelle Harper Lee era conocida por sus familiares y amigos como Nelle (se pronuncia Nell), el nombre de una parienta llamada Ellen, escrito al revés. Al igual que Atticus Finch, su padre era abogado y un legislador estatal. Uno de sus amigos de la infancia fue Truman Capote, quien vivió con unos parientes junto a la casa de Lee por varios años. Un libro sobre Lee de 2006 y dos películas sobre Capote reavivaron la atención sobre su amistad, incluyendo sus contribuciones a “A sangre fría” de Capote, la clásica novela de “no ficción” sobre el asesinato de una familia en una granja de Kansas.

Capote se volvió el modelo del amigo creativo, travieso y adorable de Scout, Dill. En la novela Dill es descrito “como un Merlín de bolsillo, cuya cabeza bullía con planes excéntricos, deseos extraños y caprichos raros”.

La amistad de Lee con Capote fue evidente después cuando viajó frecuentemente con él a Kansas, a partir de 1959, para ayudarle a investigar para lo que se convertiría en otra novela éxito de ventas “A sangre fría”. Él le dedicó el libro y a su viejo compañero, Jack Dunphy, pero nunca reconoció el papel vital que jugó Lee en su creación.

Charles J. Shields, en la primera biografía de Lee, “Mockingbird: A Portrait of Harper Lee”, mostraba cómo Lee le ayudó a Capote a llegar a figuras clave de la investigación del homicidio y le dio observaciones sagaces y una gran cantidad de notas que Capote entretejió en el libro. Shields también rechazó el rumor de que Capote hubiese escrito gran parte de “Ruiseñor”.

Por la película “Capote” de 2005, Philip Seymour Hoffman ganó el Oscar con su retrato de un autor luchando con sus demonios internos mientras trabaja en el libro. Catherine Keener fue nominada a un Oscar por su papel como Lee. Al año siguiente Sandra Bullock interpretó a Lee en “Infamous” con Toby Jones como Capote.

Lee dijo en la década de 1960 que estaba trabajando en una segunda novela, pero con el tiempo se olvidó y nunca llegó a una editorial.

Lee investigó para otro libro de no ficción sobre un raro asesinato en una zona rural del este de Alabama, pero abandonó el proyecto en la década de 1980.

La autora estudió en el Huntingdon College en Montgomery en su primer año como universitaria y se cambió al año siguiente a la Universidad de Alabama, donde escribió y se volvió editora de la revista literaria de la institución. Tras estudiar para ser abogada como su padre y su hermana mayor, Lee abandonó la universidad antes de graduarse y se dirigió a Nueva York para volverse escritora, como lo había hecho Capote.

Trabajó como empleada de reservaciones de una aerolínea en la ciudad a comienzos de la década de 1950, mientras seguía escribiendo. Finalmente con un préstamo de Navidad de sus amigos, renunció para escribir de tiempo completo y el primer borrador de “To Kill a Mockingbird” llegó a su editorial, J.B. Lippincott, en 1957.

El manuscrito, según la editorial, llegó bajo el título de Atticus. Se convirtió en “Matar a un ruiseñor“, por un viejo refrán que dice que está bien matar a un arrendajo azul pero no a un ruiseñor, porque éste le da la música al mundo.

Lee trabajó con el editor Tay Hohoff para darle su forma final al libro, en un periodo de dificultad económica para Lee y de problemas para reescribir.

“Aunque la señorita Lee nunca había publicado un ensayo o un cuento, este claramente no era el trabajo de un amateur o un novato”, escribió el editor en un recuento publicado por Lippincott en 1967. “… Sabía la parte esencial del oficio, sin ninguna ayuda profesional, simplemente por trabajar y trabajar incansablemente”.

En una carta a una tía, Capote escribió en julio de 1959 que un año antes Lee “me mostró todo lo que ha escrito del libro, y me gustó mucho, tiene mucho talento”.

La novela de Lee, aunque es enormemente popular, no es considerada por los académicos en la misma categoría que el trabajo de otros autoras sureñas como Eudora Welty o Flannery O’Connor. Décadas después de su publicación, poco se ha escrito sobre él en publicaciones académicas. Algunos han descrito el libro como ingenuo y sentimental, ya sea por desestimar al Ku Klux Klan como un problema menor en Maycomb o por abogar para un cambio a través de la persuasión personal en vez de una acción colectiva. La novela también fue considerada como condescendiente por destacar la valentía de un hombre blanco a nombre de los negros.

O’Connor, en una carta de octubre de 1960 dijo: “La considero por lo que es realmente, un libro para niños, creo que para ser un libro para niños funciona bien”.

Se han creado paralelos entre Lee y Margaret Mitchell, otra sureña cuya única novela “Lo que el viento se llevó”, se volvió un fenómeno y fue convertida en una película adorada por el público. Pero el libro de Mitchell presentaba bajo una luz romántica la división entre los negros y los blancos. El libro de Lee la confrontaba, aunque de una manera más gentil que otras novelas anteriores y las posteriores.

El libro de Lee presenta los recuerdos dispersos de Scout sobre la gente, algunos excéntricos como el recluso Boo Radley, en el condado rural de Maycomb, durante los años en los que su hermano Jem llega a la adolescencia y ella entra a la escuela. Algunos críticos han señalado que recurre a estereotipos, como los blancos que hacen acusaciones falsas contra un negro virtuoso. Pero la inquieta Scout, y el discretamente valiente Atticus Finch han sido elogiados como creaciones memorables y singulares.

La tensión del libro se construye alrededor de la atmósfera de linchamiento en Maycomb mientras el hombre negro es enjuiciado, un escenario que recuerda al caso de la violación por la que fue acusado un grupo de adolescentes negros conocido como los Scottsboro Boys en el mismo periodo.

“Claro, obviamente no se necesita ser un genio para ver que ‘Matar a un ruiseñor’ expresa en palabras de más de dos sílabas un código de honor y conducta”, escribió Lee a un editor en la década de 1960. “Tiene una ética cristiana, esa es la herencia de todos los sureños”.

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Weaver reportó desde Montgomery, Alabama.

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