Ecuador. Jueves 8 de diciembre de 2016
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Morocho fusiona tiempos y culturas distintas con muestra “MU”

Foto Larepublica.ec

Guayaquil.- El martes 4 de octubre, Galería DPM inauguró la muestra del artista guayaquileño dos veces ganador del Premio Salón de Julio de Guayaquil, Jorge Morocho (1992), titulada “MU”.

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Morocho estudió en el ITAE la carrera de tecnólogo en Artes Visuales y sigue actualmente una licenciatura en la Universidad de las Artes. Sus obras son como un gran remake, puesto que considera que la revisión constante del pasado es lo que permite que pueda ser re-escrito y re-pensado en múltiples formas.

El artista y docente universitario Jorge Aycart, curador de la muestra, contó a La República que:  “MU” es un carácter, una letra en japonés, que el gran cineasta Yasujiro Ozu pidió que fuera escrita en su lápida. “MU” significada nada, pero la nada dentro de una estructura, esa nada que es tan importante para comenzar a construir algo, es decir, el espacio mismo, desde donde se empiezan a construir las cosas, ese intersticio que une una cosa con otra. Entonces, un poco jugando con ésta ambigüedad entre lo simple y lo complejo, y el secreto que guarda esta palabra tan rara en este contexto, es que decidimos utilizarla.”

Foto LaRepublica.ec

Foto LaRepublica.ec

“La mayoría de las escenas interiores son de películas de Ozu, que filmó desde la epóca del 20 hasta la década del 60, que abarcó el cine silente, el sonoro y el color, y que es un cineasta que se obsesiona mucho con la composición de sus planos, son planos muy plásticos. Hay algo muy interesante en Ozu, esas composiciones nos conmueven no sólo por el nivel de complejidad del cual están compuestos, sino porque esos planos de algún modo son espacios que remiten a la presencia o ausencia de personajes cotidianos. Así como a Ozo le gusta contar el drama de estas familias, que en su gran mayoría hoy están desintegrándose, o intentan que eso suceda, a Ozo también le interesan esos espacios vacíos, o es el pretexto que Ozu utiliza para jugar con estos espacios vacíos, con esta plasticidad de la imagen”.

fot larepublica.ec

fot larepublica.ec

Ozu, por un lado es un cineasta muy vanguardistas, porque piensa en una forma independiente, pero al mismo tiempo, esa forma independiente es el lugar donde se desarrolla la historia de la familia japonesa que está en proceso de desintegración, y normalmente esas historias son las del padre que obliga a que la hija se case porque es el momento, pero que, al mismo tiempo el padre pasa a estar solo, o los abuelos que visitan a la familia y marcan una distancia generacional con los nietos, que están más cerca de la cultura occidental, recordemos que Japón después de la II Guerra Mundial recibió una influencia muy fuerte de los Estados Unidos, por ejemplo, el baseball pasa a ser un deporte oficial de ese país. Estos espacios nacen del aislamiento que hace el pintor de algunos planos de Ozu, peliculas como “El sabor del sake”, “Otoño tardío”, “Fin del verano”.

Larepublica.ec

Larepublica.ec

Eso por un lado, por otro lado, Morocho decide integrar algo que es parte de su consumo cultural, de su consumo como espectador, como oyente que es la música, el soul de algunos músicos de los 50, 60, 70, como Lee Moses, Mighty Hannibal, de estos músicos que también cantan sobre el dolor de la vida cotidiana, sobre el amor, a quienes Morocho los incorpora a las imágenes de Ozu para construir estos escenarios insólitos en donde el espacio tiempo de cada una de esas experiencias, de la experiencia Ozu y de las experiencias de esos músicos afroamericanos terminan por fusionarse, por construir este espacio extraño, fantasmal, inquietante, y desde allí nosotros tratamos de pensar lo pictórico, ¿cómo lo pictórico puede motivar o profundizar esta construcción de capas? ¿Cómo puede generar el discurso entre tiempos distintos, incluso entre culturas distintas, de un cineasta japonés que se queja de la tradición de la familia japonesa que está desapareciendo y de estos músicos que hablan del dolor, de las ausencias, pero desde un punto muy americano”.

Jorge Morocho dice: “Mu” trata sobre películas de Ozu y sobre ciertos iconos del soul que se hacen presentes o ausentes por ciertos elementos o por la traducción de sus posters.

LR: ¿Qué te movió a hacer este tipo de exposición?

JM: No sé, yo creo que mi mecanismo de trabajo es más o menos siempre el mismo, es un mecanismo de reciclaje, en el que tomas ciertos elementos tuyos y te apropias de otros elementos hasta mezclarlos, que los trabajas hasta que puedas ampliar sus variantes dignificantes, hasta que puedan tener otros sentidos, que no estaban presentes en la imagen en sí. Por lo general, las cosas que escojo son cosas que está presentes en mi vida diaria, me gusta Yazumiro Ozu, y en cierto momento descubrí a estos músicos de soul y me parecía interesante unir estas dos visualidades.

El artista Jorge Morocho, foto larepublica.ec

El artista Jorge Morocho, foto larepublica.ec

(F)

María Rosa Jurado, fotos Larepublica.ec

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