Ecuador. Viernes 2 de diciembre de 2016
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“Gaudí: Barcelona 1900”, la “esencia” del genio catalán pisa Brasil

Fotografía del 18 de noviembre de 2016 de ua exposición "Gaudí: Barcelona 1900", del Museo Nacional d'Art de Catalunya (MNAC), en el Instituto Tomie Ohtake, en Sao Paulo (Brasil). La exposición abrirá sus puertas al público el próximo domingo y se extenderá hasta el 5 de febrero. EFE/Sebastiao Moreira

Sao Paulo,  (EFE).- Antoni Gaudí decía que la primera cualidad de un objeto para que sea bello es que cumpla la función a la que está destinado. Obsesivo con la perfección, el genio aplicó su principio a sus diseños -desde una silla hasta la Sagrada Familia-, los cuales son desmenuzados en una muestra que llega hoy a Sao Paulo.

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Tras su paso por Florianópolis, “Gaudí: Barcelona 1900” acerca hasta la mayor ciudad de Brasil la “esencia” del arquitecto español (1852-1926) a través de 46 maquetas y 25 piezas, entre objetos y muebles, creados por él.

La exposición deja de lado al Gaudí de las postales y muestra al artista que revolucionó conceptualmente la arquitectura a comienzos del siglo XX, cuando Barcelona adoptaba los cambios propulsados por la Revolución Industrial.

El maestro catalán fue un avanzado en su tiempo y creó un lenguaje propio y universal, “sin etiquetas” y que todavía “está siendo asimilado”, según destacó Raimon Raimis, uno de los comisarios de la muestra.

Aplicó la geometría reglada, una técnica que se ve en su máximo esplendor en su interminable obra maestra, la Sagrada Familia, un encargo que recibió con tan sólo 31 años y que le convirtió en un ermitaño.

Los entresijos del templo están expuestos en Sao Paulo a través de modelos tridimensionales que resaltan detalles de su arquitectura y repasan las técnicas empleadas por Gaudí para levantar la basílica católica de Barcelona, cuya construcción se prolongará hasta 2026.

Gaudí también adhirió los principios ergonómicos en sus diseños cuando ni tan siquiera existía ese concepto y creó soluciones estructurales cargadas de simbolismo, especialmente religioso.

Esa ergonomía es perceptible en los muebles y objetos, que van desde pomos de puerta de metal a piezas en cerámica y madera y que ponen de manifiesto como la creación artesanal consiguió fundamentar la industria.

Foto: bol.uol.com.br

Foto: bol.uol.com.br

El maestro inspiró su arquitectura en la naturaleza, a la que pasó a observar detenidamente desde pequeño cuando contrajo una enfermedad que le obligó a pasar largas temporadas en el campo y a la que consideró su gran maestra.

Las columnas de la Sagrada Familia, replicadas en la exposición, se encuentran ligeramente inclinadas y bifurcadas en forma de árbol, lo que demuestra la observación del arquitecto de Reus por los movimientos de la naturaleza.

La genialidad de Gaudí, recuerda el comisario, se enmarca dentro del contexto cultural y artístico del modernismo catalán, el cual es abordado en una sala paralela de la exposición a través de esculturas, pinturas y muebles creados por algunos de sus contemporáneos.

Entre ellos destacan los pintores Ramón Casas y Santiago Rusiñol y “esembliers” (artesanos de alto nivel) como Gaspar Homar o Joan Busquets, que decoraron las casas de la burguesía catalana del momento.

Gaudí no se alineó al modernismo e incluso lo criticó, pero sin él, precisa Ramis, no habría tenido espacio como arquitecto.

“La burguesía catalana se comprometió con la cultura. Si Gaudí no hubiese tenido a un Güell detrás nunca hubiera sido Gaudí, no hubiera tenido un espacio donde mostrar lo que él hacía”, recuerda el comisario.

Eusebi Güell fue el principal mecenas de Gaudí y le confió grandes encargos, entre ellos el famoso Park Güell, situado en la parte superior de Barcelona que nació con el objetivo de ser una “ciudad jardín”.

“El Park Güell nació como una ciudad jardín, para comercializar sus parcelas, pero no se vendió ni una y acabó convertido en un parque. Era una idea muy moderna para la Barcelona de la época”, resalta Ramis.

La osadía de Gaudí llevó a sus maestros a sentenciar que el arquitecto o era “un loco” o era “un genio”. Güell siempre lo tuvo claro y por eso apostó en él. EFE

ass/msr

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