Ecuador. martes 19 de septiembre de 2017
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“Yo el Supremo” destella tras cien años del nacimiento de Augusto Roa Bastos

Augusto Roa Bastos, foto de http://portal.andina.com.pe

Asunción,  (EFE).- Con “Yo el Supremo”, la obra maestra de Augusto Roa Bastos, cuyo centenario se celebra este año en Paraguay, el escritor trascendió las fronteras de la novela histórica, así como el subgénero de dictadores que tuvo su esplendor con el boom latinoamericano, dijo a Efe Víctor Flecha, crítico y amigo del novelista.


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Creo que el Supremo se sale de ese género y es la novela más completa de las de dictadores porque de lo que Roa habla es del poder absoluto”, señaló Flecha.

Publicada en 1974, Roa Bastos afronta la novela estando exiliado en Argentina y subyugado por la figura de José Gaspar Rodríguez de Francia, conocido como el “dictador perpetuo” de Paraguay, donde gobernó desde 1816 hasta su muerte en 1840.

Según Flecha, ambos estaban destinados a encontrarse debido al gran conocimiento que tenía Roa Bastos de la historia paraguaya y de Rodríguez de Francia, considerado tanto un tirano como el fundador de la nación suramericana.

El crítico aclaró que Roa Bastos fue más allá de la mera biografía histórica para situarse en un terreno entre la historia, el ensayo y la mitología, en lo que define como una “obra polifónica”

“La novela cabalga sobre la historia de Paraguay, pero no es historia. La historia está respaldada por la documentación histórica exacta, pero en esa documentación hay flancos que pueden ser llenados por en el escritor, y en el caso del Supremo se cuenta mejor la realidad”, indicó Flecha.

Ese viaje a lomos de la historia fue también utilizado por Roa Bastos en “Vigilia del Almirante”, novela de 1992 en la que se adentra en los recuerdos de Cristóbal Colón.

“Vigilia del Almirante también cabalga sobre la historia, en cuanto que el protagonista rememora su vida cuando está a punto de naufragar y en medio de una rebelión”, dijo.

Pero para Flecha, “Vigilia del Almirante” es una obra más “dúctil y suave” que “Yo el Supremo”, en la que además Roa Bastos integró el guaraní y el español, en una tupida selva lingüística plagada de arcaísmos y poesía.

“El Supremo tiene un vocabulario verdaderamente increíble. Recuerdo que cuando lo leí por vez primera tuve que usar un diccionario. Hay castellano antiguo, español paraguayo y el guaraní que le da una poesía especial”, dijo Flecha.

Para Flecha, el resultado es una novela “que conmovió a toda la literatura” y que como el resto de las obras de los autores del boom mostró el “agotamiento” de la novela tradicional.

“Es su obra más citada, más conocida y tiene alrededor de 25 traducciones. En el 2000 el New York Times hizo una lista de las obras más importantes del siglo XX y ahí figuraba El Supremo”, recordó Flecha.

Amigo y compañero de exilio, Flecha señala que Roa Bastos tardó varios años en escribir “Yo el Supremo”, tiempo en el que sufrió un infarto y, después, un “vacío creativo” que no superó hasta “Vigilia del Almirante”.

A ella siguieron novelas con El Fiscal (1993), otra vuelta de tuerca sobre el poder, ahora el del dictador Alfredo Stroessner, o Madama Sui (1995), trabajos que según Flecha no resultan ensombrecidos por la magnitud de “Yo el Supremo”.

Flecha subrayó que el desafío estilístico de esa novela estaba ya avanzado en “Hijo de Hombre” (1960), la que fue su “gran espaldarazo” como escritor, tras ganar el premio concedido por la editorial Losada, entonces la más importante de habla hispana.

“Sin Hijo de Hombre, con sus saltos temporales, desde la época de Francia a la Guerra del Chaco, no habría El Supremo”, dijo.

Flecha también recordó que “Hijo de Hombre” significó el fin de las penurias económicas de Roa Bastos, quien se ganaba la vida como guionista para cine y que en su primeros años de exilio en Argentina sobrevivió como cuidador de motel y vendedor callejero.

Conferencias, encuentros de escritores y un concurso de guiones cinematográficos componen el “Año del Centenario de Augusto Roa Bastos”, un programa que se extenderá durante todo el 2017 en Paraguay para conmemorar los cien años del nacimiento del más importante escritor el país (1917-2005), Premio Cervantes 1989. EFE

jm/nrp