Ecuador. martes 26 de septiembre de 2017
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Evandro de Oliveira nos regresa a nuestra raíz: el agua

Evandro de Oliveira junto a su Instalación que semeja botellas moviéndose en el mar, que contienen imágenes de lugares hermosos.

Guayaquil.- “Agua a la vista” es la exposición  del artista Evandro de Oliveira (Volta Grande, Brasil, 1983) que se exhibe en la Galería Mirador de la Universidad Católica de Santiago de Guyaquil hasta el 10 de marzo.


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Desde los quince años, Evandro estudiaba teatro. Le gustaba dibujar, la poesía, la historia, la biología. De joven se fue a Rio de Janeiro, por ser, junto con Sao Paulo, un centro de difusión cultural en su país, allí estudió cámara, cine y fotografía. Ahora vive en Ecuador, gracias a la mujer ecuatoriana de la que se enamoró.

Su exposición toca algo profundo, algo como un temor atávico a la pérdida del Jardín del Paraíso: Evandro nos obliga a transitar por espacios colapsados y asfixiantes, a mirar una fotografía suya masticando una funda de plástico como si fuera un pez, a descubrir un ojo humano en el mar, confundido entre montones de  fundas, a ver hermosas fotos de playas atrapadas en botellas de plástico dentro de una instalación que simula un mar contaminado en movimiento. No da tregua con su mensaje de denuncia y de reclamo. ¡Salvemos al mar!, ¡salvemos la naturaleza! ¡Salvémonos a nosotros mismos”.

Una verdad y un reclamo terribles de enfrentar y peligrosos de ignorar.

foto Larepublica.ec

Evandro dice: “para mí es muy importante la comprensión de las personas, aunque yo esté trabajando con esta exposición que habla mucho del medio ambiente, de la naturaleza, de verdad hablo mucho del alma del ser humano, de la esencia del ser humano, que nosotros tenemos esta conexión muy fuerte con la naturaleza, somos parte de la naturaleza, y de allí vivimos, entonces lo que quiero, es mover un poco a las personas para volver a esta raíz otra vez, porque veo que nos vamos alejando poco a poco de lo que es esta raíz, y así como una planta no puede vivir sin agua, sin un buen suelo, nosotros no podemos vivir de hormigón y de cemento”.

“Es como un pequeño esfuerzo de mi parte, porque yo creo mucho en la revolución que uno mismo hace en sí mismo, en que uno puede cambiar las cosas desde que se cambia a sí mismo, porque hablar de cambiar una sociedad, una estructura es algo que no va a funcionar”.

“Entonces, generando consciencia en cada uno, empezando por mí, generando mi consciencia de ver las cosas, yo creo que así las cosas pueden mejorar, porque percibo que ya nosotros llegamos al punto de escape, de aquí no podemos seguir más. Nadie está totalmente contento con las situaciones. Trabajamos demasiado, vivimos mucho en función de la plata, muy estresados, y eso no es lo natural, nosotros fuimos creados para vivir en armonía con la naturaleza y administrar bien la naturaleza”.

Foto Dulle visual artes. Instalación de espacio invadido por fundas de basura. de Evandro de Oliveira.

“Yo estoy de acuerdo con los pensamientos científicos, pero me parece demasiado materialista creer que estamos aquí por si acaso, que aparecimos aquí de la nada. Entonces, creo que todo está tan bien ordenado en el universo, en nuestro planeta, que tenemos todo lo que necesitamos, y lo que inventamos es bueno y es útil para la sociedad. Pero, debemos buscar este equilibrio, hemos llegado a un extremo muy peligroso y ojalá tengamos la posibilidad de regresar para arreglar las cosas. 

“Hoy vivimos en una sociedad que no está hecha para que la gente piense, todo el tiempo nos bombardean de información, aunque uno quiera, no puede pensar, porque hay demasiada contaminación visual, auditiva, no tenemos más tiempo para pensar las cuestiones básicas de la humanidad, como: ¿soy de verdad feliz o no? Entonces, lo que intento es enseñar que necesitamos conectarnos con nuestra raíz otra vez. Y aprovechar eso que tenemos de sentirnos bien con los pájaros, con los árboles, con la naturaleza”, concluye Evandro.(F)

Estas son dos botellas que contienen dos personitas de alambre que anhelan estar juntas, pero que están separadas en sus respectivos envases de vidrio, pero unidas por cables de internet.

 

Este es un barril de petróleo que permite meterse dentro de él y pedaleando la bicicleta conseguir luz en la lamparita para poder ver dentro de la oscuridad del barril fotografías de ciudades.

Este es un barril de petróleo donde ha sumergido fotografías de ciudades.

Por María Rosa Jurado

fotos larepublica.ec y Dulle Visual Artes.