Ecuador. miércoles 22 de noviembre de 2017
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Peruana Claudia Llosa premiada en Festival de Cine de Málaga

GRA446. MÁLAGA, 23/03/2017.- La directora peruana Claudia Llosa posa momentos después del encuentro con los medios de comunicación con motivo de ser reconocida en el XX Festival de Cine en Español de Málaga con el premio Eloy de la Iglesia, que distingue cada año a cineastas que buscan la originalidad en sus obras. EFE/Daniel Pérez

Málaga, (EFE).- Quizá fue la educación recibida de sus padres, que le animaron a profundizar en su búsqueda interior, lo que más ha influido en la filmografía de la cineasta peruana Claudia Llosa, que asegura que cree “claramente” en la “capacidad sanadora y enriquecedora del cine”.


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“No solo como cineasta, sino también como espectadora habitual, a través del cine entro en un espectro que me permite fluir por aguas que no tengo en mi cotidianeidad”, afirmó Llosa, que hoy recibe el Premio Eloy de la Iglesia, con el que el Festival de Cine en Español de Málaga (sur de España) reconoce cada año a autores que buscan la originalidad y se apartan de los caminos más transitados.

Siente una “necesidad muy fuerte” de llegar con su cine “a aquellos rincones más inaccesibles y escondidos del alma” y le interesan los personajes “que simbolizan la contradicción de cada momento”.

“Son personajes muy complejos e intento a través de ellos comprender, analizar y entrar en el universo más complejo que finalmente es la vida, y repensar la vida a través del cine”, explicó a los medios Llosa (Lima, 1976).

Reconoce la importancia de sus padres y de cómo la educaron “en un país que vivía una situación difícil”, porque su madre la impulsó a analizarse y “saber mirar hacia adentro”, y su padre intentó fortalecerla y que tuviera su “propia voz”.

Cuando salió de su país, lo hizo para “emprender un sueño”, ya que “hacer cine en Perú era casi como querer ser astronauta”, y después de muchos años fuera sintió la necesidad de volver “desde la poesía del cine”.

Claudia Llosa en el Festival de Cine de Berlín.

Sobre su primera película, “Madeinusa” (2006), asegura que no surgió de ningún “análisis”, sino solo “de la ingenuidad y la pasión más pura”.

Escribió la historia pensando en ser únicamente la guionista, y, cuando buscaba un director, se encontró con el productor José María Morales, que le dijo que solo le interesaba la película si también la dirigía ella.

Después llegaría “La teta asustada” (2009), que fue “como una revolución”, porque el simple hecho de ser aceptada en el Festival de Berlín “era un sueño para una película peruana”, y terminaría ganando el Oso de Oro de la Berlinale.

“Era un momento en el que Perú empezaba a brillar, a expandirse y a recuperarse después de una época muy dura, y quizás la película lo retrata, y eso ayudó a que se colocara donde se colocó”.

Su tercer reto llegaría con “No llores, vuela” (2014), con un elenco internacional en el que estaban Jennifer Connelly, Cillian Murphy y Mélanie Laurent.

“Busco mucho el reto, inconscientemente. En un rodaje con niños y en la nieve, todo era incierto y todo podía variar. Veíamos una localización y al día siguiente había cambiado. Lo más curioso es que la película hablaba de eso, de la necesidad de controlar todo que tenemos y de cómo la vida te sacude y te golpea”.

Asegura que nunca se ha planteado adaptar al cine una novela de su tío Mario Vargas Llosa, porque sus dos primeros proyectos nacieron de la necesidad de “encontrarse” y de saber “qué quería contar”.

(I)