Ecuador. Sábado 29 de Abril de 2017
  • Seguir en Facebook
  • Seguir en Twitter
  • Seguir en Google+
  • Seguir en YouTube
  • Seguir en Instagram
  • Seguir en LinkedIn

Retratar a Borges desde Argentina: literato, sabio y personaje

Fotografía del 10 de abril de una ilustración sin título, de Julio Ibarra, publicada en 2016, parte de la muestra "Borges Ilustrado", un recorrido por la relación entre el arte gráfico y el autor de "El Aleph", en el Museo del Humor de Buenos Aires (Argentina). Intelectual, Nobel frustrado, filósofo, traductor. Muchas son las etiquetas que se pueden atar al escritor argentino Jorge Luis Borges, un personaje que, además de escapar a los límites de la literatura, fue y es lugar de revisión para artistas de otros ámbitos, incluidos los caricaturistas. EFE/Nerea González

Buenos Aires,  (EFE).- Intelectual, Nobel frustrado, filósofo, traductor. Muchas son las etiquetas que se pueden atar al escritor argentino Jorge Luis Borges, un personaje que, además de escapar a los límites de la literatura, fue y es lugar de revisión para artistas de otros ámbitos, incluidos los caricaturistas.

Publicidad

No es fácil retratar el caleidoscopio que era Borges desde una sola perspectiva. Por ello, desde este mes, a punto de cumplirse 31 años de su muerte, los muros del museo de arte gráfico e ilustración más importante de Buenos Aires, el Museo del Humor, se han llenado de creaciones gráficas que repasan desde la relación entre Borges e internet hasta sus lazos con los referentes culturales de la época.

“Fue una persona muy interesante para el artista plástico, para el caricaturista (…) en el sentido de que fue un personaje”, explicó a Efe Hugo Maradei, director del Museo del Humor de Buenos Aires, que acoge hasta el 14 de mayo la muestra “Borges Ilustrado”.

“Aparte de su gran valor literario, él era una persona conflictiva, políticamente incorrecta y que decía lo que se le venía a la mente y, en su tiempo, era muy nombrado por ese tipo de situaciones”, amplió.

La exhibición mezcla tanto los dibujos y caricaturas que retratan a Borges (1899-1986) como figura pública, como varias ilustraciones que, de una manera o de otra, se relacionan con su obra.

Entre las piezas expuestas destacan las xilografías realizadas por Antonio Berni, gran referente de la pintura argentina del siglo XX, para una edición en español de “Hojas de hierba” de Walt Whitman que fue traducida por el autor de “El aleph”.

“Ahí se dio la unión de dos de nuestros artistas máximos”, apuntó Maradei.

Si bien sus textos no fueron normalmente ilustrados, en la muestra hay originales de imágenes que acompañaron a libros como los “Nuevos cuentos de Bustos Domecq”, que Borges escribió junto con su gran amigo Adolfo Bioy Casares.

En ese apartado se ubican también las obras en las que el artista Carlos Páez Vilaró plasmó un “conventillo” uruguayo (vivienda colectiva de construcción precaria) y que después sirvieron a Borges de motivo para escribir el artículo “Los morenos”, en el cual hablaba de los habitantes de raza negra del lugar.

La vida cotidiana de Borges también tiene un lugar en la muestra gracias a una recreación del bar Royal Keller, que descansa sobre otra de las paredes del museo.

“Ahí se reunía la gente del grupo Florida -al cual pertenecía Borges-, que fue un grupo literario muy importante en los años 30”, compartió Maradei.

Pero más allá de la vida literaria e intelectual, “Borges Ilustrado” busca mostrar también al Borges “personaje” dentro de la sociedad argentina.

“Permaneció en el país y aparte se lo ligó más con una corriente de derecha”, explicó el responsable del museo al comparar al escritor con otros contemporáneos.

Ese Borges a la vez polémico y admirado aparece en forma de caricaturas, tanto antiguas como modernas. Una de las más renombradas es la que hace alusión a su puesto de aspirante frustrado al Nobel de Literatura.

El caricaturista Andrés Cascioli le retrató con una careta para la revista Humor Registrado, una de las más importantes de su época, con motivo de la adjudicación del Nobel de la Paz a otro argentino, Adolfo Pérez Esquivel, en 1980.

“(Cascioli) hace la situación como si la única forma que le otorgarían el premio Nobel a Borges sería a través de que se ponga una careta de Pérez Esquivel”, detalló Maradei.

Los vínculos de Borges con la cultura van, sin embargo, más allá de su época, tal y como demuestra una premiada caricatura realizada por Alfredo Sábat para el diario La Nación en 2015, en la que una pupila convertida en “@” apunta a la relación entre su obra y la red.

“Ilustra un artículo que parangonaba a Borges, a través de su creación la Biblioteca de Babel, con el mundo de internet, con Google”, aportó Maradei.

La muestra pone así el acento en la trascendencia de Borges como artista, sabio y personalidad, como una figura irrepetible que fue capaz de ser a la vez especialista en las culturas más antiguas y adelantado a su época y a la nuestra.

“Eran gente que estaba más allá del bien y del mal y también más allá del común de los mortales, eran gente un poquito más superior que todos (…). Estas personas especiales aparecen una vez por siglo o dos por siglo en cada nación, con suerte”, concluyó Maradei. EFE

ngp/rgm/dsz