Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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Macará propina segunda derrota al “Rodillo Rojo”

El ídolo ambateño jugando inteligentemente, y aprovechando los dos rebotes que dejó picando el golero Juan Molina, se acreditó anoche en el Bellavista el clásico ambateño numero cuarenta y cuatro, ante alrededor de 16.000 espectadores.


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Desde el inicio del compromiso las acciones fueron intensas de lado y lado. A los cinco minutos Colón estuvo a punto de anotar, pero su remate salió apenas desviado.

Los futbolistas universitarios trataron de abrir el marcador, pero sus efectivos, Valle, Colón, Endara y Acosta, desperdiciaron brillantes ocasiones de gol.

Macará aguantó la arremetida, en pocos pero veloces contragolpes, puso en serio peligro la puerta del cuadro rojo, con remates del “Pichón” Quinteros que fue el jugador más peligroso.

Cuando se jugaban cuarenta y siete minutos, estalló la mole de cemento llamada Bellavista. Un disparo de Mauricio Vélez, no pudo embolsar Molina, el cuero quedó picando entró Eduardo Bone con tiro cruzado hizo delirar a los hinchas, al inaugurar el marcador y poner a ganar al Macará 1-0.

El técnico macareño Homero Mistral Valencia, realizó una buena lectura del partido. Sacó a Walter Linares un elemento que deambulaba en el campo de juego, e hizo ingresar al argentino Agustín Goñi, que fue el cerebro del conjunto.

Fruto de esa sustitución el cuadro celeste generó acciones de peligro y pronto llegó la segunda y lapidaria conquista. Un fuerte remate volvió a dejar rebotando el portero Juan Molina, entró solo Carlos Quinteros, y envió al balón al fondo de las piolas, para hacer delirar a la fanaticada macareña con el 2-0 lapidario.

Ahí cambio la historia del encuentro, Macará jugó más tranquilo con línea de cuatro donde sobresalieron Poroso, Lastra, Napa y Hurtado que salieron jugando muy bien.

Las acciones seguían y Técnico Universitario perdió la compostura. El argentino Diego González por un faul descalificador, fue expulsado por el mediocre árbitro Carlos Orbe, que le faltó personalidad para sancionar las faltas.

El resto del tiempo transcurrió con emotividad, Macará defendió con hombría, fuerza y temperamento el resultado, en tanto que T. Universitario, pugnó por descontar la ventaja, sin lograr su propósito.

Fuente y foto: El Heraldo