Ecuador. martes 12 de diciembre de 2017
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Kenia brilla en jornada negra para los grandes

Kenia mantuvo intacta su hegemonía en 3.000 metros obstáculos con un segundo doblete consecutivo en una jornada, la sexta de los Mundiales, en la que cayeron figuras como la cubana Yargelis Savigne, que aspiraba a su tercer título en triple, o la bahrainí Maryam Jamal, última en 1.500.


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Ezekiel Kemboi retuvo el cetro mundial de los 3.000 metros obstáculos y Kenia repitió doblete al situar segundo a Brimin Kipruto, mientras que Francia atemperó la dictadura africana con el bronce de Mahiedine Mekhissi-Benabbad y el cuarto puesto de Bob Tahri.

En una especialidad que le ha dado ya ocho medallas de oro, nueve de plata y cuatro de bronce (21 de 36 posibles), Kenia aspiraba a repetir el triplete de Osaka 2007, pero hubo de conformarse con emular el doblete de Berlín 2009, donde triunfaron Ezekiel Kemboi y Richard Mateelong.

El equipo verdinegro contaba también con Kipruto, que sólo fue séptimo hace dos años pero ahora se presentaba con una impresionante marca, conseguida en Montecarlo, de 7:53.64, a una sola centésima del récord mundial del qatarí Saif Shaheen.

La ucraniana Olha Saladuha, nueva campeona mundial de triple salto con una marca de 14,94 metros, destronó a la cubana Yargelis Savigne, que había conquistado los dos títulos anteriores, en un concurso que confirmó a la colombiana Caterine Ibargüen, tercera con 14,84, en la elite universal.

Saladuha logró su registro vencedor en el primer salto y, aunque luego ejecutó otros cuatro por encima de los catorce metros, ya no mejoró su marca. Por detrás se clasificó la kazaka Olga Rypakova (14,89) y a solo cinco centímetros la colombiana.

Savigne, que aspiraba a la triple corona, dominaba el ránking mundial del año con 14,99 metros y es, además, una atleta competitiva, como lo atestiguan sus dos títulos mundiales (2007 y 2009) y su medalla de plata en 2005. Hoy rompió esa imagen al clasificarse sexta con 14,43.

La final femenina de 1.500 también registró sorpresa. Jennifer Barringer Simpson aprovechó el tirón de la española Natalia Rodríguez al toque de campana para batirla en la recta y emular el logro de Mary Decker, que ganó el único oro para su país en esta prueba en Helsinki’83, cuando Barringer Simpson aún no había nacido.

Rodríguez, que llegaba a Daegu con la espina clavada de haber sido descalificada en Berlín 2009 tras ganar la final, fue adelantada en la recta también por la británica Hannah England.

El británico David Greene, campeón europeo en Barcelona’10, sorprendió a los grandes favoritos americanos y le dio a su país el primer título mundial en los 400 metros vallas masculinos.

Greene remató con un gran final en los 80 metros últimos para adjudicarse el triunfo con un crono de 48.26 y dejó con su segunda plata seguida al puertorriqueño Javier Culson (48.44). Cerró el podio el sudafricano LJ Van Zyl, con 48.40, y dejó sin medalla al dominicano Félix Sánchez, que completó una magnífica actuación para acabar cuarto en 48.87 en su sexta final consecutiva.

En altura, Jesse Williams, líder mundial del año con 2,37 metros, se convirtió en el primer campeón del mundo estadounidense en veinte años al imponerse en la final con un salto de 2,35, la misma marca que el ruso Aleksey Dmitrik.

El norteamericano basó su victoria en un concurso perfecto, sin un solo fallo hasta que el listón subió a los 2,37 metros, altura con la que ya no pudo ninguno de los dos. La medalla de bronce fue para el bahamés Trevor Barry con tres centímetros menos.

Desde que Charles Austin consiguió el título de altura en Tokio’91, ningún otro saltador estadounidense había logrado coronarse campeón del mundo en esta prueba.

En la final femenina de vallas, Lashinda Demus puso fin a su maleficio y con su victoria devolvió el título a Estados Unidos dieciséis años después de que lo consiguiera en Gotemburgo’95 Kim Batten.

Demus, plata en Helsinki’05 y Berlín’09, se tomó el desquite de la última final, en el Olímpico de la capital germana, donde había cedido ante la jamaicana Melanie Walker. La estadounidense venció con la mejor marca mundial de la temporada (52.47), y Walker se tuvo que conformar con la plata con 52.73. La rusa Natalya Antyukh, sexta en Berlín, cerró el podio con un crono de 53.85.

La temperatura rebasó hoy los 30 grados en el estadio Daegu y la combinación con una humedad superior al 60 por ciento y una intensa radiación solar arrojó un índice de 26,1, en zona roja de alerta y muy cerca del código negro, que, cuando se alcanza la cifra de 28, exige la cancelación o el aplazamiento de las pruebas.