Ecuador. jueves 14 de diciembre de 2017
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Hamilton manda en la lluvia de Silverstone

Nada y poco se ha podido ver en la primera jornada de entrenamientos del Gran Premio de Gran Bretaña disputado en el circuito de Silverstone bajo un constante aguacero. Los charcos en la pista, mojada en sus casi seis kilómetros, disuadieron a la mayoría de los pilotos a salir a realizar una sesión normal tanto en la tanda matutina como en la vespertina.


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De hecho, Fernando Alonso apenas rodó en los primeros libres, tres vueltas sin marcar tiempo, siendo Romain Grosjean el más rápido con 1:56.6. Por la tarde, la cosa fue parecida, ya que en los primeros 45 minutos apenas Senna y Glock habían marcado algún tiempo por encima de los dos minutos.

A poco más de media hora del final, tanto Fernando como Felipe hicieron una intentona con intermedias, pero rápidamente volvieron a boxes porque había demasiada agua. “Demasiado peligroso”, decía Alonso por la radio. Luego Felipe hizo otra con extremas y Fernando lo intentó de nuevo con las intermedias a 15 minutos para el final. Demasiado poco para sacar alguna evaluación de las nuevas piezas, sobre todo del nuevo alerón delantero.

Hamilton se paseaba con un paraguas, le daba vida al móvil y pegaba en su casco la estrella de María de Villota, en un homenaje similar al realizado por Fernando, Felipe, Checo y los pilotos de HRT. Acabó haciendo el mejor tiempo con 1.56:3, con Fernando décimo a tres segundos. Pero poco más. El temor a un accidente o a golpear el coche, junto al hecho de ahorrar neumáticos extremos (ya que solo se dispone de tres juegos durante todo el fin de semana) fueron decisivos para una sesión que no pasará a la historia.

Lo probó en sus carnes Bruno Senna, que perdió el control del Williams una milésima y terminó rompiendo el coche tras pisar la hierba. O Schumacher, Hamilton, Rosberg y Hulkenberg, que rozaron el golpe en sus escuálidas intentonas. Y como a los pilotos les hierve la sangre sin pilotor, lo probó también el propio Fernando, otra vez con intermedias, para terminar perdiendo el control de su Ferrari, que se fue por la hierba de excursión y acabó sin alerón delantero.