Ecuador. jueves 14 de diciembre de 2017
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Del Potro, un bronce que brilla

Londres, 6 ago (EFE).- La medalla de bronce de Londres 2012 iluminó por fin el rostro de Juan Martín del Potro, ensombrecido y desolado por el gasto, sin premio, que generó el viernes, en la semifinal contra Roger Federer y que le apartó de un premio mayor en su primera experiencia olímpica.


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El tenista de Tandil, de 24 años, parece haber renacido definitivamente. El comienzo más que prometedor y la consolidación como gran esperanza del tenis argentino, se desplomó a causa del acoso físico, de la persecución de las lesiones.

Del Potro se ha acostumbrado a revivir. A levantarse. Ha vuelto a situarse entre los diez mejores del mundo y ha logrado en el All England Club el triunfo más importante desde su retorno a las pistas después de la lesión que le apartó del tenis durante casi un año.

Sin éxitos sobre hierba y con resultados discretos en sus andaduras previas por el All England Club, Wimbledon, olímpico, ha terminado por darle un premio del que fue merecedor.

Del Potro formó parte de uno de los partidos más intensos de los tiempos recientes del tenis. De los olímpicos, seguro. Mantuvo una pelea dura con Federer en semifinales, durante más de cuatro horas. Salió damnificado de aquél revés, que le privó de la lucha por el triunfo. El bronce le ha compensado.

Los golpes han forzado a la madurez a este tenista de Tandil de 24 años. Un niño aventajado con la raqueta que se hizo profesional a los 17, impulsado por un rápido ascenso en la clasificación mundial que le llevó a situarse entre los diez mejores con 20 años. Fue cuarto, incluso, a los 21. Tras lograr su mejor premio, el Abierto de Estados Unidos en Nueva York, que le convirtió en el tercer argentino que ganó este torneo tras Guillermo Vilas y Gabriela Sabatini y el cuarto, tras Gastón Gaudio también, en ganar un Grand Slam individual.

Pero el fulgurante transitar de este argentino, que comenzó a jugar a los 7 años y llegó a ser el primer debutante del circuito en ganar cuatro torneos consecutivos, se adentró en los sótanos del deporte cuando se lesionó de gravedad en la muñeca derecha.

Venía de conquistar el Abierto de Estados Unidos. Era el cuarto del mundo. Se retiró en un partido frente el austríaco Jurgen Melzer y aunque lo intentó no esquivó el quirófano.

Pasó el 2010 en blanco. No regresó hasta el 2011 en busca de su mejor nivel. Poco a poco fue ensanchando otra vez su lista de éxitos. Ganó en Estoril y en Delray Beach y disputó la final en Viena. Su ránking creció.

Ahora, asentado de nuevo entre los diez mejores del mundo, ha encontrado su recompensa. Bajo el recuerdo de Nueva York fue parte de uno de los partidos más memorables de la historia reciente. Un choque que le volvió a golpear. Para recuperarse de nuevo y conquistar, para Argentina, el primer bronce individual masculino de su historia olímpica. EFE

SME