Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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Mujica se reúne con dirigentes de clubes uruguayos

El presidente uruguayo José Mujica se reúne este martes con dirigentes de los dos principales clubes del país y del sindicato de futbolistas profesionales buscando frenar la violencia en el fútbol, uno de los problemas que desencadenó una crisis en la federación local cuyo Consejo Ejecutivo renunció en pleno en la víspera.

MONTEVIDEO, Uruguay (AP) — El presidente uruguayo José Mujica se reúne este martes con dirigentes de los dos principales clubes del país y del sindicato de futbolistas profesionales buscando frenar la violencia en el fútbol, uno de los problemas que desencadenó una crisis en la federación local cuyo Consejo Ejecutivo renunció en pleno en la víspera.


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Mujica anunció el jueves por la noche que la policía dejaría de prestar seguridad en los partidos en los estadios Centenario y Parque Central, donde generalmente actúan como locales Peñarol y Nacional, los dos clubes más populares en Uruguay. La medida fue anunciada un día después que hinchas de Nacional pelearon con policías durante un partido contra Newell’s Old Boys por la Copa Libertadores en el Centenario, una trifulca que dejó 40 agentes con heridas leves.

Mujica expresó entonces que poner fin a la violencia en el fútbol es “una causa nacional”. “No podemos seguir en esa irracionalidad, consolidando la estupidez humana, debemos reaccionar urgente”, declaró el mandatario el viernes pasado al diario La República.

La decisión de sacar la policía de los estadios obliga a Peñarol y Nacional a asumir la responsabilidad por la seguridad en sus partidos y a controlar a sus hinchas, un reclamo que el gobierno le hace a los clubes desde hace algún tiempo.

“Esos dos estadios son los que más convocan público, por eso se determinó que la medida se aplique allí y no en otros”, sostuvo el secretario de la Presidencia, Homero Guerrero, al explicar que se retiró la seguridad en el Centenario y Parque Central, pero no en otros estadios.

La decisión de Mujica desencadenó un efecto dominó que, a dos meses y medio del Mundial, arrasó con la cúpula de la Asociación Uruguaya de Fútbol, encabezada por su presidente Sebastián Bauzá. Bajo la presidencia de Bauzá, Uruguay terminó cuarto en el Mundial de Sudáfrica, ganó la Copa América de 2011 y se clasificó al Mundial de Brasil.

El sábado Nacional jugó su partido por la liga local contra Liverpool en el estadio Luis Franzini, un escenario en Montevideo donde usualmente ejerce como local Defensor Sporting. Peñarol tenía previsto enfrentar a Miramar Misiones en el Centenario, con seguridad provista por el propio club, pero unas horas antes del encuentro el sindicato de futbolistas anunció que sus afiliados no jugarían sin presencia policial.

La imposibilidad de seguir adelante con el campeonato llevó a la renuncia de los cinco integrantes del Consejo Ejecutivo, desbordado por los conflictos del fútbol local.

“Había muchas cosas importantes que resolver, (pero) no hay gobernabilidad en el fútbol”, expresó Bauzá, en una breve ronda de prensa al abandonar su cargo.

Además del problema de la seguridad, Bauzá ha tenido enfrentamientos con varios clubes y con la poderosa empresa Tenfield, dueña de los derechos de televisación del fútbol local y representante de buena parte de los futbolistas profesionales en el país.

Bauzá había manifestado que deseaba licitar lo antes posible los derechos de televisión de los partidos de Uruguay por las eliminatorias para el Mundial de 2018 en Rusia, que comienzan en 2015, con la intención de cotizarlos mejor aprovechando el bueno momento de la selección Celeste.

Un grupo de clubes, entre los que no están los dos grandes Peñarol y Nacional, quiere que esa negociación se realice después del Mundial de Brasil. Eso supone, según Bauzá, el riesgo que la cotización caiga si Uruguay no tiene una buena actuación en Brasil.

La FIFA no se ha manifestado sobre la situación en Uruguay, mientras que la Conmebol señaló que no investiga el caso.

Mujica, por su parte, descartó que su decisión de sacar la seguridad de los estadios equivalga a intervención gubernamental con el fútbol, algo que la FIFA no ve con buenos ojos.

“No va a haber ninguna sanción”, afirmó el presidente, al descartar la posibilidad de que peligre la participación de Uruguay en el Mundial. “Yo me metí con la tribuna, no con el fútbol”.