Ecuador. Domingo 11 de diciembre de 2016
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Se estrella avión que llevaba al Chapecoense a jugar la final de la Sudamericana

En esta foto de archivo del 10 de octubre de 2016, el jugador de Chapecoense, Alan Ruschel, festeja con compañeros tras anotar un gol en un partido por el campeonato nacional en Chapecó, Brasil. La mayoría del plantel del club falleció en un accidente aéreo mientras viajaban a Medellín, Colombia, para la final de la Copa Sudamericana el lunes, 28 de noviembre de 2016. (Marcio Cunha/Mafalda Press via AP)

Pensaban que era su avión de la suerte, pero la aeronave que llevaba al equipo brasileño Chapecoense a jugar el partido más importante de su historia, la final de la Copa Sudamericana, se estrelló cerca de Medellín: 71 pasajeros murieron y seis quedaron heridos.

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En su último reporte, las autoridades colombianas redujeron el número de fallecidos de 75 a 71 tras confirmar que cuatro personas no abordaron de última hora.

Las cajas negras están “en perfecto estado”, aseguró la Aeronáutica Civil, y los cuerpos no sufrieron erosiones graves, por lo que su identificación debería ser sencilla, auguró Carlos Valdez, director del Instituto de Medicina Legal de Colombia.

El avión, un British Aerospace 146 para trayectos cortos operado por la aerolínea boliviana LaMia, declaró una emergencia a las 22:00 horas del lunes (0300 GMT) por un fallo eléctrico, dijeron autoridades de aviación.

La aeronave, que partió desde Santa Cruz, en Bolivia, trasladaba al Chapecoense al aeropuerto internacional José María Córdova, en Medellín.

El equipo, originario del sur de Brasil y que había iniciado su viaje en Sao Paulo, iba a jugar el partido de ida de la final de la Copa Sudamericana contra el Atlético Nacional el miércoles en la ciudad colombiana.

No estuvo claro de inmediato si el plantel cambió de avión en Bolivia o hizo una escala en la misma aeronave.

“Lo que iba ser una fiesta terminó siendo una tragedia”, dijo el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, desde el centro de mando de la operación de búsqueda y rescate.

En un breve comunicado publicado en su página de Facebook, el club dijo: “Que Dios esté con nuestros atletas, dirigentes, periodistas y demás invitados que están con la delegación”.

La CONMEBOL, la confederación sudamericana de fútbol, ofreció sus condolencias a toda la comunidad de Chapeco y dijo que su presidente, Alejandro Domínguez, estaba viajando a Medellín. Todas las actividades relacionadas con el deporte fueron suspendidas hasta nuevo aviso, agregó.

Restos del accidente.

Restos del accidente.

Por su parte, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, dijo en un comunicado que “éste es un día muy, muy triste para el fútbol. En este momento difícil pensamos en las víctimas, sus familias y amigos”.

“FIFA hace llegar sus más sentidas condolencias a los seguidores de Chapecoense, la comunidad futbolística y las organizaciones de prensa en Brasil”, añadió el titular del organismo rector del fútbol mundial.

Docenas de rescatistas que trabajaban en la zona del siniestro se animaron al principio de la noche tras hallar a tres pasajeros con vida de entre los escombros. Pero a medida que pasaban las horas, y las fuertes lluvias y la escasa visibilidad dejaba helicópteros en tierra y complicaban los esfuerzos para llegar a la zona, el ambiente se enfrió hasta el punto de que las autoridades suspendieron los trabajos hasta el amanecer, reconociendo que se trata ya solo de una operación para recuperar cuerpos.

La televisora local emitió imágenes de ambulancias que trasladaron a tres hombres a un hospital en camillas, cubiertos con mantas y con un gotero intravenoso. Entre los sobrevivientes está el defensa del Chapecoense, Alan Ruschel, quien según los doctores sufre lesiones medulares. El arquero Jackson Follmann, un miembro de la delegación del equipo y una azafata de vuelo boliviana también sobrevivieron al accidente.

A bordo de la aeronave viajaban 72 pasajeros y nueve tripulantes. La radio local dijo que el mismo avión trasladó a la selección de Argentina a Brasil para un juego antes este mes y antes llevó a la de Venezuela.

British Aerospace, que ahora opera con el nombre BAE Systems, dijo que el primer 146 despegó en 1981. Según la empresa, hasta noviembre de 2013 se construyeron menos de 400 ejemplares —incluyendo su predecesor Avro RJ — en Gran Bretaña. Alrededor de 220 siguen en activo con diversas funciones, incluyendo lucha contra incendios y servicios nocturnos de transporte de mercancías, agregó.

Alfredo Bocanegra, jefe de la agencia de aviación civil de Colombia, explicó que los reportes iniciales sugieren que el avión sufría problemas eléctricos, aunque los investigadores tendrán que estudiar el testimonio de uno de los sobrevivientes que dijo que se quedaron sin combustible a unos cinco minutos de aterrizar en el aeropuerto José María Córdova, en las afueras de Medellín.

La aerolínea LaMia tenía su sede en la ciudad venezolana de Mérida hasta que se trasladó a Santa Cruz, agregó el vocero explicando que en el pasado, la empresa trasladó a varios equipos bolivianos y al Atlético Nacional de Medellín a partidos en toda Sudamérica.

Autoridades de aviación brasileñas dijeron que negaron la petición de LaMia para realizar el vuelo chárter directamente desde Sao Paulo, alegando que solo una empresa brasileña o colombiana tiene permiso para realizar esa ruta.

Un video publicado en la página de Facebook del Chapecoense mostraba al equipo preparándose para tomar el vuelo antes el lunes en el aeropuerto internacional Guarulhos de Sao Paulo. No estuvo claro de inmediato si el plantel cambió de avión en Bolivia o hizo una escala en la misma aeronave.

El club de la pequeña ciudad brasileña de Chapeco ascendió a la primera división del futbol brasileño en 2014 por primera vez desde la década de 1970. La semana pasada se clasificó para la final de la Copa Sudamericana — el equivalente a la Liga Europa de la UEFA— tras derrotar en el camino al San Lorenzo y a Independiente, ambos argentinos, y al Junior de Barranquilla, en Colombia.

“Esta mañana me despedí de ellos y me dijeron que íbamos a por el sueño, a convertir ese sueño en realidad”, dijo un miembro de la directiva del Chapecoense a la televisora brasileña TV Globo. “El sueño se terminó a primera hora de la madrugada”.

El equipo es tan humilde que su estadio, con capacidad para 22.000 personas, fue descartado por los organizadores del torneo por ser demasiado pequeño para la final, que se trasladó a 480 kilómetros (300 millas) al norte a la ciudad de Curitiba.

“Esto es increíble, estoy caminando sobre el pasto del estadio y siento que estoy flotando”, dijo Andrei Copetti, vocero del equipo, a The Associated Press. “Nadie entiende como una historia que eran tan increíble pudo sufrir un revés tan devastador. Para mucha gente aquí todavía no es una realidad”. (D)

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Joshua Goodman informó desde Bogotá. Los periodistas de The Associated Press Mauricio Savarese, Renata Brito y Steve Wade contribuyeron a este despacho desde Río de Janeiro.

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