Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
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Lentamente América Latina reduce la inequidad y aumenta el desarrollo humano

Por ejemplo, según uno de los estudios que se cita en el Informe, ya desde los seis años los niños pobres del Ecuador muestran una desventaja en lo concerniente al vocabulario.

En comparación con otras regiones en desarrollo, América Latina y el Caribe tiene el índice más alto de desarrollo humano (IDH), una medida compuesta de la longevidad, el nivel de vida y la educación.


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Sin embargo, el progreso se ha ralentizado en esta y otras regiones en los últimos cinco años en comparación con el periodo 2000-2008, y las vulnerabilidades persistentes amenazan con revertir los logros alcanzados, de acuerdo con el nuevo Informe sobre Desarrollo Humano 2014 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentado el 24 de julio del presente año.

El informe, titulado “Sostener el Progreso Humano: Reducir vulnerabilidades y construir resiliencia”, destaca que a pesar de registrar la mayor caída en la desigualdad, la región sigue siendo la más desigual del mundo en términos de ingresos, mientras que la inseguridad ciudadana sigue siendo alarmante. Estos desafíos clave se deben abordar para mejorar la vida de las personas en la región, dice el informe del PNUD.

El documento muestra los índices de desarrollo humano de los 187 países que fueron separados en 4 bloques: desarrollo humano muy elevado, elevado, medio, y bajo. Ecuador se encuentra en los últimos lugares del segundo bloque, el de los países con desarrollo humano elevado.

Es imperativo analizar quién es vulnerable y por qué, desde la perspectiva del desarrollo humano. “La reducción de la vulnerabilidad es un elemento clave de cualquier agenda que busque mejorar el desarrollo humano”, escribe el Premio Nobel Joseph Stiglitz, en una contribución realizada al Informe.

El estudio explora las vulnerabilidades estructurales, es decir, aquellas que han persistido y se han combinado a lo largo del tiempo, como resultado de la discriminación y las deficiencias institucionales y que afectan a grupos de población como las personas en situación de pobreza, las mujeres, los migrantes, las personas con discapacidad, los pueblos indígenas y las personas de mayor edad. Por ejemplo, el informe señala que el 80 por ciento de las personas de edad avanzada del mundo carece de protección social y un número elevado de ellas son también pobres o discapacitadas.

El Informe también introduce la idea de las vulnerabilidades que se dan a lo largo del ciclo de vida de las personas, prestando atención a aquellos periodos de cambio especialmente sensibles de la vida, en los que las crisis o acontecimientos adversos pueden tener mayores repercusiones. Entre ellos, destacan los primeros 1 000 días de vida y las transiciones del ámbito educativo al laboral, y de éste a la jubilación.

Las capacidades en cualquier etapa de la vida se ven afectadas por las inversiones realizadas en etapas anteriores, y se deben fomentar y mantener; de lo contrario, pueden quedarse estancadas o incluso disminuir”, advierte. “Las capacidades se ven afectadas por las inversiones realizadas en las etapas previas de la vida y la exposición a eventos adversos puntuales tiene con frecuencia consecuencias a largo plazo”.

Por ejemplo, según uno de los estudios que se cita en el Informe, ya desde los seis años los niños pobres del Ecuador muestran una desventaja en lo concerniente al vocabulario.

Fuente: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo