Ecuador. Sábado 1 de octubre de 2016
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Tokio apuesta por la cooperación económica para acercarse a Moscú

Moscú, capital de Rusia. Foto de Archivo.

El primer ministro de Japón, Shinzo Abe, ha decidido que su ministro de Comercio, Hiroshige Seko, ocupará una nueva cartera específica para promover la cooperación económica con Rusia en lo que supone un nuevo gesto para volver a potenciar las relaciones bilaterales.

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La cadena pública de radiotelevisión NHK adelantó hoy la noticia, un día antes de que Abe parta hacia la ciudad rusa de Vladivostok donde tiene previsto intervenir en el II Foro Económico de Oriente, en el marco del cual se reunirá además con el presidente de Rusia, Vladimir Putin.

Los dos mandatarios ya se vieron las caras en mayo en la ciudad de Sochi y establecieron un plan para reforzar la cooperación económica.

No obstante, Tokio no había querido mover ficha hasta ahora sin que antes hubiera avances en la espinosa disputa territorial que mantienen ambas partes por las islas Kuriles del Sur (llamadas Territorios del Norte por Japón).

Vista la absoluta falta de progresos, el Gobierno nipón ha optado por cambiar de estrategia y trabajar primero en el terreno de la cooperación económica con la esperanza de que ello contribuya a acercar posturas con el Kremlin.

Entre las propuestas que Abe y Putin discutieron en Sochi está el desarrollo de yacimientos de petróleo y gas en el extremo oriente ruso o la construcción de centros médicos que equipen tecnología nipona.

Durante su reunión con el presidente ruso, Abe propondrá que el encuentro de Vladivostok se convierta en una cita anual para ambos países.

El Gobierno nipón espera, además, que la reunión sirva para concretar una visita aplazada de Putin a Tokio.

Pese a que el intercambio económico y comercial se ha mantenido intacto, la compleja relación entre ambos países se ha enfriado los últimos años después de que Japón se sumara a las sanciones de Occidente contra Moscú por anexionarse la península de Crimea y apoyar a los separatistas prorrusos sublevados en el este ucraniano.

Además, las dos potencias no han firmado aún un tratado de paz tras la II Guerra Mundial debido a la disputa de las Kuriles, que administra Moscú y reclama Tokio, que sostiene que las fuerzas soviéticas las ocuparon ilegalmente al término del conflicto en 1945. EFE

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