Ecuador. Lunes 26 de Junio de 2017
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Grupos armados bloquean el yacimiento de Repsol en el sur de Libia

(Photo by John Moore/Getty Images)

Grupos armados han asaltado y bloqueado dos importantes yacimientos de petróleo del sur de Libia, en uno de los cuales trabaja la compañía española Repsol, informaron hoy fuentes oficiales locales.


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Según un representante de la Compañía Nacional de Petróleo libia (NOC, en su siglas en ingles), los milicianos se atrincheraron el lunes en el campo petrolero de Sharara, del que Repsol extraía 340.000 barriles de crudo diarios hasta que en 2014 cesó su actividad por motivos de seguridad.

La fuente, que evitó identificar a las milicias, explicó que estás también cortaron el suministro el lunes en el yacimiento de Wafa, que explota la petrolera italiana ENI.

“El cierre de ambas terminales ha supuesto un descenso de 252.000 barriles diarios en la producción de petróleo de Libia”, señaló la fuente, que pidió no ser identificada.

Diarios libios aseguraron que detrás de la acción están grupos armados vinculados con las tribus Amazigh (bereber) procedentes de la vecina localidad de Nalut que exigen el cobro de cientos de miles de euros en sueldos atrasados.

Miembros de una de estas tribus cortaron el domingo el suministro de la estación diez de bombeo del gasoducto que también parte de Wafa en dirección a la localidad occidental de Ruwais a la altura de la zona de Al Jawabiya.

El gasoducto, gestionado por ENI y que desemboca en el puerto de Mellitah, en la costa mediterránea, surte también a una de las plantas que suministran electricidad a varias localidades del oeste de Libia.

Los asaltantes, que según el diario “Libyan Observer”, forman parte de la milicia “Guardia de Protección de las Instalaciones petroleras”, aliada en el llamado creciente petrolero del gobierno de unidad sostenido por la ONU en Trípoli, han amenazado con mantener su acción hasta que sus demandas sean escuchadas.

Libia es un estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en 2011 la OTAN contribuyera a la victoria de los rebeldes sobre la dictadura de Muamar al Gadafi.

Seis años después, dos gobiernos se disputan el poder, uno en el oeste sostenido por la ONU y otro en el este bajo liderazgo del mariscal Jalifa Hafter, un exmiembro de la cúpula militar que aupó a Al Gadafi y que años después, reclutado por la CIA, se convirtió en su principal opositor desde el exilio en EEUU.

A ellos se suma la poderosa ciudad-estado de Misrata, principal puerto comercial del país, y decenas de grupos armados que todo tipo que cambian a menudo de alianzas.

La situación ha favorecido el desarrollo de mafias dedicadas tanto al contrabando de petróleo como de armas, drogas e incluso de personas.

También de grupos yihadistas y salafistas vinculados tanto al grupo takfirí Estado Islámico como a la Organización de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y los tunecinos de Ansar al Sharia, que se extienden por todo el país.

Esta situación afecta igualmente a la industria petrolera: Libia produce en la actualidad unos 700.000 barriles diarios de petróleo, cantidad muy alejada de los 1,6 que generaba durante la dictadura de Al Gadafi.

Durante su última visita a Trípoli, en abril de 2016, el entonces ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, anunció que cuando las condiciones de seguridad lo permitieran, Repsol retomaría su trabajo en Sharara, yacimiento que le concedió Al Gafadi en 1975. EFE