Ecuador. viernes 15 de diciembre de 2017
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Rosana se presenta esta noche en Nueva York

La cantante española Rosana se presenta en Nueva York, uno de los públicos más exigentes del mundo, para resumir una trayectoria que cumple la mayoría de edad, que nació hace 18 años con el exitoso “Lunas rotas” y que solo sabe definir como “música sin complejos”.


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Rosana empezó en lo más alto al convertir en himnos “Talismán”, “Si tú no estás aquí” y “A fuego lento” y ese éxito, que ella define como “una apisonadora”, le hizo tener que pedir: “Que no se me vaya la pinza, por favor”, según confiesa en una entrevista con Efe.

“Fue como entrar en el parvulario y que llegara un profesor y me dijera: ‘Te voy a enseñar la teoría de la relatividad'”, dice.

Desde entonces, las aguas amainaron, el éxito se ha moderado y ha llevado su carrera a un territorio más manso, con discos como “Marca registrada”, “A las buenas y a las malas” y “Buenos días mundo!!”, en los que ha mantenido ese espíritu optimista que lleva “en el mapa genético” pero que le han permitido vivir esa normalidad a la que aspira y a esa gente de la calle que le inspira.

“Lo que más me gusta de tocar en Nueva York es que es como empezar de cero. Adoro los principios”, reconoce, y así presentará esta noche su último disco “8 Lunas” en un concierto íntimo en la sala Sob’s de Manhattan, en un formato de recital que ella llama “como en casa”. Es decir: ella, un guitarrista, un repertorio que improvisar y un público dispuesto a disfrutar.

Esta gira, que ha pasado por España, Latinoamérica y llega ahora a Estados Unidos (después de Nueva York se dirigirá a Miami), es para ella muy especial, pues corresponde a un disco que respondió “a la necesidad de unificar el principio y el ahora”.

Escapando del recopilatorio convencional, Rosana remozó muchas de sus canciones con nuevos arreglos para las nuevas generaciones, aquellas que la conocen por canciones más recientes y desconocen que, precisamente, hubo un momento en el que se agotaban sus discos en 30 países diferentes.

Además, regrabó sus temas con aquellos que ella imaginaba que podrían haberlos interpretado si ella no hubiese existido, lo que dio como resultado una lista de colaboradores de lujo.

Y así, Enrique Bunbury, Jorge Drexler, Pablo Milanés, Fito Páez y Andrés Calamaro se unieron a la cantante de Lanzarote (Islas Canarias) en este proyecto tan especial que ha recibido una nominación al Grammy Latino 2014.

En Nueva York no contará con ninguno de estos artistas para acompañarla ante el escenario, pero se sentirá igualmente arropada. “Si de verdad hay otras vidas, en algún momento creo que viví aquí”, explica para describir la satisfacción y la familiaridad que le provoca la ciudad de los rascacielos.

Además, en una época en el que la industria se desmorona por las escuálidas ventas de discos, Rosana se siente cómoda con la revalorización del espectáculo en directo, que siempre ha sido su fuerte.

“La música es para compartirla. Una canción no se termina hasta que se comparte”, dice, y asegura que es ante el público cuando se da cuenta de que canciones aparentemente menos célebres de su repertorio son recibidas con efusividad.

“Hay canciones que llegan antes y hay otras que quedan siempre”, resume, y asimismo expone su teoría sobre el momento de incertidumbre que vive el negocio musical.

“Ha habido un apagón de luz. Está el que va a arreglarlo, está el que sale a robar, el que no sabe qué hacer”, explica, pero aunque es un momento “especialmente duro para los que están empezando”, considera que “lo que viene va a fortalecer muchísimo a la música en general”. EFE