Ecuador. viernes 15 de diciembre de 2017
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Perseverancia y optimismo marcan camino musical de colombiano Villamizar

Fotografía de Jorge Villamizar el sábado 21 de marzo de 2015, del cantante colombiano durante una entrevista con Efe.

Quito, 21 mar (EFE).- La perseverancia y el optimismo marcan el camino musical del colombiano Jorge Villamizar, quien tras un traspié comercial con su primer álbum en solitario, promociona ahora un nuevo disco con el que vuelve a sus orígenes rítmicos, según dijo en una entrevista con Efe.


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Villamizar, compositor y guitarrista, tiene como uno de los capítulos más importantes de su historia musical, hasta ahora, su participación en el grupo Bacilos, con el que interpretó las conocidas “Mi primer millón”, “Caraluna” y “Tabaco y Chanel”, entre otras.

Tras lanzar su primer disco como solista, al que le bautizó con su propio nombre, Villamizar ha decidido volver al ritmo con el que se lo conoció en Bacilos, pues su incursión en la mezcla electrónica no tuvo los resultados que esperaba.

El cantante confesó que con su primer disco trató de salir del sonido de su primer grupo, pero con el segundo “regresa al sonido de Bacilos”, que encuadró en el pop tropical moderno que saca sus raíces de la música popular del trópico americano.

“El primer disco, a nivel comercial, fue un fracaso”, dijo el cantante de 44 años, quien señaló que, aunque es una belleza, él no logró poner en escena su disco debido al toque electrónico.

Lejos de dejarse caer por la falta de ventas de su primer álbum, decidió perseverar y convertir a la situación en un escalón en la “madurez del oficio”, en una “lección interesante de la vida”.

“Si lo ves a largo plazo, sabes aceptar que estás construyendo tu propio camino y tú estás llevando las riendas (…) y eso te da algún tipo de satisfacción y seguridad para seguir dando pasos a futuro”, dijo al reconocer que con su primer disco entró “en algo que no sabía tan bien”, la música electrónica.

Apunta que lo suyo es la guitarra acústica, algo que predomina en su segundo álbum, al que llama “El día que vuelva”, en el que quería “hacer música de fogata para las masas. Hacer canciones latinas basadas en la guitarra acústica tradicional que sean bailables. Es como una trova bailable”.

Sin complicaciones, cree que en su receta de vida prima el optimismo, pues “la alternativa es horrible, es rendirte”, algo que ha demostrado no estar dispuesto a hacer aunque las situaciones sean duras.

Se confiesa un artista “de ritmos naturales andinos que se coló en la fiesta de los caribeños”, lo que subraya en su segundo álbum, en cuya primera canción “Te viví” combinó los ritmos contagiosos de la música “caribeña, andina y urbana”.

Con ese mismo ritmo promociona ahora en Ecuador “La rosa”, el segundo disco de su nuevo álbum en solitario.

Para el cantante, que nació en Colombia, pero vivió en Ecuador unos 18 años y tiene en su madre una gran influencia en la música, todas las formas artísticas permiten a las personas escapar de su rutina.

“Cada cual decide cuál es su viaje. El artista lo único que presta es el momento” dijo al recordar que su música es alegre e invita a divertirse para hacer la vida “más llevadera”. EFE