Ecuador. lunes 18 de diciembre de 2017
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Fito & Fitipaldis se despiden de A.Latina ante “pasional” público argentino

SANTIAGO DE CHILE (CHILE), 16/04/2014. La banda española Fito y los Fitipaldis se presentan durante su concierto hoy, martes 14 de abril de 2015, en el Teatro Cariola, en Santiago de Chile (Chile). El grupo liderado por el bilbaíno Fito Cabrales presenta su sexto albúm "Huyendo contigo de mi". EFE/Felipe Trueba

Buenos Aires, (EFE).- Ocho años después de su última visita a Buenos Aires, Adolfo Cabrales, más conocido como Fito, se entrega al “pasional” público argentino acompañado de los Fitipaldis para despedir hoy su gira por Latinoamérica haciendo lo que siempre quiso y, según asegura, supo hacer: rock and roll.


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En una entrevista con Efe, Fito afirma que los argentinos son “pasionales por naturaleza”, algo que “para la música viene muy bien”, aunque admite que, al final, da igual en qué parte del mundo actúe porque todos los públicos tienen un denominador común: “Les gusta el rock and roll”.

Así lo demostraron anoche las 1.500 personas que agotaron las entradas para ir a ver a los Fitipaldis al teatro Vorterix de Buenos Aires en el cierre de la que ha sido su primera gira por Suramérica y en la que se ha acercado también a Santiago de Chile y Montevideo.

Con las manos permanentemente alzadas, los porteños no pararon de saltar y corear el nombre del bilbaíno, a quien no veían desde 2007, cuando su compañero y amigo argentino Andrés Calamaro lo invitó a dar una gira de cinco conciertos por Latinoamérica.

Armado con su guitarra, sus gafas semioscuras y su inseparable boina, el artista y su banda presentaron su último trabajo, “Huyendo conmigo de mí”, a un público que recitó todas y cada una de sus canciones pero que se entregó al máximo en clásicos como “Soldadito Marinero”, “La casa por el tejado” y “Acabo de llegar”, con la que cerraron el recital.

“Una banda que no tiene discos acá y que nunca viene… Estamos flipando”, confiesa Fito al valorar cómo los han acogido sus seguidores.

“Yo sé que hago rock and roll y lo sé por eliminación: he crecido con esa música y no sé tocar otra cosa”, asevera en referencia a las críticas que ha recibido en ocasiones su estilo amable, relajado y pegadizo que sigue conquistando a un público completamente heterogéneo tanto en edad como en preferencias musicales.

El artista de 48 años también habló con Efe sobre el tema de su sexto álbum de estudio, “Nada de nada”, en el que lanza una crítica sutil pero sincera a la coyuntura actual de España porque aunque siempre se ha resistido a hacer canciones sociales, “esta vez era inevitable”.

“No podías amanecer un día sin que saliera algún tipo que también había metido el cazo”, añade Fito, quien considera que la política “no tiene arreglo” porque cuando hay alguien que quiere que le voten, “da igual que sea de izquierdas o de derechas: es un hijo de puta”.

Da igual las veces que salga de su tierra natal porque al final, el músico siempre acaba volviendo al País Vasco, que le da esa tranquilidad que, según señala, no encuentra “en ninguna otra parte”.

“Somos del norte y en cuanto llegamos allí nos fundimos con las montañas del paisaje”, revela antes de confesar que esa sensación “es una pena” porque a veces cree que es el momento para dejarse barba, comprar cien perros y una cabaña y quedarse ahí “el resto” de su vida.

“Me da tanto Euskadi que me está jodiendo la vida porque me cuesta salir de allí”, algo que, según Fito, “para un artista es una mierda”.

Después de más de 20 años dedicándose a la música, cuando se sube a un escenario, el artista sigue sintiendo los mismos “nervios a tope” que el primer día.

Sin embargo, asegura que se le pasa en el momento en el que empieza a tocar en salas como la de ayer, que volverá a abrir sus puertas esta noche para despedirse de aquellos argentinos que se quedaron sin poder disfrutar del saxo de Javier Alzola, la batería de Carlos Griffin o los solos de guitarra de Carlos Raya que completan el “corazón oxidado” de Fito Cabrales.

Al preguntarle si piensa desprenderse de su boina en algún momento, el bilbaíno se la quita con una sonrisa y afirma que estaba pensando en tatuarse pelo.

“Pero he visto que está de moda y ya no quiero, así que tengo que buscarme otra cosa”, bromea el fitipaldi, que regresará a España la próxima semana para arrancar con la segunda parte de una gira que cerrará el 28 de diciembre en Madrid. EFE