Ecuador. lunes 18 de diciembre de 2017
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Sabina se despide hasta dentro de dos años de su cómplice público madrileño

El cantautor español Joaquín Sabina se presenta en el Movistar Arena. Foto de UPI/Oscar Ordenes.

Madrid, (EFE).- Joaquín Sabina se ha despedido esta noche hasta dentro de dos años, “si seguimos vivos”, de su público de Madrid, el más cómplice, ha dicho, y al que ha brindado “su penúltimo toro”, después de ofrecer el último concierto de su gira española “500 noches para una crisis”.


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Y es que Sabina ha vuelto a la capital tras inaugurar el pasado mes de diciembre esta gira en España con la que celebra el 15 aniversario del disco “19 días y 500 noches” con dos espectáculos en los que, al igual que esta noche, colgó el cartel de no hay entradas para este escenario, con aforo de mas de 10.000 personas.

Un público, el madrileño, ante el que se ha declarado “conmovido” por el hecho de que “con la que está cayendo” sea la tercera vez que, con el mismo concierto y en pocos meses, sube al escenario del Barclaycard Center.

Tras comenzar el concierto con “Ahora que”, y hacer un primer guiño al público con “Yo me bajo en Atocha”, ha entonado su mítico “19 días y 500 noches” a un entregado auditorio con el que ha bromeado haciendo referencia a la indisposición que sufrió en el primer concierto que ofreció en la capital dentro de esta gira el pasado diciembre: “A que me da un ataque de pánico”, ha dicho.

Antes de llegar al “me dijo…, me dijo hola y adiós”, ha recordado: “Cuando hace quince años cantaba esta canción era divertido porque la gente nunca la había oído y les decía que no se podían ni imaginar lo que me dijo. Entonces no había whassaps ni emilios ni malditos móviles”. Y qué me dijo?. Ahora me va a decir cornudo. ¿A que me da un ataque de pánico?…

También se ha referido a este episodio, que ha definido como un “gatillazo”, antes de interpretar una versión “más inventada que traducida” de una canción del “viejo juglar de Minessotta”, Bob Dylan, y que estrenó en este mismo escenario en su primer concierto de diciembre, “It Ain’t me baby”.

Para introducir la “La puerta de la Magdalena” ha recordado cómo un ictus que sufrió, un “marichalazo”, ha dicho, le obligó a abandonar sustancias no recomendables y la compañía de rockeros drogadictos.

“Pero lo peor de todo fue que mi novia me hizo jurar sobre la Pepa (la Constitución de 1812) que nunca volvería a tocar las puertas de las Magdalenas”, añadió antes de cantar ese tema que escribió con música de Pablo Milanés.

Sabina ha relatado también cómo surgió la idea de esta gira: en su casa con sus músicos y una noche “en el corazón de la crisis” y cuando “no sabíamos qué carajo inventarnos”. Alguien puso entonces el disco de “19 días y 500 noches”, cosa rara porque en su casa solo se escucha “músicanueva”, y tras cuatro whiskies, ha confesado, le empezó a parecer que estaba entre los Beatles y la Novena Sinfonía de Beethoven.

También ha dedicado uno de los temas, “Cuarenta y diez”, a la periodista y escritora Nativel Preciado y al juez Fernando Grande Marlaska, “el único juez que tiene apellido de grupo punkie”, que se encontraban en el concierto.

Ha aprovechado su famosa “Más de cien palabras”, que ha puesto en pie al público, para presentar a los componentes de su banda, a la que considera, ha dicho, su familia. Y el público ha seguido en pie coreando su clásica “Y nos dieron las diez”.

Ha sido esta conocida pieza la que ha dado paso a un receso a cargo de Pancho Varona con la rockera “Conductores suicidas”, y a “Y sin embargo te quiero” que ha interpretado Mara Barros.

Y ha vuelto Sabina con “Y me envenan los besos”, que ha dejado cantar al público, al que ha dicho “que no os oigo, carajo”.

Ya todo el aforo en pie, ha entonado “Princesa”, “Contigo” y “Pastillas para no soñar”, para finalizar con “La canción de los (buenos) borrachos”. EFE