Ecuador. Lunes 26 de septiembre de 2016
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Alejandro Sanz ofrece en Barcelona un concierto para todos los gustos

Foto: s.yimg.com

Barcelona (España), (EFE).- Ha salido al escenario con la guitarra, ha dejado protagonismo a la banda -e incluso a un coro infantil-, y al final se ha puesto intimista al piano. Alejandro Sanz ha aterrizado hoy en el Palau Sant Jordi de Barcelona, noreste, con un concierto para todos los gustos, en el que ha mezclado temas actuales con los clásicos que le dieron la fama.

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Volver a Barcelona no es volver a cualquier parte para el malagueño, como él mismo ha recordado, ya que la capital catalana se encuentra a escasos minutos de la ciudad que le vio debutar, la vecina Sant Adrià del Besòs.

“El silencio de los cuervos” ha sido la escogida para dar el pistoletazo de salida y no ha sido hasta la tercera canción cuando Sanz se ha dirigido al público.

Una de las anécdotas de la noche ha llegado en este tiempo, pocos minutos después de empezar el concierto, cuando algún seguidor le ha tirado una bandera doblada al escenario.

El cantautor lo ha recogido y, al desplegarla, se ha dado cuenta de que era una bandera independentista “estelada” y rápidamente la ha dejado sobre el piano, no sin antes dedicar una risa pícara al autor del regalo.

Una picardía de la que Sanz ha hecho gala en varios momentos del concierto, al dirigirse al público, y también cambiando la introducción de algunos de sus temas más famosos, jugando así al despiste con el público.

El álbum “Más”, uno de los más aclamados del artista, ha sido protagonista en el epicentro del concierto, con un punto de clímax al son del “Corazón partío”.

Los asistentes al concierto no han dejado de saltar, jalear y corear todas las canciones que se han ido sucediendo durante dos horas.

Ha sido un concierto in crescendo, con “No es lo mismo” como punto álgido, hasta que en el primer bis ha desaparecido la banda, formada por una decena de miembros, y el cantautor se ha quedado solo con el piano.

El público le ha perdonado a Sanz que se haya equivocado con la letra de “Lo ves” en ese momento tan intimista: ha repetido dos veces la misma estrofa.

Sin embargo, este pequeño fallo ha quedado subsanado cuando el artista ha arrancado con “A que no me dejas”, con una dosis extra de sentimiento y apenas acompañamiento musical.

Y no solo de clásicos viven los bises: la alegría se ha apoderado del Sant Jordi con Capitán Tapón, la canción del último disco dedicada a su hijo que ha acompañado con imágenes del personaje animado Bob Esponja de fondo.

Esa misma pantalla horizontal ha mostrado imágenes variadas a lo largo del concierto, lo que ha ayudado en cada momento a crear una atmósfera particular.

El malagueño ha puesto el punto y final con un guiño a los más nostálgicos, que han arrancado a saltar al ritmo de “Viviendo deprisa” y un “Pisando fuerte” electrónico muy diferente al que sonaba en los 90, cuando Alejandro aseguraba ser “solo un adolescente”. EFE (I)

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