Ecuador. Domingo 4 de diciembre de 2016
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Melendi se abre a nuevas sonoridades latinas en “Quítate las gafas”

MADRID, 11/11/2016.- El cantante Melendi, durante la entrevista mantenida con Efe esta mañana, con motivo de la publicación de su nuevo disco. Melendi se abre a nuevas sonoridades latinas en "Quítate las gafas", un disco en el que el músico reivindica como motor de cambio el conocimiento de las fortalezas y debilidades íntimas frente a críticas "fáciles" y ajenas y que coincide con su retorno como mentor al exitoso programa de "La Voz". EFE/David Gonzalez

Madrid, (EFE).- Melendi se abre a nuevas sonoridades latinas en “Quítate las gafas”, un disco en el que el músico reivindica como motor de cambio el conocimiento de las fortalezas y debilidades íntimas frente a críticas “fáciles” y ajenas y que coincide con su retorno como mentor al exitoso programa de “La voz”.

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“Yo no me habría presentado al concurso”, reconoce Ramón Melendi (Oviedo, 1979) en una entrevista con Efe en la que califica la suya como una “voz chiquitita” que día a día se ha esforzado por hacer crecer en función del “respeto” a su profesión y a su público.

Eso se palpa en su octavo disco de estudio, que sale hoy a la venta, por ejemplo en una forma diferente de colocar la garganta cuando aborda temas más pop, aunque las mayores sorpresas de “Quítate las gafas” (Sony Music) llegan de su acercamiento a los sones cubanos.

“Lo que a mí me da miedo del cambio es el esfuerzo que hay que hacer para ello, pero la recompensa luego es maravillosa”, afirma Melendi al hilo de “Desde que estamos juntos”, en realidad una rumba que, por estar ambientada en Cuba, vistió con un tres, una clave y la ayuda de Descemer Bueno, el autor del “Bailando” de Enrique Iglesias.

Superado el asombro ante este primer sencillo, Melendi presenta además la primera colaboración de su carrera, “Mi mayor fortuna”, junto al grupo de hip hop colombiano ChocQuibTown, de cuya “autenticidad” se quedó prendado en una gala de los Grammy Latinos.

“Vivieron en un ambiente en el que nadie les dijo que la felicidad era tener cosas”, dice Melendi, maravillado por “cómo trasladaron eso a su vida y a su música“.

En ese cambio de visión del mundo abunda su nuevo álbum, por ejemplo en la “sátira social” de “Hijos del mal”, fruto de “un pensamiento cada vez más recurrente: ¿podría hacer algo más de lo que hago?”.

“A nivel individual creo que tenemos más poder del que creemos. Me pregunto si podría educar a mis hijos por otro camino que no sea el convencional, con otras prioridades”, señala el español.

Este “Quítate las gafas”, título que recoge el nombre de uno de los cortes, pudo llamarse en realidad como el tema que abre el álbum, “Flores de agua y plomo”, en el que habla de otro cambio de óptica.

“Nace de la facilidad con la que los demás veían cosas que eran mías. Me di cuenta de que, cuando identificas que esas cosas que criticas son tuyas, lo más curioso es que dejas de verlas en otros”, argumenta Melendi.

El asturiano, que precisamente en ese tema canta “No me gustan los tipos, esos que van de duros / porque sienten que así es como la vida les ve”, se abre cada vez más a las canciones románticas con resonancias italianas, pues este es también un disco de “amor, de desamor y de desamor en el amor” y de ello dan constancia piezas más pomposas con piano y vientos como “Un amor tan grande”.

“Lo que he hecho bien siempre es poner en valor lo que soy y no pretender hacer bien lo que sé que no es mi fuerte”, afirma no obstante Melendi, un consejo que intenta transmitir a los concursantes de “La voz”.

A este programa de televisión de enorme popularidad ha vuelto como “coach” en su cuarta edición española, después de participar solo en la primera. “Lo pasé muy mal con algunas decisiones. Es muy frustrante, porque he pasado por los mismos momentos que ellos y resulta muy duro decirle a alguien que es muy bueno pero que me gusta más otro”, explica.

Él, que duda de que hubiese pasado del primer cásting si la “inconsciencia vocal de los 18 años” le hubiese llevado a ello, afirma que es músico “por causalidad, no por casualidad”. “El destino está ahí, pero hay que buscarlo, a casa no llega”, subraya. EFE (I)

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