Ecuador. sábado 16 de diciembre de 2017
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Fisher encontró su mejor material en sus propios problemas

foto: El horizonte

LOS ANGELES (AP) — Carrie Fisher, una princesa dentro y fuera de la pantalla, interpretó ambos papeles con valentía.


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Como Leia de “Star Wars”, comandó tropas, tuvo un amorío con Han Solo — y en la vida real con el actor que lo interpretaba— y le mostró a las feministas de los años 70 cómo sería la vida como una mujer liberada en una galaxia muy, muy lejana.

Como la hija de los astros de Hollywood, Debbie Reynolds y Eddie Fisher, tomó su dolorosa historia familiar y sus demonios personales para crear un estilo inquietantemente gracioso que la llevó a ser una popular autora.

La voz ronca de Fisher y su interpretación seductora también contaban una historia: pasó por muchas cosas y quería, o necesitaba, compartir un viaje que incluyó adicción a las drogas, enfermedades mentales y tratamiento con electroshock.

“La gente se siente identificada con aspectos de mi historia y eso es agradable porque no estoy sola con ella”, dijo Fisher a The Associated Press en 2009. “También creo que eres tan enfermo como tus secretos. Si eso es real estoy muy sana”.

Fisher, quien murió el martes a los 60 años, reveló sus batallas antes de que este tipo de literatura confesional se volviera común. Sus vehículos de expresión incluyeron la novela semiautobiográfica de 1987 “Postcards from the Edge” y el espectáculo en solitario “Wishful Drinking”, que fue presentado en Broadway y fue grabado para televisión.

Pocas cosas quedaban fuera su espectáculo. Fisher hablaba del escándalo que envolvió a sus famosos padres (su padre se escapó con Elizabeth Taylor); su breve matrimonio con el músico Paul Simon; cuando el padre de su hija la dejó por un hombre y el día que despertó junto al cadáver de un amigo que había tenido una sobredosis en su cama.

“Soy un producto de la endogamia de Hollywood. Cuando dos celebridades se aparean algo como yo es el resultado”, decía en el espectáculo. En otro momento bromeaba: “no tengo un problema tan grande con las drogas como lo tengo con la sobriedad”.

Fisher había estado hospitalizada desde el viernes, tras sentirse mal a bordo de un vuelo y de ser atendida por paramédicos en un aeropuerto de Los Angeles. Su familia no reveló detalles de la emergencia, pero según reportes de medios había sufrido un infarto.

Su debut cinematográfico fue junto a Warren Beatty en el éxito de 1975 “Shampoo” y también actuó en “Austin Powers”, “The Blues Brothers”, “Los ángeles de Charlie”, “Hannah and Her Sisters”, “Scream 3” y “When Harry Met Sally …”.

Pero su papel más memorable era el de la princesa Leia en la trilogía original de “Star Wars” con su inconfundible peinado con moños laterales.

El peinado le chocaba e incluso tenía sentimientos encontrados sobre su famoso personaje. Desde un principio lo sabía y el público lo entendió después: Interpretar a Han Solo (a quien dio vida Harrison Ford) le habría venido mejor.

“Cuando leí el guion por primera vez pensé que ese era el personaje a interpretar, siempre irónico y sardónico”, dijo en Inglaterra en 2015. “Siento que muchas veces Leia está preocupada o enojada o, gracias a Dios, siendo mordaz. Pero en general mucho más preocupada y enojada que Han Solo, y no es divertido interpretar eso”.

Retomó el papel de Leia en el episodio VII de la serie “Star Wars: El despertar de la fuerza” de 2015, y su imagen animada por computadora aparece en la más reciente entrega, “Rogue One: Una historia de Star Wars”.

Fisher siguió contando su historia después de que “Postcards From the Edge” se convirtió en un libro éxito de ventas y fue adaptado a una película de 1990 protagonizada por Meryl Streep y Shirley MacLaine.

Otros de sus títulos son “Delusions of Grandma”, “Surrender the Pink”, “The Best Awful”, “Shockaholic” y sus memorias publicadas este año “The Princess Diarist”, en las que revelaba el amorío que ella y Ford tuvieron en el plató de “Star Wars”.

Siempre dispuesta a verse a sí misma con humor, interpretó a “Carrie Fisher” varias veces, como en la oscura parodia de Hollywood de David Cronenberg “Maps to the Stars” y en un episodio de “Sex and the City”.

En los últimos 15 años Fisher también tuvo una carrera bastante activa como invitada en televisión, en el programa de Amazon “Catastrophe” como la madre del personaje de Rob Delaney, y como una antigua leyenda de la comedia en “30 Rock”. Durante la última década también hizo la voz de un personaje recurrente en la comedia animada “Family Guy”.

Fisher y su madre fueron retratadas en el documental “Bright Lights: Starring Debbie Reynolds and Carrie Fisher” de HBO será transmitido en 2017, tras ser estrenado este año en el Festival de Cine de Cannes.

Además de su madre le sobrevive su hermano Todd Fisher y su hija Billie Lourd.

Incluso al final alguien se aseguró de que Fisher fuera recordada con una sonrisa, su bulldog Gary Fisher, tiene su propia cuenta de Twitter y el martes apareció este mensaje en ella: “Los tuits más tristes de escribir. Mami se ha ido. Te amo @carrieffisher”.

(E)