Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
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“En Barranquilla me quedo”

Una impresionante multitud acompañó hoy en su funeral al compositor y cantante colombiano Álvaro José Arroyo, más conocido como Joe Arroyo, en su amada Barranquilla, la ciudad del norte del país en la que falleció el martes.


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Miles de personas acompañaron el féretro del popular artista fallecido a sus 56 años, en un recorrido de varias horas por la ciudad desde la catedral y hasta el cementerio Jardines de la Eternidad.

Músicos, colegas suyos, actores, colegas, periodistas, familiares y miles de personas que llegaron desde distintos lugares de la geografía colombiana e incluso desde el exterior, dieron su adiós al creador del “Joeson”, su propio ritmo.

El también llamado “Centurión de la noche” y autor de “Tania”, “Rebelión” y “El preso”, entre decenas de éxitos, falleció el martes víctima de una neumonía, una crisis cardiaca y una insuficiencia renal, entre otras complicaciones.

Arroyo había sido ingresado en la barranquillera clínica de La Asunción el pasado 27 de junio, y desde entonces fue sometido a un tratamiento que incluía la diálisis y la sedación, además de la respiración asistida.

Este miércoles el artista también fue homenajeado en una cámara ardiente en la sede local de la Sociedad de Autores y Compositores (Sayco) y ante su ataúd desfilaron miles de personas que le admiraban y bailaron sus populares composiciones.

El mismo ataúd fue llevado hoy sobre un camión del Cuerpo de Bomberos en un lento recorrido por las calles de Barranquilla en un funeral en el que no paró de escucharse su música.

Varios de sus más reconocidos amigos, también artistas, como Fruko (Julio Ernesto Estrada), El “Checo” Acosta, Wilson Manyoma, Juan Carlos Coronel y Juan Piña, entre otros, no se despegaron del vehículo que llevaba los restos mortales del Joe y al unísono con miles de gargantas tararearon muchas de sus canciones más conocidas.

Asimismo, mientras con dificultad avanzaba el cortejo, decenas de rostros de entre la muchedumbre, acongojados, no ocultaban el llanto.

También se dieron cita en la Catedral Metropolitana de Barranquilla el alcalde de la ciudad, Alejandro Char, y la alcaldesa de Cartagena, ciudad donde nació el artista, Judith Pinedo.

También el gobernador del Atlántico, departamento del que Barranquilla es capital, Eduardo Verano de la Rosa.

Delegados del Ministerio de Cultura entregaron un Decreto de Honores por el cual se honra la memoria del maestro, quien deja un gran legado musical.

Durante el sepelio, Moisés Medrano, director de Poblaciones del Ministerio de Cultura, y Mónica Fernández de Soto, asesora del despacho ministerial, en nombre del Gobierno, dieron lectura y entregaron copia del decreto a familiares del músico.

Durante sus más de 40 años de vida artística, señaló esa cartera, “realizó un invaluable aporte al acervo musical del país con su incesante capacidad creativa, mediante la composición de decenas de temas musicales que se arraigaron entrañablemente en los imaginarios de millones de personas”.

En el diverso legado musical del Joe se integra, de forma original y trascendente, “las profundas raíces de los ritmos tradiciones de la costa Caribe con las nuevas vertientes urbanas contemporáneas de las músicas populares, dando lugar a un estilo propio que lo caracterizó como uno de los compositores e intérpretes más destacados en el ámbito nacional”, cita el documento oficial.

La Eucaristía de cuerpo presente se celebró en el atrio de la Catedral Metropolitana presidida por el arzobispo Jairo Jaramillo.

Tras concluir el oficio religioso, se inició el desfile fúnebre por la ciudad, acompañado, además, por decenas de policías y otras unidades de distintas fuerzas, y que concluyó entrada la noche en el camposanto.

En la llamada Plaza de la Paz, frente a la Catedral, miles de personas asistieron a la misa, encabezados por su esposa, Jackelín Ramón, y varios de sus hijos.

Arroyo, que se inició aun niño como cantante y autor en su natal Cartagena, fue cantante de salsa y otros ritmos festivos en agrupaciones bailables como The Latin Brothers, Fruko y sus Tesos, y La Verdad, orquesta fundada por él en 1981.