Ecuador. jueves 14 de diciembre de 2017
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Sevilla despide a su duquesa con aplauso popular y una misa con autoridades

SEVILLA, 21/11/2014. El coche fúnebre con los restos mortales de la duquesa de Alba a su llegada al cementerio de San Fernando de Sevilla, donde será incinerado y posteriormente parte de sus cenizas serán depositadas en la iglesia del Cristo de los Gitanos y el resto irán al panteón familiar de Loeches (Madrid).EFE/ Raúl Caro

Sevilla (España), 21 nov (EFE).- La duquesa de Alba, la aristócrata con más títulos nobiliarios del mundo y fallecida ayer a los 88 años, fue despedida hoy en Sevilla con un aplauso popular y una misa en la que estuvieron presentes autoridades del Estado español.


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Aunque nacida en Madrid, Cayetana Fitz-James Stuart, la décimo octava titular del Ducado de Alba, tuvo siempre una vinculación muy intensa con la ciudad andaluza de Sevilla, en cuyo Palacio de las Dueñas murió acompañada de su marido y sus seis hijos.

Unas 80.000 personas pasaron en la tarde de ayer y la mañana de hoy por la capilla ardiente, instalada en el Ayuntamiento de la ciudad, para rendir homenaje a una aristócrata habitual de la prensa del corazón y apreciada por la gente común.

Un aplauso espontáneo acompañó después el recorrido del coche fúnebre con los restos de la duquesa desde el Ayuntamiento hasta la catedral de Sevilla, para simbolizar el afecto de los ciudadanos por una figura de la que siempre se destacó su deseo de no someterse a los dictados sociales propios de carácter noble.

Miles de personas se congregaron en ese recorrido para dar palmas “por sevillanas”, un tipo de aplauso acompasado y rítmico.

En la catedral esperaba el arzobispo emérito de Sevilla, cardenal Carlos Amigo Vallejo, que ofició la misa de funeral.

La infanta Elena, hermana de Felipe VI, representó al rey de España en la ceremonia, mientras que el ministro de Defensa, Pedro Morenés, estuvo presente en nombre del Gobierno español, junto a autoridades locales.

Otras cuatro mil personas, entre familiares, allegados a la fallecida y curiosos asistieron al funeral.

Entre ellos los hijos y el viudo de Cayetana de Alba, a la que el arzobispo definió como “noble por herencia y noble, muy noble, de corazón. Noble en el servicio a los más necesitados”.

El féretro de la aristócrata estaba cubierto con la bandera de España y la del emblema de la Casa de Alba.

Tras la ceremonia religiosa los restos de Cayetana de Alba fueron trasladados a un cementerio sevillano para su incineración, ya en un acto privado.

Las cenizas de la duquesa serán repartidas, una parte será depositada en la sevillana iglesia del Cristo de los Gitanos, de la que era muy devota, y que ella misma financiaba.

Está previsto que el resto se lleve al panteón familiar que la Casa de Alba tiene en un convento de Loeches, una localidad próxima a Madrid.

En ese panteón están enterrados los dos primeros maridos de la duquesa, así como sus antepasados ilustres, ya que la Casa de Alba tiene más de cuarenta títulos y entronca con la reina escocesa María Estuardo, del siglo XVI.

En 2011, antes de casarse con su tercer marido, Alfonso Díez, Cayetana de Alba repartió entre sus hijos su herencia, cuantificada en unos 3.000 millones de euros (unos 4.000 millones de dólares).

Palacios, residencias y fincas agrícolas en diferentes puntos de España figuran entre sus posesiones, así como una notable colección de obras de arte, con piezas de Goya, Tiziano, Chagall o El Greco.

Su hijo mayor, Carlos Fitz-James Stuart, de 66 años, es el nuevo duque de Alba, una dinastía aristocrática que empezó en el siglo XIV. EFE