Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
  • Seguir en Facebook
  • Seguir en Twitter
  • Seguir en Google+
  • Seguir en YouTube
  • Seguir en Instagram
  • Seguir en LinkedIn

Nabil Ayouch: “Los musulmanes son las primeras víctimas del fundamentalismo”

Nabil Ayouch, cineasta francomarroquí. Foto de tourismeetgastronomie.ma

Madrid, (EFE).- Intentar comprender cómo un niño de diez años puede convertirse en un terrorista suicida. Ese fue el impulso que movió al director francomarroquí Nabil Ayouch para rodar “Los caballos de Dios”, filme que explora los orígenes de los atentados de Casablanca de 2003, donde murieron 45 personas.


Publicidad

Falta de educación, estructuras familiares rotas, pobreza y desesperanza son realidades con las que Ayouch se topó cuando, cinco años después de aquellos ataques, comenzó a investigar directamente en las chabolas de Sidi Mmoumen, en las afueras de la cuidad en la que reside desde 1999.

“No es una cuestión de religión. Más bien la religión es un instrumento usado por gente muy inteligente para controlar las mentes de los más débiles”, dijo a Efe el cineasta, que considera que los árabes y, en particular los musulmanes, son “las primeras víctimas del extremismo”.

“Y no sólo porque haya ataques suicidas como los de Casablanca, o los más recientes de Túnez o Kuwait, sino porque sus creencias religiosas se ven cuestionadas por un grupo de gente que dice matar en el nombre del Islám”.

Con “Los caballos de Dios”, filme premiado con la Espiga de Oro en la Seminci hace ya tres años Ayouch quiso ofrecer argumentos a los musulmanes.

“Tienen que saber qué ocurre en esos barrios de donde salieron los suicidas para poder responder cuando les pregunten”, aseguró el realizador, que ofreció muestras de su compromiso social en otros trabajos como “Ali Zaoua, príncipe de Casablanca”, y la más reciente “Much Loved”, prohibida en Marruecos.

Y también busca hacer reflexionar al público occidental. “El peligro a evitar es mezclar Islám con fundamentalismo, o hablar de choque de civilizaciones”, opinó el realizador.

“Este mundo árabe que hoy arde en Siria, Libia, Líbano o Irak, tiene que ver con problemas que se arrastran desde de la época de la colonización, cuando las fronteras se trazaron por intereses políticos y no en términos étnicos y de comunidades”, razonó.

“Por otro lado, no hay que olvidar que estos países llevan décadas bajo gobiernos dictatoriales. Cuando este sistema político explota, tienes el caos, y ahí es donde estamos ahora, en el caos”, añadió.

“Lo que hay que combatir es la sumisión política, en vez de hablar de choque de civilizaciones, porque no tiene nada que ver con eso”, insistió.

Además de la investigación de primera mano por parte de Ayouch, la película se basa directamente en la novela del mismo nombre de Mahi Binebine, que el director descubrió después de unos siete meses de documentación y escritura. “Todo lo que me interesaba estaba en la novela”, señaló.

Aunque los personajes son ficticios, los rasgos son comparables a los suicidas reales. “Lo que es completamente fiel a la realidad, tanto en el libro como en la película, es el contexto donde crecieron, la miseria, la falta del padre”.

Por otro lado, en “Much loved”, su última película que presentó durante el pasado festival de Cannes, Ayouch vuelve a poner el dedo en la llaga, esta vez para hablar de prostitución en Marraquech. Las autoridades marroquíes la han censurado al considerar que supone un ultraje a los valores y a la mujer marroquí.

El director cree que la imagen del filme, que se estrenará en cines en Francia en septiembre, “ha sido distorsionada” y que si las autoridades marroquíes la vieran comprenderían “por qué es importante que se proyecte en cines”.

“Creo que un cineasta debe decir lo que quiera decir, ese es su único deber. Después, si hace sentir incómodo al espectador, si le hace pensar o mirar lo que no quiere ver, también creo que es parte del oficio y de nuestro lugar en la sociedad”. EFE

(I)