Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
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Dani Rojo: Sobreviví al hampa y “me quedan dos neuronas para explicarlo”

Daniel "el Rojo"

Atracó cientos de bancos, fue politoxicómano y pasó casi 10 años en la cárcel, pero el escritor español Dani Rojo sobrevivió a la vida del hampa con las “dos neuronas” suficientes para narrar su vida en una serie de libros que le han hecho un habitual en las ferias literarias del género negro.


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En ese contexto, Rojo se encuentra por estos días en Montevideo, donde fue entrevistado por Efe con motivo de su participación en la segunda edición de la Semana Negra de la capital uruguaya, que acoge el Centro Cultural de España hasta el próximo 14 de agosto.

“Yo sobreviví a todo aquello y encima me quedan dos neuronas para explicarlo”, afirmó Daniel Rojo Bonilla (Barcelona, 1962), más conocido como Dani Rojo, uno de los atracadores de bancos más perseguidos por la policía española en los años 70 y 80.

Sus aventuras y desventuras delictivas le valieron el mote de ‘El Millonario’ y una vida de dinero, drogas y mujeres que salió a la luz en 2010 con la publicación del libro ‘Confesiones de un Gánster de Barcelona’ escrita por Lluc Oliveras a partir de la narración de su propio protagonista.

“Soy un superviviente de una generación perdida porque murieron todos. En ese libro aparecen 150 personajes y 140 están muertos”, detalló.

Años después y tras dos colaboraciones más con Oliveras (‘El gran golpe del gánster de Barcelona’ y ‘Mi vida en juego’), decidió escribir historias de ficción a partir de su experiencia y dio vida a Hugo ‘El Tiburón’, el delincuente que protagoniza las tres novelas negras que ha escrito Rojo hasta la fecha.

“Soy un escritor atípico porque yo no tengo que hacer una gran labor de investigación, yo solo tengo que recordar. Me acuerdo de amigos, de cosas que han pasado a mi alrededor y entones tengo muchos personajes delincuentes y muchas historias”, explicó.

Su conocimiento del mundo delictivo es tan amplio que muchos autores de novela negra siempre le dicen: “Ahora que te has metido a escritor, nosotros queremos ser atracadores”, según compartió.

En las novelas protagonizadas por ‘El Tiburón’ quiso poner al delincuente como protagonista y que el lector simpatizara con él añadiendo una alta carga de humor.

“Me gusta que en mis novelas, aunque haya intriga y sea pura novela negra, haya mucho cachondeo y que te puedas reír en todos los capítulos, porque si el delincuente siempre triunfa ¿para qué va a querer robar más? Entonces lo voy puteando”, comentó el barcelonés.

El autor se inspiró en su experiencia para dar vida a ‘El Tiburón’, pero aseguró que este es un personaje totalmente inventado y que muchas veces, cuando empieza a escribir, tiene que “cortarse” porque “la realidad supera la ficción”.

Rojo afirmó no estar arrepentido de su pasado porque ahora es feliz y comenta que incluso la cárcel le aportó cosas positivas, entre ellas la afición por la lectura, de la que quedó prendido a partir de ‘La conjura de los necios’, de John Kennedy Toole.

“La cárcel me ha dado una sabiduría que mucha gente no tiene. Y la lectura. Yo leía cómics, pero libros no, y en la cárcel empecé a leer novelas y veía que me evadía y que encima con algunas me reía”, como con la obra de Toole, comentó.

“Además, cuando me detuvieron en 1991 me ayudaron, de lo contrario seguro que no estaría vivo”, aseveró.

Su vida entre rejas acabó en 1999 y al salir quiso “hacer lo difícil”.

“Porque lo fácil ya lo había hecho, que era meterme droga y vivir en un mundo irreal. Yo cuando salí quería ser un tío normal, intentar encontrar un trabajo y una chica”, observó.

Apareció entonces uno de sus amigos de la infancia a echarle una mano: el músico Loquillo, con quien comparte talla, maneras de vestir y aires rockeros, y comenzó a trabajar con él como escolta y “asistente personal”.

Después de Loquillo llegaron Enrique Bumbury, Andrés Calamaro o Lionel Messi.

“Conduzco bien, no bebo alcohol y puedo ir a las 7 de la mañana cuando salen de sus conciertos o de sus fiestas y les puedo llevar a donde ellos quieran”, indicó Rojo.

Este oficio le dio una estabilidad vital y económica hasta que en el 2008 fue padre y supo que “ya no podría estar dando tantas vueltas por España”, a lo que se sumó poco después el diagnóstico de un cáncer de hígado.

Llegó entonces la literatura y alguna que otra incursión en el mundo del teatro y el cine.

De ‘El Millonario’ dijo que ya solo le queda el mote, con el que ahora bautiza sus cuentas de correo electrónico y redes sociales, así como “el buen gusto en vestir, en comer y por las mujeres” y las ganas de hacer cosas con la actitud de un joven de 19 años.

“Hace falta muy poco para que me anime a algo. Quiero trabajar y hago lo que venga. Eso sí, si tengo algo ganado respecto al resto de la gente es que yo ya sé lo que no quiero, todo lo que no quiero ya lo he hecho”, concluyó. EFE (I)