Ecuador. lunes 18 de diciembre de 2017
  • Seguir en Facebook
  • Seguir en Twitter
  • Seguir en Google+
  • Seguir en YouTube
  • Seguir en Instagram
  • Seguir en LinkedIn

Jorge Drexler: “Nunca Uruguay ocupó tanto espacio internacional como ahora”

Jorge Drexler

Viene y va tanto a su país que el errante Jorge Drexler, uruguayo de nacimiento, acento y corazón pero español de adopción, ya perdió la nostalgia: se ha pateado el mundo con su música, triunfó en los Óscar, a los que cree no volverá, y dice ver Uruguay en el mayor “espacio internacional” de su historia.


Publicidad

“Uruguay en los últimos años ha tenido la mejor imagen en 50 o 60 años por lo menos. Nunca había ocupado tanto espacio en el imaginario internacional como ahora”, explica en una charla con Efe este “emigrante privilegiado” que tiene en Madrid su base de operaciones profesional y familiar.

Precisamente su perfil viajero es el que este martes le hará recalar en Italia y ser cabeza de cartel durante el Día de Uruguay en Expo Milán 2015, como embajador de la marca Uruguay Natural.

“Les agradezco que piensen que puedo representar algo. Mis canciones son mis credenciales, no tengo credenciales diplomáticas. Yo hago esto por el amor a cantar y estando completamente embebido en el lugar en el que me formé y me crié, que es Uruguay, que está tan dentro de mí y mis canciones como mi acento”, afirma.

Junto al francouruguayo Luciano Supervielle, Drexler está centrado en “Perfume”, una gira en la que presenta su último disco, “Bailar en la cueva”, que ya llevó a EE.UU, Puerto Rico o Argentina.

“Es un repertorio basado en mis canciones con un par de obras de Luciano y algunas coautorias”, dice sobre el show que llevará a Expo Milán, desde donde Uruguay, en su pabellón, organizado por el instituto promotor de inversiones y exportaciones Uruguay XXI, busca difundir sus cualidades como productor de alimentos, la calidad de vida que ofrece y su estabilidad política y social.

Drexler (Montevideo, 1964), de origen judío y titulado en otorrinolaringología, que apenas ejerció por dedicarse a la música, está convencido de que Uruguay, más que la Suiza de América, como antaño fue conocido, va por otro camino.

“A Uruguay yo la veo más cerca de ser la Holanda de América. Y digo esto con el mayor de las alegrías y respetos. Tengo un altísimo concepto de Holanda, país de convivencia de experimentos sociales en el área la libertad y con mucho hincapié en la cultura”, asevera.

No obstante, esa lejana nación europea no es tan distante a la sudamericana en aspectos como la permisividad del consumo de marihuana, sustancia cuya producción y mercado legalizó Uruguay en 2013 bajo el mandato del entonces presidente José Mujica (2010-2015).

Para Drexler, el aura “de libertad, de ideas, de conciliación y de apertura” que dice representa Uruguay es responsabilidad en gran parte de ‘Pepe’ Mujica.

“Ha llegado a ser el referente político más valorado del mundo en varias publicaciones. Que eso provenga de un país de 3 millones (de habitantes) y que su leitmotiv sea un nuevo tipo de política basada en el ejemplo personal y en la austeridad en el diálogo y las libertades me pone muy orgulloso”, asevera.

“Cuando pase el tiempo nos vamos a dar cuenta del valor que tuvo”, confiesa sobre el exmandatario, para matizar que más allá de su gestión, perfecta o no, ha manejado “muy bien” internacionalmente los potenciales del país.

El carácter laico y “profundamente republicano” son para él señas de identidad de un Uruguay que dejó como domicilio habitual cuando en la década de 1990 se mudó a España cuando Joaquín Sabina le contrató como telonero.

“La nostalgia es una bisagra y a mí se me rompió ya. Fui y viene como mínimo tres veces (al año) en 20 años. No tengo nostalgia y la tengo todo el tiempo. Pero no tengo una nostalgia fija”, afirma.

En el ‘paisito’ viven sus padres, hermanos, primos, tíos y sus primeros amigos, su “familia original”, y en Madrid convive con su otra familia: su pareja, la cantante y actriz Leonor Watling y sus hijos.

“Me gusta mucho la costa de Rocha (este), en particular el Cabo Polonio. Lo recomiendo a los europeos, porque saben disfrutarlo más que nosotros y entienden el valor único que tiene”, expresa quien lleva marcado a fuego el “caminar” por la rambla de Montevideo, el río de la Plata, el olor a humedad y el campo de su país.

El nombre de su disco “12 segundos de oscuridad” (2006), que referencia el tiempo que tarda el faro del Polonio en devolver su haz de luz al Atlántico, es una de las tantas referencias a Uruguay en su obra.

Sobre si se considera ‘profeta en su tierra’, el músico, cuyas composiciones han cantado Shakira, Ana Belén, Mercedes Sosa, Pablo Milanés o Ana Torroja, asegura no creer en los profetas, “ni los que están en su tierra ni en tierra ajena”.

“Pero me siento querido y reconocido en Uruguay. Me ha tocado ser uruguayo errante. Tocar más en Quito, Santo Domingo o Chicago que en Uruguay”, añade.

Este año se cumple una década de uno de los hitos de su carrera: el premio Óscar a Mejor Canción Original por “Al otro lado del río”, del filme “Diarios de Motocicleta”.

“En un principio intentaba minimizar lo que había pasado pero pasa el tiempo y te das cuenta de que fue algo muy importante. Determinó muchas cosas en mi vida”, recuerda.

En esa ceremonia, a la que llegó “como quien va a un planeta extraño”, no le permitieron interpretar la canción por no ser suficiente conocido y finalmente lo hizo Antonio Banderas.

“Creo que todavía no (me dejarían cantar), que para Hollywood sigo siendo un desconocido. Son otros estándares. Es como otro planeta. No creo que vuelva nunca más a los Óscar”, concluye. Para él… la meca del cine sigue sin ser su mundo. EFE (E)