Ecuador. Jueves 29 de septiembre de 2016
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La muerte del torero Víctor Barrio conmociona a España

Víctor Barrio

La muerte ayer del torero Víctor Barrio tras una tremenda cornada en la plaza de toros de Teruel (noreste) provocó una fuerte conmoción en España, tanto en el seno del mundo del toro como fuera de él.

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Sus compañeros no cesaron de enviar mensajes apoyo a la familia desde que ayer por la tarde se conociera el fallecimiento del joven torero, de 29 años, y también los reyes de España y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, mandaron sus condolencias.

La trágica muerte de Barrio (1987-2016) hizo recordar épocas que se creían ya en el olvido, pues hacía 24 años, desde 1992, que un torero no moría en una plaza de toros, desde los fallecimientos de los banderilleros Manolo Montoliú (1 de mayo) y Ramón Soto Vargas (13 de septiembre).

Aún más atrás hay que llegar, hasta 1985, para encontrar a un matador de toros que se dejó la vida en un ruedo: José Cubero, Yiyo, herido de muerte en Colmenar Viejo (Madrid) un año después del deceso del también matador Francisco Rivera, Paquirri, corneado en la plaza de Pozoblanco (Córdoba) y fallecido en el traslado al hospital.

Barrio es el primer torero en morir en una plaza española en lo que va de siglo XXI.

La consternación por la muerte del joven espada de Segovia (centro) ha sido tremenda. Compañeros y amigos utilizaron las redes sociales para mostrar su pesar y enviar mensajes de fuerza a la familia.

Toreros como Enrique Ponce, Sebastián Castella, David Mora, Paco Ureña, Rafaelillo, Juan Mora, Pérez Mota o Joselito Adame, entre otros muchos, se sumaron al dolor por la pérdida de un compañero.

Pero la repercusión ha ido más allá de los ruedos. Los reyes de España enviaron un telegrama de pésame a la viuda, Raquel Sanz, quien mostró su agradecimiento por el apoyo recibido con mensajes en las redes sociales, en las que aseguró que a ella también se le ha ido su vida.

El presidente del gobierno en funciones, Mariano Rajoy, también mandó sus condolencias, así como el ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo.

Barrio se encontraba toreando de muleta al primer toro de su lote, de la ganadería de Los Maños, cuando al prepararse para empezar a torear al natural el astado le derribó y, ya en el suelo, hizo por él corneándole en el costado derecho y hundiendo el pitón sobre la arena.

No hubo tiempo para nada. El torero entró en la enfermería prácticamente sin vida; los médicos no pudieron más que certificar la muerte del torero.

La noticia corrió como la pólvora por el callejón y los tendidos del coso turolense, con la estampa de los toreros Morenito de Aranda y Curro Díaz -los compañeros de cartel de Barrio- llorando desconsolados, abrazándose a los miembros de las cuadrillas, hablando por sí sola. El festejo quedó suspendido, y, a partir de ahí, el drama lo inundó todo.

El juez de guardia procedió al levantamiento del cadáver; la cirujana de la plaza, Ana Cristina Utrillas Martínez, compareció ante los medios para dar oficialmente la noticia, y pocos momentos después salía de la plaza el féretro de Víctor Barrio camino del Hospital Provincial Teruel, donde esta mañana se le practicó la autopsia.

La capilla ardiente quedará instalada esta tarde en el polideportivo municipal de Sepúlveda y mañana se oficiará su funeral.

Víctor Barrio fue un ejemplo de torero joven que pudo llegar a lo más alto de haberle acompañado algo más la suerte. Empezó muy tarde en el toreo, a los 20 años, sin pasar por escuela taurina alguna, forjándose en el campo y en los tentaderos, donde sus descubridores, Pablo González y Josele, vieron en él madera de torero importante.

De novillero dejó muy buen recuerdo, sobre todo en Madrid, plaza en la que tomó la alternativa en 2012 y que ha sido su principal feudo en su corta y truncada carrera, en la que tuvo tiempo de salir triunfador en plazas y ferias de primer nivel como Sevilla, Barcelona, Córdoba, Valencia, Bilbao, Santander, Salamanca o Almería. EFE (I)

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