Ecuador. jueves 21 de septiembre de 2017
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Supuesta ascendencia indígena de Joseph Boyden causa polémica

Toronto (Canadá)(EFE).- La polémica sobre la autoproclamada identidad indígena de uno de los escritores canadienses más conocidos, Joseph Boyden, es para muchos indígenas del país norteamericano la última de una larga lista de individuos que utilizan su ascendencia para su beneficio.


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Boyden, de 50 años de edad, ha ganado algunos de los premios literarios más prestigiosos de Canadá, como el Giller Prize que consiguió en 2008 con su segundo libro, “Through Black Spruce”.

Su tercera novela, “The Orenda”, se convirtió en su mayor éxito de público y crítica tras ser declarada la ganadora de Canada Reads, una popular competición literaria de la radiotelevisión pública canadiense, CBC.

“‘The Orenda’ es mucho más que una novela en el momento oportuno. Es una eterna; un clásico innato”, escribió en 2013 el crítico literario de “National Post”, el principal periódico conservador del país.

En “The Orenda”, Boyden volvió a tratar el tema que ha dominado toda su obra, las relaciones entre las poblaciones indígenas de Canadá y los colonos llegados de Europa, en un momento en el que el país estaba sumido en su particular viaje de reconciliación para sanar el pasado de subyugación indígena.

Y para muchos, “The Orenda” consagró a Boyden como el niño mimado del mundo literario contemporáneo canadiense en gran parte porque su obra es el fruto de un autor que en su sangre compagina los dos mundos, el indígena y el europeo.

Boyden se convirtió en la voz que expresaba en televisión, radio y prensa el sentir de los indígenas canadienses en una gran variedad de temas.

Pero en diciembre, una investigación de la televisión indígena canadiense, APTN, puso en duda la autoproclamada identidad indígena de Boyden.

La investigación destacó que durante años Boyden ha proclamado ser al menos metis, mi’kmaq, ojibway y nipmuc, cuatro tribus indígenas norteamericanas.

Según APTN, Boyden aceptó inicialmente ser entrevistado por la televisión indígena para explicar su ascendencia indígena pero en dos ocasiones canceló los encuentros y finalmente emitió un vago comunicado en el que señalaba que “aunque la mayoría” de su sangre “viene de Europa” tiene sangre nipmuc y ojibwe.

Boyden no proporcionó ninguna prueba de esa herencia indígena y se negó a explicar por qué durante años había proclamado su pertenencia a otras dos tribus.

La investigación provocó una tormenta en los medios sociales con miles de voces en favor y en contra del autor. La polémica también dejó claro la desconexión entre la sociedad canadiense y la indígena.

Mientras entre las comunidades aborígenes del país desde hacía tiempo se dudaba de la autoproclamada identidad indígena de Boyden, en la sociedad canadiense nunca se filtró esa sospecha.

Y no porque no hubiese señales. En los años cincuenta, el tío de Joseph Boyden, Earl Boyden vivía de vender regalos “indios” a los turistas. Para cimentar su “indigenismo”, Earl se colocaba un tocado de plumas en la cabeza y vivía en un “tipi”, la clásica tienda cónica hecha de pieles de los indígenas.

Pero Earl, que se hacía llamar “Inun Joe”, no tenía “una sola gota de sangre indígena” en sus venas, según sus propias declaraciones aunque Joseph Boyden ha justificado que, en realidad, el racismo de la sociedad canadiense de entonces obligó a la familia a ocultar sus raíces indígenas.

La semana pasada, Boyden rompió su silencio con un par de entrevistas con periodistas amigos y un comunicado.

En sus declaraciones, el escritor reafirmó su ascendencia indígena nipmuc y ojibwe, que conoce por las historias que se cuentan en su familia aunque no puede presentar pruebas.

Boyden también reconoció errores, cometidos “en buena fe”, como ser “demasiado vocal en muchos temas indígenas en este país” o atribuirse ascendencia metis o mi’kmaq.

Pero la ofensiva de Boyden, lejos de calmar las aguas, ha provocado más polémica.

Como escribió el comentarista Rick Salutin en el periódico “The Toronto Star”, Boyden se ha disculpado “pero más que nada por ser famoso” en vez de por el asunto central que es “si ha adornado, tergiversado o mentido” sobre su ascendencia indígena.

Para muchos en la comunidad nativa, el problema real con el autor es que es uno más de una larga lista de individuos que se quieren beneficiar de una supuesta ascendencia indígena cuando no lo son.

O como lo calificó el profesor indígena Hayden King, “jugar al indio”.

“Boyden es sólo el último. El año pasado, la supuesta ascendencia cheroqui de la académica Andrea Smith fue desenmascarada. Antes lo fue la de los académicos Susan Taffe Reed y Ward Churchill, los escritores Margaret Seltzer y Archie Belaney (Búho Gris), los actores Espera Oscar de Corty, Johnny Depp y muchos más”, dijo King. EFE (I)

jcr/rg/cav