Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
  • Seguir en Facebook
  • Seguir en Twitter
  • Seguir en Google+
  • Seguir en YouTube
  • Seguir en Instagram
  • Seguir en LinkedIn

Reino Unido: Agitación social no es excusa para censurar internet

LONDRES (AP) — Las autoridades no deben restringir la internet ni las redes de telefonía celular en momentos de agitación social, dijo el martes el gobierno británico, semanas después de sugerir que la policía debía hacerlo durante motines.


Publicidad

El secretario de Relaciones Exteriores William Hague dijo que el hecho de que criminales y terroristas puedan sacar provecho de las redes digitales no es una “justificación para que los Estados censuren a sus ciudadanos.

Por su parte, el primer ministro David Cameron dijo que los gobiernos “no deben usar la ciberseguridad como una excusa para censurar o para negar a las personas las oportunidades que la internet representa”.

Luego de que comenzaron motines en Inglaterra durante agosto con apoyo de la comunicación digital instantánea, Cameron dijo que el gobierno revisaría si los servicios de telefonía celular y las redes sociales podrían ser interrumpidos durante los tumultos.

Cameron y Hague abordaron el polémico tema en Londres durante la inauguración de una conferencia de dos días sobre la ciberseguridad internacional. Sus posiciones contrastaron con los llamados de Rusia y China para redoblar el control regulatorio de internet mediante tratados internacionales de cumplimiento obligatorio.

Gran Bretaña respalda la idea menos prohibitiva de acordar internacionalmente “normas de conducta” en línea. Esa sugerencia fue apoyada por el vicepresidente estadounidense Joe Biden, quien se pronunció contra la imposición de un “código represivo global” para internet.

“Lo que hacen los ciudadanos en línea no debe, como algunos han sugerido, ser decretado únicamente por grupos de gobiernos que toman decisiones por ellos en las alturas”, dijo Biden en un mensaje transmitido por video en internet desde Washington.

La conferencia tiene lugar en medio de un veloz aumento de los ataques a los sistemas informáticos de gobiernos y empresas a manos de delincuentes, terroristas y otros Estados.