Ecuador. martes 12 de diciembre de 2017
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Cano, un idealista que creyó que la mejor forma de lucha era la armada

BOGOTA (AP) — El jefe de las FARC Guillermo León Sáenz, alias Alfonso Cano, visto como el intelectual y uno de los ideólogos de este grupo rebelde, fue abatido el viernes. Tenía 63 años. De barba espesa y lentes, tez morena y suaves maneras en público, Cano nació en Bogotá el 22 de julio de 1948 en una familia de clase media. Su padre era agrónomo y su madre pedagoga.


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Su vida parecía ser común y corriente.

Cano vivía con una familia estable, un matrimonio, y un hijo. No obstante, siendo estudiante de antropología y derecho de la Universidad Nacional, su naturaleza idealista y su gran don de palabra lo convirtieron en un importante líder de las Juventudes Comunistas (Juco), donde sin ser el más activista se convenció de que “la forma superior de lucha, era la armada”.

Su fiebre revolucionaria se potenció con el triunfo de Fidel Castro en Cuba (1968). Se integró a las rebeldes Fuerzas Armadas revolucionarias de Colombia (FARC) a finales de la década de 1970, cuando las autoridades lo buscaban por su participación en mítines de protesta que organizaba en las calles cercanas a la universidad, donde se enfrentaban a piedra con la policía.

Una vez en la clandestinidad, adoptó el nombre de guerra de Alfonso Cano y ascendió rápidamente en la jerarquía insurgente, hasta que fue uno de los hombres de confianza de Jacobo Arenas, el más connotado ideólogo que ha tenido esa guerrilla y quien traspasó sus conocimientos de política rebelde a Cano.

Para 1978, era el jefe de la comisión de Finanzas del Estado Mayor Central de la Organización, a cargo de la obtención de recursos económicos (extorsiones y secuestros); lado que contrastó con su activa participación en los intentos de negociaciones de paz -con el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986), las conversaciones de 1991 en Caracas, y Tlaxcala (México) en 1992-.

Arenas murió en agosto de 1990 y Cano pasó a ocupar el cargo político dentro de las FARC y el “secretariado”, o máxima jefatura de siete miembros de esa guerrilla, nacida en 1964.

Cano encabezó las negociaciones de paz con el gobierno colombiano en Caracas, Venezuela, en 1991 y en Tlaxcala, México en 1992, diálogos que no tuvieron éxito.

Pero sobre todo resaltó su liderazgo en el Caguán (1999-2002). Primero, el 29 de abril de 2000 lanzó el Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia -cuya dirección asumió en el 2001-, una opción política clandestina de izquierda que surgió desde la octava conferencia guerrillera (1993). Luego, presentó un plan para remplazar los cultivos de coca, legalizar la droga, e invertir en prevención.

Los diálogos de paz se interrumpieron abruptamente en febrero de 2002, luego de que las FARC secuestraron un avión en pleno vuelo y lo hicieron aterrizar en la región donde se realizaban las negociaciones. En la nave estaba el senador Luis Eduardo Gechem, quién sólo fue liberado hasta el año 2008.