Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
  • Seguir en Facebook
  • Seguir en Twitter
  • Seguir en Google+
  • Seguir en YouTube
  • Seguir en Instagram
  • Seguir en LinkedIn

HRW acusa a Occidente de complaciente con regímenes autoritarios arabes

El Cairo,  (EFE).- Human Rights Watch (HRW) criticó hoy con dureza el doble rasero de muchos países occidentales, que defienden los valores democráticos en el mundo pero al mismo tiempo se muestran complacientes con sus “amigos autócratas” del mundo árabe.


Publicidad

La organización presentó hoy por primera vez en El Cairo su informe anual -un compendio de casi 700 páginas sobre la situación de los derechos humanos en más de 90 países-, con el objetivo de mandar un mensaje de apoyo a las revoluciones democráticas que han recibido el nombre de primavera árabe.

Esa misma intención marca la pauta del estudio de este año, que se congratula por la aparición de estos movimientos populares y reclama a los países democráticos que abandonen la “excepción árabe” y se vuelquen en facilitar las transiciones en esta región.

En la presentación, el director ejecutivo de HRW, Kenneth Roth, cargó contra Occidente por su apoyo a los autócratas a cambio de una supuesta estabilidad, pero también contra las democracias del Sur (como India o Brasil) por su escasa implicación, y contra las dictaduras por aumentar la represión por temor a un contagio.

“Occidente se ha contentado con sustentar a los autócratas mientras estos apoyasen sus intereses: limitar el islam político, combatir el terrorismo, proteger a Israel, mantener el suministro de crudo y frenar la inmigración a Europa”, dijo Roth.

Sin embargo, contra esta actitud, “los pueblos árabes han demostrado que no comparten esa complacencia hacia los autoritarismos”, consideró.

Frente a países donde ya cayeron los regímenes dictatoriales, como Egipto o Túnez, Roth recordó otros casos como la violenta represión de las protestas en Baréin o la amnistía que permitirá al presidente yemení, Ali Abdalá Saleh, no rendir cuentas por las muertes de manifestantes.

“No hay excusas para ningún gobierno pueda tolerar la brutal represión de Bachar al Asad en Siria, cierre los ojos a la violencia contra manifestantes en Baréin, o exima al resto de monarquías del Golfo de una presión seria para emprender reformas democratizadoras”, aseguró.

El director de la ONG se mostró partidario de que la crisis en Siria, donde las fuerzas leales a Al Asad han matado ya al menos a 5.000 personas, sea tratada a fondo en el Consejo de Seguridad de la ONU, algo a lo que se oponen China y Rusia.

“Esperamos que, si Al Asad sigue matando, la Liga Árabe derive el asunto al Consejo de Seguridad”, señaló, al tiempo que matizó que “eso no quiere decir que haya una intervención militar”.

Entre las posibles medidas que podría adoptar la comunidad internacional, mencionó sanciones sobre Al Asad y su entorno, un embargo efectivo de armas y trasladar el caso a la Corte Penal Internacional.

Al margen de Rusia y China, que han anunciado que vetarán cualquier resolución de condena, Roth acusó a la India, Brasil y Sudáfrica de tener parte de la responsabilidad, ya que “si ellos hubiesen presionado, habría sido muy difícil para Moscú y Pekín quedarse solos”.

El informe de HRW se detiene de forma especial en Egipto, país anfitrión del acto, donde se ha registrado un “deterioro de algunos derechos fundamentales” tras la revuelta que hace un año contribuyó a derrocar a Hosni Mubarak tras tres décadas de presidencia.

“Los egipcios tuvieron (en 2011) un mayor riesgo de detenciones arbitrarias y de ser juzgados ante tribunales militares que durante el gobierno de Mubarak”, señala el estudio de la organización. Por ello, Roth denunció que la Junta Militar que actualmente dirige Egipto tiene muy poco encaje para la crítica, y explicó que, tras un buen comienzo, los generales no han entendido que la democracia “no es solo votar, sino también una sociedad civil sana”.

Además, alertó ante cualquier tentación de las fuerzas políticas de llegar a acuerdos con los militares para garantizarles privilegios, ya que Egipto “está en un momento de formación, y lo que se haga ahora será muy difícil de cambiar en el futuro”.

“Las revoluciones son una gran oportunidad para la causa de los derechos humanos”, remató Roth. “Ahora la comunidad internacional deberá decidir qué valores defiende”. EFE

Sitio web imágenes: hrw.org; vertigopolitico.com; elmanana.com.mx