Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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60 años después de su muerte, Argentina continúa llorando a Evita

Sesenta años después de su muerte, Argentina aún llora a Eva Duarte, Evita, una figura mítica del peronismo, que ha recobrado plena vigencia bajo la Presidencia de Cristina Fernández y en medio de las graves divisiones internas del justicialismo.


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Las distintas familias peronistas conmemoran este jueves la fecha por separado con actos en todo el país.

Cristina Fernández eligió la provincia de Buenos Aires para inaugurar viviendas sociales, mientras que el líder de la mayor central sindical del país, Hugo Moyano, se quedó en la capital, donde cientos de admiradores marcharán a la hora de su muerte, las 20h25 (23h25 GMT) hacia la Plaza de Mayo, e incluso la derecha, encabezada por el gobierno porteño, se sumará a la conmemoración con conferencias y hasta un desfile de moda.

La segunda esposa de quien fuera tres veces presidente de Argentina, Juan Domingo Perón, levantó pasiones y odios, pero nadie discute que marcó una época, abrió paso a las mujeres en la política y dejó un importante legado social.

Su prematuro fallecimiento, el 26 de julio de 1952, con sólo 33 años, víctima de un cáncer de útero, y la increíble peripecia de su cadáver hasta su traslado a un cementerio porteño, consolidaron su leyenda.

Su imagen preside la avenida 9 de Julio, la más importante de Buenos Aires, desde la fachada del ministerio de Salud, donde tenía su despacho, y su legado es reivindicado por las distintas facciones peronistas.

La presidenta argentina, Cristina Fernández, se ha convertido en la principal valedora del mito hasta el punto de comparecer en público en la Casa Rosada escoltada por una maqueta con la imagen de Evita.

Eva Perón “marcó no sólo la vida de los argentinos”, sino que fue “un hito en la historia mundial”, afirmó anoche Fernández, cuando anunció que la emisión de un billete de 100 pesos (unos 22 dólares) con su imagen.

Como Evita, Fernández defiende la política de ayudas sociales y apuesta por la industria local hasta el punto de frenar las importaciones.

Comparte también con Eva Duarte su gusto por la ropa de alta costura y los accesorios exclusivos, aunque son muchas las diferencias que separan a Evita y a Cristina.

A juicio del historiador Felipe Pigna, “no son figuras comparables. Evita es producto de una época y no tuvo responsabilidades de Gobierno”.

No obstante, Pigna reconoce, en declaraciones a Efe, que ambas son mujeres de carácter, “de blancos y negros, sin grises”, y han tenido que vencer las resistencias que suscita el protagonismo de femenino en las esferas públicas.

Nacida el 7 de mayo de 1919, en Los Toldos, a unos 200 kilómetros de Buenos Aires, hija natural de Juan Duarte, un terrateniente que tuvo 14 hijos con su esposa y cinco con Juana Ibarguren, la madre de Eva, esta niña frágil y de piel casi transparente, pronto tuvo muy clara su pasión en la vida: ser actriz.

Persiguiendo su sueño, la “cholita”, como la conocían familiarmente, se trasladó a Buenos Aires con 15 años y llegó a triunfar en radionovelas y teatros hasta que el general Juan Domingo Perón se cruzó en su camino.

Se conocieron en un acto benéfico, cuando Eva tenía 23 años, y su relación sacudió a la alta sociedad de la época, que desde el principio vio con malos ojos los orígenes humildes de la actriz y rechazó su progresivo protagonismo político.

Tras su boda, en 1945, Eva actuó como una primera dama que rompió todos los esquemas.

Por primera vez, los argentinos vieron a una mujer en las fotos oficiales, acompañando al presidente en la campaña electoral y arengando a las masas por los derechos de los trabajadores y el sufragio femenino.

Pronto pasó de ser la “señora de Perón” a la “compañera Evita”, para sus admiradores, o la “Perona” para sus detractores.

Fue ella quien mantuvo la interlocución con los sindicatos y manejó miles de millones de pesos en su trabajo social al frente de la Fundación Eva Perón.

Consciente de su protagonismo, llegó a reconocer que buscaba “ocupar un lugar en la historia”, mientras su intensa labor social y su rol político aumentaba los recelos de la oposición, la Iglesia y el Ejército, que a la postre terminaría por derrocar a Perón, en 1955.

“Evita terminó de una vez y para siempre con la imagen pasiva de la mujer en la historia argentina”, afirmó Perón, quien en más de una ocasión se atribuyó el “éxito” de Eva al asegurar que fue una “creación” suya.

Aunque, tal como apunta Pigna, “Perón hubiera existido sin Eva, pero Eva no habría existido sin Perón”, es difícil saber cómo habría sido el peronismo sin Eva Duarte.

Su muerte prematura no hizo más que agrandar su popularidad y las torpezas de la dictadura que tumbó a Perón terminaron por alimentar el mito.

Su cuerpo, embalsamado por el español Pedro Ara, fue secuestrado, escondido y enterrado en Italia con el nombre supuesto de María Magis de Magistris por orden de la dictadura.

No fue hasta 1976 cuando otra dictadura, la encabezada por Jorge Rafael Videla, entregó el cuerpo a la familia Duarte, que lo depositó en una tumba en el cementerio porteño de la Recoleta, hoy visita obligada para millones de turistas. EFE

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1 Comentario el 60 años después de su muerte, Argentina continúa llorando a Evita

  1. Que Tragicomedia. Pueblos que solo miran al pasado, lloriquean se lamentan y dejan de mirar al futuro, de explorarar nuevas perspectivas vivirán por siempre en el subdesarrollo y la pobreza. Situaciones que aprovechan los oportunistas de turno, para enriquecerse y delinquir. Y claro de todo eso le hechan la culpa al imperialismo. Argentina cuna de uno de los grandes estafadores de la la historia, un tal Che, un asesino despiadado que asesinó a sangre fria a ciudadanos cubanos. Por suerte las Falkland se salva de esta influencia retrograda.

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