Ecuador. jueves 14 de diciembre de 2017
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EEUU recuerda el séptimo aniversario del huracán Katrina

Estados Unidos recuerda este miércoles el séptimo aniversario del huracán Katrina, que destrozó la ciudad de Nueva Orleans y se cobró la vida de 1.800 personas, con la llegada del huracán Isaac a la costa de Luisiana.


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En Nueva Orleans no hay tiempo para conmemoraciones, la ciudad está en estado de emergencia, según confirmaron a Efe las autoridades locales, y si bien la intensidad de Isaac no es comparable con la de Katrina es inevitable pensar en la coincidencia de que otro huracán irrumpa en la ciudad siete años más tarde.

Isaac tocó tierra anoche en el extremo sureste de Luisiana como huracán de categoría 1 causando las primeras inundaciones y dejando a más de 180.000 hogares sin electricidad, y puso rumbo a Nueva Orleans.

Con esa situación sobre el terreno, los homenajes a las víctimas del Katrina fueron hoy mayoritariamente virtuales y se concentraron en redes sociales como Twitter.

En los escasos 140 caracteres que permite Twitter, se podían leer mensajes como el de @tracysolomon: “Mi corazón está con las familias y seres queridos en Nueva Orleans que están reviviendo los recuerdos del Katrina”.

El 29 de agosto de 2005, el ojo del huracán Katrina tocó tierra cerca de la desembocadura del río Misisipi en el Golfo de México, llevando consigo vientos de unos 200 kilómetros por hora.

Aunque para entonces era un huracán de categoría 3 (en la escala Saffir-Simpson de 1 a 5), las crecidas que provocó en el lago Pontchartrain y las tierras bajas del delta del Misisipi causaron una inundación masiva y uno de los peores desastres en la historia de Estados Unidos.

Katrina causó graves inundaciones a lo largo de la Costa del Golfo y la destrucción tuvo unos costos valorados en unos 80.000 millones de dólares, que lo convirtió en el desastre natural más caro de la historia estadounidenses.

La falta de respuesta unificada por parte de las autoridades federales y estatales agravaron aún más la situación, ya que la falta de evaluación previa y el retraso en el envío de la ayuda dejó la ciudad totalmente colapsada y abandonada a su suerte durante varios días.

“La mayor lección que hemos aprendido es que tenemos que trabajar juntos como un equipo al nivel estatal y federal”, señaló esta semana en rueda de prensa el director de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA), Craig Fugate.

El alcalde de Nueva Orleans, Mitch Landrieu, declaró desde el pasado domingo el estado de emergencia, donde el centro de operaciones de emergencia de la ciudad está funcionando 24 horas y los organismos municipales de seguridad están en alerta máxima.

“Estamos mucho mejor preparados y capacitados que nunca antes”, aseguró Landrieu, quien pidió a los ciudadanos que se queden en sus casas hasta que pase el temporal, que se espera que deje entre 25 y 40 centímetros de lluvia.

Uno de los problemas que afectó a Nueva Orleans fue que los diques que contienen el lago Pontchartrain y del Delta del Misisipi se derrumbaron y las aguas inundaron el 80 por ciento de la ciudad, causando daños en 180.000 viviendas.

En estos siete años, el Gobierno federal ha invertido 14.500 millones de dólares en proteger la ciudad, principalmente para reforzar los diques y mejorar los sistemas de drenaje y evacuación de agua, según explicó el experto medioambiental del Times-Picayune, Mark Schleifstein, a la cadena nacional de radio NPR.

El impacto del Katrina también ha afectado a la población de Nueva Orleans, de la que salieron cerca de la mitad de sus 455.000 habitantes, aunque en el último informe de la Oficina del Censo de Estados Unidos, con datos de 2010, ya ascendía a 343.000 habitantes.

Schleifstein, residente en Nueva Orleans, asegura que la ciudad se recupera aunque “depende de qué parte de la ciudad veas”. “En la parte Oeste, más pudiente, la ciudad se recuperó rápido”.

Sin embargo, en la parte Este, “donde la media de ingresos es baja y los residentes tuvieron más dificultades para volver inmediatamente después del Katrina para restaurar sus casas ha sido menor”.

“Todavía queda trabajo por hacer”, aseguró. EFE