Ecuador. viernes 15 de diciembre de 2017
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Mueren 314 personas en dos incendios en fábricas de Pakistán

KARACHI, Pakistán (AP) — La cifra de muertos por los incendios ocurridos ayer en dos fábricas en las ciudades más grandes de Pakistán aumentó este miércoles a 314, muchos de los cuales perecieron porque no pudieron escapar de edificios que carecían de salidas de emergencia y de medidas de seguridad básicas como alarmas y rociadores de agua.


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La espantosa cifra resalta el atroz estado de la seguridad industrial en Pakistán, donde muchas fábricas se instalan de manera ilegal en las ciudades densamente pobladas del país, y los propietarios frecuentemente pagan sobornos a los funcionarios para que ignoren las violaciones a las normas de seguridad.

El más mortífero de los dos siniestros estalló anoche en una fábrica textil en la sureña ciudad de Karachi, el eje económico del país.

La cifra de muertos allí llegó hoy a 289 y los bomberos combatieron las llamas durante horas, dijo el funcionario gubernamental Rosahn Ali Sheik. Fue uno de los peores accidentes industriales en la historia de 65 años de Pakistán, y Sheik indicó que la cifra podría aumentar debido a que los rescatistas todavía estaban sacando cuerpos del lugar en Karachi.

Las mayoría de las muertes fueron por asfixia, porque personas atrapadas en el sótano no pudieron escapar cuando se llenó de humo, dijo el jefe de bomberos de Karachi, Ehtisham-ud-Din.

El edificio sólo tenía una salida accesible y todas las otras puertas estaban cerradas, dijo Sheik.

Es un acto criminal cerrar las puertas de emergencia, e intentamos saber quién lo hizo y por qué”, añadió.

Familiares de las víctimas dijeron que el dueño de la fábrica cerró las puertas de salida como respuesta a un reciente robo, lo que puso en peligro a los trabajadores adentro.

“El dueño de la fábrica también debería morir quemado como fallecieron nuestros seres queridos en condiciones miserables”, dijo Nizam-ud-Din, cuyo sobrino murió en el incendio.

Trabajadores en los pisos más altos en el edificio de cinco plantas tuvieron problemas para salir por ventanas que estaban protegidas con barras de metal. Muchos resultaron heridos al saltar del edificio, incluyendo una mujer embarazada de 27 años.

Otro obrero lesionado, Mohammad Ilyas, en declaraciones desde el hospital, dijo que estaba trabajando con otros 50 hombres y mujeres en uno de los pisos cuando de repente una bola de fuego surgió de la escalera.

“Salté de mi asiento al igual que los demás y corrí hacia las ventanas, pero las barras de hierro en las ventanas nos impidieron escapar. Algunos de nosotros tomamos rápidamente las herramientas y máquinas para romper los barrotes de hierro”, dijo. “Así fue como nos las arreglamos para saltar por las ventanas”.

Se lesionó la pierna en la caída.

Otros no fueron tan afortunados. Un reportero de la Associated Press vio un cadáver calcinado colgando de una de las ventanas del edificio. Al parecer la víctima trató de escapar, pero no pudo pasar por las barras.

Los gerentes de la fábrica huyeron y la policía los busca, dijo Sheik, que es el funcionario gubernamental de más alto rango en Karachi. Añadió que anotaron el nombre del dueño en una lista de personas que no pueden salir del país.

Otro incendio, también la noche del martes, alcanzó una fábrica de zapatos en el oriente de la ciudad de Lahore y derivó en la muerte de 25 personas, algunas por quemaduras y otras por asfixia, dijo el funcionario policial Multan Khan. La fábrica, de cuatro pisos, fue establecida ilegalmente en un barrio residencial de la ciudad.

El incendio sobrevino cuando las personas en el lugar intentaban arrancar un generador tras la interrupción del suministro eléctrico. Las chispas del generador hicieron contacto con las sustancias químicas utilizadas en la fabricación del calzado.

Pakistán sufre apagones generalizados y muchas personas usan generadores para alumbrar sus viviendas y operar sus negocios. El gobierno ha sido acusado de no generar suficiente electricidad.

El primer ministro Raja Pervaiz Ashraf expresó su horror y pena por las muertes en ambas ciudades.

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