Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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Habitantes de las Malvinas votan sobre su estatus

Islas Malvinas

STANLEY, Islas Malvinas (AP) — Gran Bretaña espera que el referéndum de este fin de semana en torno del estatus político de las Islas Malvinas saque a Estados Unidos y otros gobiernos de su neutralidad en la disputa territorial con Argentina sobre el archipiélago en el Atlántico Sur.


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El gobierno local de las islas ha movilizado una vasta campaña para lograr que el mayor número posible entre sus 1.650 votantes registrados acuda a depositar su sufragio en la consulta del domingo y el lunes. Para ello, se preparó el envío de vehículos todoterreno, embarcaciones e hidroaviones a granjas remotas a través de las islas, poco pobladas.

Observadores electorales de Canadá, México, Estados Unidos, Paraguay, Uruguay, Chile y Nueva Zelanda estarán presentes cuando los isleños respondan a una simple pregunta con sí o no: “¿Desea usted que las Islas Malvinas retengan su estatus actual como territorio ultramarino del Reino Unido?”.

Se espera que los isleños respondan abrumadoramente a favor de mantener el estatus actual, un resultado que colocaría su propia autodeterminación en el centro de cualquier debate futuro ante el reclamo de las islas por Argentina. Gran Bretaña quiere que Washington en particular reconozca los derechos de los isleños, pero el secretario de Estado John Kerry se negó a cambiar de posición durante su reciente visita a Londres.

“Yo no voy a comentar, ni tampoco lo va a hacer el presidente, sobre un referéndum que aún no ha ocurrido”, dijo Kerry, quien aplazó así cualquier otro comentario hasta que se conozcan los resultados de la consulta, el lunes por la noche. “Nuestra posición sobre las Malvinas no ha cambiado. Estados Unidos reconoce la administración británica de facto en las islas, pero no adopta una posición sobre los reclamos de soberanía de las partes”.

“Soberanía” es un término que se centra más en territorio que en población, y es la palabra que Argentina invoca cuando defiende sus reclamos. El viernes por la noche, el ministerio de relaciones exteriores de Argentina reiteró que los isleños son personas “implantadas” y que las resoluciones de la ONU requieren que Gran Bretaña solucione la disputa bilateralmente, “teniendo en cuenta los ‘intereses’ (no los deseos) de los habitantes de las islas”.

Gran Bretaña prefiere referirse a la “autodeterminación”, que se centra más en las personas que en las tierras en las que viven.

Pero en lo que se refiere a las Malvinas, Argentina dice que Gran Bretaña se las robó hace casi dos siglos, y los dos países se enfrentaron en una guerra por ello en 1982. Washington ha tratado de no favorecer a ninguna de las partes. La política estadounidense la considera más una disputa territorial que sobre población. Es por ello que el referéndum representa un dilema potencial para Washington, dicen diplomáticos y expertos en ciencias políticas.

“Lo que esperamos es que un acto de autodeterminación en una sociedad libre, donde las personas pueden votar como lo hicieron en Puerto Rico, sea algo que la gente no puede ignorar ni desestimar”, dijo el embajador británico en Chile, Jon Benjamin, en declaraciones a The Associated Press. “Es un reflejo evidente de la voluntad del pueblo. Y ese va a ser el caso en breve en las Islas Malvinas. La gente allí tiene el derecho a escoger cómo es gobernada y bajo cuál soberanía”.

El gobierno de las islas es una democracia directa y mayormente autónoma, aunque Gran Bretaña está a cargo de la defensa y las relaciones exteriores, y el representante de la reina tiene derecho a veto sobre las decisiones. Hasta ahora, los isleños han decidido mantener la población local muy pequeña, lo que dificulta obtener un estatus oficial.

Excluyendo a los soldados británicos y contratistas civiles, la población de la isla era de 2.563 personas el año pasado, y apenas 1.973 de ellas tenían estatus de isleños. Las reglas del referéndum excluyen a cualquiera que carezca de pasaporte británico y no haya vivido en las islas por al menos 12 meses.

Todo se reduce a 1.650 adultos con derecho a voto, un diminuto electorado cuyos miembros se conocen muy bien entre sí — a sus padres y abuelos, y que incluso conocen información de nueve generaciones atrás. No hubo sondeos antes de la votación, pero votantes entrevistados por la AP predijeron que casi todo el mundo iba a votar a favor del estatus actual.

Inmediatamente después de la consulta, los legisladores de las islas Sharon Halford y Mike Summers planeaban viajar a Washington para cabildear por su causa ante funcionarios del gobierno y congresistas.

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Sitio web imagen: media.minutouno.com