Ecuador. lunes 18 de diciembre de 2017
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Ratifican 10 años de cárcel para “hombre fuerte” del Gobierno de Lula

La Corte Suprema de Brasil ratificó este jueves la condena a diez años y once meses de prisión que le impuso a José Dirceu, el principal acusado de los escándalos que en 2005 hicieron tambalear al entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva.


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La corte rechazó las apelaciones presentadas por Dirceu, quien en la época era considerado como la “mano derecha” de Lula y que aún tiene una última y remota posibilidad de salvarse de la cárcel, la cual reposa en unos recursos aún no discutidos por el tribunal, que piden la celebración de un nuevo juicio.

Esos últimos recursos serán analizados por los jueces una vez que concluya la actual fase de apelaciones del proceso que, en diciembre del año pasado, condenó a 25 de los implicados en las corruptelas, que iban desde la financiación ilegal de campañas hasta el soborno de parlamentarios de cuatro partidos políticos.

Si los únicos recursos restantes también son rechazados, Dirceu, de 67 años, deberá cumplir su pena en régimen de reclusión, debido a que el beneficio del sistema semi-abierto, que permite que los reos sólo duerman en prisión, solamente se aplica a aquellos que son condenados a menos de cuatro años.

El llamado “juicio del siglo” estableció que el Partido de los Trabajadores (PT), fundado por Lula en 1980 y al que pertenece la actual presidenta Dilma Rousseff, tejió una red de corruptelas a partir de 2002, cuando el exsindicalista ganó las elecciones y llegó al poder por primera vez.

La trama, denunciada en 2005, permitió recaudar dinero público en forma ilegal y sobornar a dirigentes de cuatro partidos políticos, que de ese modo se unieron a la base oficialista en el Congreso y le dieron al Gobierno de Lula la mayoría parlamentaria que las urnas le habían negado.

Dirceu era en la época ministro de la Presidencia, un cargo desde el que se controlan todos los resortes del poder y que es casi equivalente a un primer ministro, y fue, según la corte, el “jefe de la pandilla” que, de acuerdo con cálculos del tribunal, movilizó cerca de 160 millones de reales (unos 70 millones de dólares hoy).

A pesar de su proximidad con muchos de los condenados, Lula no fue procesado, debido a que el Supremo no halló pruebas documentales sobre su supuesta participación en los hechos, que fue denunciada por algunos de los implicados. EFE