Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
  • Seguir en Facebook
  • Seguir en Twitter
  • Seguir en Google+
  • Seguir en YouTube
  • Seguir en Instagram
  • Seguir en LinkedIn

El Senado brasileño investigará las denuncias de espionaje estadounidense

Barack Obama y Dilma Rousseff. Foto de Archivo, La República.

Brasilia, 3 sep (EFE).- El Senado brasileño creó hoy una comisión especial para investigar las denuncias sobre el espionaje de Estados Unidos en el país, que según documentos filtrados por Edward Snowden llegó a intervenir comunicaciones de la presidenta Dilma Rousseff.


Publicidad

La comisión será presidida por la senadora Vanessa Grazziotin, del Partido Comunista do Brasil (PCdoB), cuya primera decisión fue pedir protección policial para el periodista Glenn Greenwald, del periódico The Guardian, y su compañero David Miranda.

Greenwald, quien reside en Río de Janeiro con Mirada, es uno de los principales contactos del exanalista de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (ANS) Edward Snowden, quien le ha hecho llegar muchos de los documentos que han revelado las dimensiones de las redes de espionaje estadounidense en el mundo.

Hace dos semanas, cuando regresaba hacia Río de Janeiro desde Berlín vía Londres, Miranda fue retenido durante nueve horas por las autoridades británicas, en el marco de una investigación supuestamente relacionada con la lucha contra el terrorismo.

Según algunos documentos ya publicados por Greenwald, Brasil fue uno de los países espiados por Estados Unidos, que hasta tuvieron una base de inteligencia en Brasilia, que operó al menos hasta 2002.

La última revelación sobre el espionaje en el país fue hecha el pasado domingo por el canal de televisión Globo, que presentó unos documentos entregados por Snowden a Greenwald, según los cuales la ANS intervino los correos electrónicos y los teléfonos de la jefa de Estado Dilma Rousseff.

Tras las primeras denuncias, Brasil había reaccionado con vigor, protestado ante Estados Unidos y denunciado el caso en las Naciones Unidas junto con sus socios del Mercado Común del Sur (Mercosur), entre estos Argentina, Uruguay y Venezuela.

Este lunes, después de que se conocieron las nuevas denuncias, Brasil convocó al embajador de Estados Unidos en el país, Thomas Shannon, y exigió explicaciones “rápidas y por escrito” al Gobierno de Barack Obama, que hasta ahora no se pronunciado.

“Transmití la indignación del Gobierno” y “manifesté que la violación de las comunicaciones de la presidenta es inadmisible, inaceptable, y constituye una violación de la soberanía brasileña”, dijo el canciller brasileño, Luiz Alberto Figueiredo, sobre su reunión con Shannon.

Roussef viajó este lunes hacia la ciudad rusa de San Petersburgo, donde los próximos jueves y viernes asistirá a la Cumbre del G20, en la que también estará presente Obama.

Fuentes oficiales dijeron a Efe que no está prevista una reunión entre Rousseff y Obama, pero tampoco descartaron que pueda ocurrir, como suele pasar en las cumbres.

Las nuevas denuncias surgieron en momentos en que Rousseff prepara una visita a Washington, prevista para el 23 de octubre.

Esa visita sería la primera de un mandatario brasileño a la Casa Blanca revestida con carácter de Estado desde 1995, cuando Fernando Henrique Cardoso fue recibido con esos honores por el entonces presidente estadounidense Bill Clinton.

Este lunes, al explicar en rueda de prensa la reacción de Brasil frente a las nuevas denuncias, el canciller Figueiredo se negó una y otra vez a responder si el viaje se mantiene en pie. “No estoy aquí para hablar de esa visita”, respondió. EFE