Ecuador. miércoles 13 de diciembre de 2017
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La negociación nuclear iraní entra en su fase crítica

Viena, 16 jun (EFE).- A falta de cinco semanas para que venza el plazo inicial que Irán y las grandes potencias se dieron para poner fin al conflicto nuclear, ambas partes iniciaron hoy en Viena su quinta ronda de contactos para avanzar hacia un acuerdo que garantice que el programa atómico iraní es pacífico.

El tramo final de las negociaciones está dirigido una vez más por el ministro de Exteriores de Irán, Mohamed Yavad Zarif, y por la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, quien negocia en nombre del grupo que forman China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia y Alemania, el llamado G5+1.

Ashton y Zarif mantuvieron hoy en la sede la legación iraní un almuerzo de trabajo en el que prepararon la agenda de las conversaciones, que está previsto que dure hasta el viernes.

Representantes de Irán, EEUU y la Unión Europea (UE) se reunieron hoy y se espera que mañana, martes, se celebre ya el primer encuentro plenario con todos los países.

“Esta semana es crítica para alcanzar un acuerdo global y todos están decididos a llegar a un acuerdo”, aseguró hoy una fuente diplomática estadounidense.

Esta fuente, que habló bajo la condición de anonimato, reveló que ya en la ronda negociadora celebrada hace un mes se comenzó a redactar el borrador del acuerdo y que el plan es avanzar en esa dirección los próximos días.

Con todo, dejo claro que, pese a la voluntad negociadora, Estados Unidos no está dispuesto a llegar a un acuerdo que no “atienda las preocupaciones pendientes sobre el programa atómico iraní”.

“Es mejor que no haya acuerdo a que haya un acuerdo malo”, indicó esa fuente diplomática de primer nivel.

Desde hace más de una década, los inspectores de Naciones Unidas tratan de solventar las dudas sobre si el programa atómico iraní, desarrollado en la clandestinidad durante años, tiene o no una intención militar oculta.

El acuerdo que lleva negociándose desde el pasado noviembre tendría que servir así para dar garantías de que Teherán no puede ni quiere hacerse con el arma atómica.

Eso implicaría limitar el alcance de su programa de uranio enriquecido, un material de uso militar y civil; establecer qué tipo de instalaciones nucleares se le permite operar; acordar un régimen de inspecciones; y poner coto a programas armamentísticos, como el desarrollo de misiles de largo alcance, entre otros asuntos.

A su llegada hoy a Viena, Zarif mostró su voluntad de llegar a un acuerdo, pero advirtió de que su país no aceptara que su programa atómico quede reducido a ser algo simbólico.

“Lo hemos dejado muy claro: No estamos preparados para traspasar nuestras líneas rojas”, indicó el ministro, quien llegó a argumentar que el hecho de que Irán tenga un programa nuclear “serio y transparente” es bueno para la no proliferación de armas nucleares.

La hoja de ruta de las negociaciones, pactada en noviembre, fijó el 20 de julio como la fecha para la firma del acuerdo definitivo.

Sin embargo, desde el principio se consideró la posibilidad de prorrogar los contactos otros seis meses.

De momento, las dos partes parecen convencidas de que es posible cumplir el calendario original.

“No existe ningún debate sobre una extensión de las negociaciones”, aseguró hoy la fuente diplomática estadounidense, una postura en la que coinciden las autoridades iraníes.

En cuanto a la posibilidad de usar el marco de las conversaciones de Viena para hablar sobre la crítica situación en Irak, la fuente estadounidense no descartó que se produzcan “algunos contactos y conversaciones”, aunque no quiso extenderse al respecto.

Sobre ese asunto, el viceministro de Exteriores de Irán, Abas Araqchi, fue tajante hoy al afirmar que en las negociaciones de Viena “se hablará solo sobre el programa nuclear iraní”.

Occidente teme que Irán quiera hacerse, bajo el paraguas de un programa nuclear civil, con los conocimientos y los materiales necesarios para poder fabricar armas atómicas.

Teherán niega estas acusaciones y asegura que sólo tiene intenciones pacíficas, como la generación de energía eléctrica y aplicaciones científicas para la lucha contra el cáncer. EFE


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