Ecuador. domingo 17 de diciembre de 2017
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París prepara un nuevo Gobierno para aplacar disidencias contra la austeridad

París, 25 ago (EFE).- Francia se prepara para estrenar mañana nuevo Gobierno, tras la dimisión sorpresa del Ejecutivo presentada hoy por el primer ministro socialista, Manuel Valls, al presidente François Hollande, quien le ha encargado formar un nuevo equipo “en coherencia” con las orientaciones que él ha definido para el país.


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El Ejecutivo formado por Valls en abril, tras la derrota socialista en las elecciones municipales, se rompió tras un agitado fin de semana en el que el ministro de Economía, Arnaud Montebourg, y el de Educación, Benoît Hamon, criticaron la política de austeridad económica del Gobierno y pidieron un giro radical.

Se da casi por seguro que Montebourg, representante del ala más izquierdista del Partido Socialista, que ha convocado una rueda de prensa a las 14.00 GMT, quedará fuera de la nueva estructura.

El asunto es, no obstante, delicado pues el ministro de Economía en funciones quedó en tercera posición en las primarias socialistas para las presidenciales de 2012, con un 17 % de los votos, lo que le valió una primera cartera, la Reconstrucción Productiva, en el Gobierno de Hollande, con Jean-Marc Ayrault como primer ministro.

El encargo presidencial confirma al sucesor de Ayrault al frente del Ejecutivo, puesto que es Valls quien debe encontrar sustituto o sustitutos adecuados, para aplicar sin más disidencias sus directivas económicas.

Valls, cada vez más cerca en los sondeos de Hollande, quien bate el récord del presidente más impopular de la V República, ha de consolidar en pocas horas un equipo que defienda sin falla el criticado plan de recortes presupuestarios de 50.000 millones de euros en tres años.

Un plan que prevé congelar pensiones, salarios de funcionarios y ciertos servicios públicos; financiar 30.000 millones de euros de reducción de cotizaciones patronales y cumplir con el compromiso de déficit de Francia con la Comisión Europea del 3 % del producto interior bruto en 2015, en armonía con la política de la canciller alemana, Angela Merkel.

Cambio de timón necesario, según algunos líderes del primer partido de la oposición, la Unión por un Movimiento Popular, convencidos de que esta crisis llevará a los socialistas a perder la mayoría parlamentaria y a tener que convocar elecciones prematuramente.

La diputada ultraderechista europea, Marine Le Pen, presidenta del Frente Nacional, el partido más votado en Francia en las elecciones europeas de mayo, pidió la disolución de la Asamblea, para “darles la palabra a los franceses” que, asegura, son contrarios a la “sumisión a la Unión Europea”.

En plena erupción gubernamental, Hollande mantuvo su agenda del día, centrada en la conmemoración del 70 aniversario de Liberación de los nazis en la II Guerra Mundial, y esta mañana celebró la Resistencia de la isla de Sein (noroeste). Esta noche pronunciará un discurso en París, capital liberada el 25 de agosto de 1944.

Mientras tanto, Valls, en busca de su nuevo Gobierno, recibía sucesivamente a todos los ministros dimitidos, incluido Montebourg, y a otras personalidades políticas, tras haberse reunido durante una hora con Hollande en el Elíseo, poco antes de que se divulgase el comunicado anunciando la dimisión del Gobierno.

La nota llegó a las redacciones poco después de que Montebourg dijese en la emisora “Europe 1” que no tenía intención alguna de dejar su puesto por el solo hecho de participar en lo que él dijo considerar un debate abierto sobre el devenir económico del país.

Este sábado, en la entrevista a “Le Monde” que ha terminado destruyendo el primer Ejecutivo de Valls, Montebourg instaba a dejar en segundo plano la reducción del déficit público a toda costa, a “subir la voz” con “la derecha alemana” de Merkel, que “ha impuesto a toda Europa la política de austeridad”, y alertaba del “grave riesgo de deflación” en la zona euro.

Al día siguiente, Hamon pedía también a Hollande que dejase de seguir las consignas de Merkel y estimulase la oferta en lugar de recortar el gasto, para así reactivar el poder adquisitivo de los consumidores. EFE