Ecuador. lunes 11 de diciembre de 2017
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Sube la tensión política en Turquía por el asedio de los yihadistas a Kobani

Mürsitpinar (Turquía), 26 sep (EFE).- La tensión en Turquía ha subido hoy por lo que la oposición considera una política de presión del Gobierno turco contra los kurdos de Kobani, en el norte de Siria, que lleva una semana bajo el asedio de los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI).


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La ciudad de Suruç, de unos 100.000 habitantes, justo frente a Kobani, se ha declarado hoy en huelga general indefinida, según declararon dueños de negocios locales a Efe, en señal de protesta por la presión policial que impide una fluida comunicación entre kurdos de ambos lados de la frontera.

Al mediodía, una columna de más de mil personas, la mayoría activistas de la izquierda, tanto kurdos como turcos, consiguió derribar la alambrada y adentrarse en Siria para un breve “saludo solidario”, pero cuando intentaron volver, la Gendarmería turca los recibió con gases lacrimógenos.

Turquía solo permite el paso a los residentes de Kobani por un punto de la alambrada, pero mantiene cerrado el cercano cruce principal de Mürsitpinar.

El Partido Democrático de los Pueblos (HDP), el cuarto del Parlamento turco, había organizado, junto a varios grupos izquierdistas, una caravana de una veintena de autobuses desde Estambul y otras ciudades hasta la frontera, donde fueron recibidos con vítores por la población local.

Tras conseguir pasar en avalancha al lado sirio, la Gendarmería bloqueó la frontera y no permitió el regreso de los activistas e incluso lanzó gases lacrimógenos contra la para ahuyentarlos.

También una manifestación de unos centenares de personas del lado turco fue dispersada con disparos indiscriminados de botes de gas entre las casas del pueblo cercano, como pudo comprobar Efe.

Finalmente, la policía selló toda la zona fronteriza en un radio de varios kilómetros, impidiendo el paso incluso a los periodistas.

La ciudad de Suruç está tomada desde hace días por unidades de la Gendarmería y la Policía turcas, con apoyo de vehículos blindados.

Los locales perciben esta presencia como una clara señal de que Turquía ejerce presión contra la población kurda para facilitar el avance del EI, que rodea Kobani desde hace una semana.

Desde la frontera turca se oyen con regularidad las detonaciones de artillería de los combates entre el EI y las milicias kurdas.

Según cifras oficiales, desde el viernes ya han pasado 160.000 habitantes de la zona de Kobani a Turquía, pero la oposición pone en duda estas cifras, que considera “infladas”.

Hüseyin Aygün, diputado del Partido Republicano del Pueblo (CHP, el mayor de la oposición), quien se entrevistó ayer en Kobani con las autoridades locales, aseguró hoy a Efe que la cifra real estaría más cerca de 60.000 personas.

Las autoridades turcas no han establecido un campamento de acogida para los refugiados, que en su gran mayoría se quedan con familiares o amigos en el lado kurdo, aunque también se ve a numerosos grupos en la calle o buscando ayuda en la alcaldía.

Varios miles han regresado en los últimos días a Kobani, al no encontrar en Turquía medios de subsistencia.

Otros, en su mayoría hombres jóvenes, han vuelto a su tierra para combatir en el frente, tras poner a salvo a sus familias.

Aygün transmitió un mensaje de las autoridades kurdas de Kobani, que se quejan del “evidente apoyo” de Ankara a los yihadistas, una convicción compartida por amplios sectores de la población kurda de Turquía.

El presidente turco, el islamista Recep Tayyip Erdogan, ha declarado su “pleno apoyo” a la coalición contra el Estado Islámico encabezada por Estados Unidos, pero el primer ministro, Ahmet Davutoglu, matizó hoy estas palabras.

“Si una operación militar puede traer paz y estabilidad a la región, la apoyamos. Pero si se trata de una actitud de soluciones temporales para satisfacer a la opinión pública, diremos lo que pensamos”, dijo Davutoglu.

Debido al asedio del Estado Islámico, que rodea Kobani desde tres lados, la única vía abierta para recibir ayudas es la frontera turca, prácticamente sellada por la policía turca.

Solo las ambulancias pueden cruzar para evacuar heridos, y quienes regresan desde Turquía a sus hogares pueden transportar los fardos que consigan llevar a sus espaldas. EFE